El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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lunes, 31 de agosto de 2015

"La generación número cuarenta y dos"



"La generación número cuarenta y dos"


“El lenguaje de la profecía no posee la exactitud de las matemáticas. Con todo, si uno investiga las diversas corrientes mesiánicas en el Antiguo Testamento y compara el resultado final de tal estudio con la vida y la obra de Cristo, ¿podrá dudar de que las antiguas predicciones señalan a Jesús y al reino que Él estableció?"

'Life of Christ'. Fulton J. Sheen. 1958;
'La vida de Cristo'. Edición en español 1959.


Me imagino que el señor Sheen se refería a que el ser humano por si mismo no posee la capacidad para calcular los ‘inescrutables caminos de Dios”, Romanos 11:33; de otra manera no tiene mucho sentido el texto de Galatas 4:4 que dice “mas, al llegar la plenitud de los tiempos (‘llegó el momento oportuno’, PDT), envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley,” N.C.


Jerusalén fue destruida por los romanos en el año 70 e.c., casi treinta y siete años después de la resurrección de Jesucristo. Se dice que los registros judíos, su historia, fue destruido durante aquel asedio. No en balde muchos estudiosos sinceros de la Biblia han llegado a la conclusión de que el Mesías, aquél profeta esperado por el pueblo judío, debió de presentarse mucho antes de esa destrucción, de aquel envejecido 70 e.c.; de otra manera sus discípulos y demás espectadores no habrían tenido oportunidad de confirmar sus palabras, su linaje.

Desde el punto de vista seglar apenas podemos juzgar la historia de los judíos María y José, los padres de Jesús.

Aunque existen pinceladas históricas que ayudan, casi toda la información se extrae de la Biblia. Una de esas herramientas son las citas genealógicas de los evangelistas Mateo y Lucas que se encuentran en Mateo 1:1al 17 y Lucas 3: 23 al 38.  En estas dos listas encontramos personajes que fueron antepasados de María y José, por ende Jesús. Y son muy útiles al ser comparadas con las crónicas de los Reyes de Israel y Judá, ya que esta técnica ayuda con algunos detalles históricos y de cronología.

Al analizar estas listas caigo en la cuenta de un detalle que me resulta interesante. El estudiante moderno de la Biblia "reconocerá" al personaje que se cita en esas genealogías  gracias al registro histórico de las Escrituras Hebreoarameas. Otros personajes son desconocidos a día de hoy. Pero sin duda en los días de Jesús esos nombres no eran para nada extraños, bien fuera por tradición o por referencias. Al parecer Mateo traza su investigación en base a la realeza judía de Jesucristo y Lucas al registro familiar.

Lo que me lláma la atención de estos pasajes es el ‘peso’ que conlleva el linaje humano de Jesús, el Hijo de Dios. Algunos personajes como Abrahán fueron muy importantes en la cultura judía. Los lideres religiosos de la nación judía de los días de Jesús tenían en alto estima a este personaje bíblico, al respecto se cita lo siguiente: “En respuesta, le dijeron: “Nuestro padre es Abrahán”. Jesús les dijo: “Si son hijos de Abrahán, hagan las obras de Abrahán.”, Juan 8:39.

En esas listas también se nombra a reyes que no dejaron un buen ejemplo al pueblo judío, como el rey Acaz hijo del rey Jotán. Otros tuvieron un gobernar exquisito, como el rey Ezequías. Otros, como el rey David, fueron militares y reyes con una vehemencia desmedida. Otro fue nacido de adultera y poseyó una sabiduría extraordinaria, pero terminó por pecar en extremo. El Mesías tuvo a prostitutas como antepasados, Mateo 1:5; y la sangre de extranjeros no judíos, como la moabita Rut, coexistía en sus venas junto a la judía. Noé fue el medio que uso Jehová Dios para salvar la raza humana, también fue antepasado del Mesías. Y otros más con sus respectivas singularidades. La idea es que algunos personajes dejaron huella debido a su fiel registro, sin embargo en sus respectivas vidas fueron lo que fueron. Otros resultaron ser una calamidad como ejemplos en la historia de la nación judía, y aún así fueron antepasados humanos del Hijo de Dios.

No puedo evitar ver en estas listas de antepasados de Jesucristo un ADN de lo más ‘miserable’. No solo eso, ¿a que gobernante le hubiera honrado llevar esas raíces en su corazón? Parece, da la sensación, de que el Mesías, siendo por parte de madre el resultado de esas variopintas generaciones, tuviera un poco de cada una de ellas. Para bien o para mal.

Al ver las cosas de esta manera me viene a la cabeza el hecho de que esas listas pudieran haber sido una representación de la Humanidad. Parece como si el Cristo hubiera absorbido en vida todos los defectos y fracasos que le ocurrieron a sus pasadas generaciones. Y él los sobrellevaría durante su existencia humana, aportando una corrección sin precedente para el futuro, Juan 3:16, Romanos 5:8.

Es un testimonio vivo poder contrastar la ejemplar vida del Maestro, el Hijo de Dios, con las vicisitudes de sus antepasados.

Lo sorpréndete es el hecho de que la Biblia explica que Jesucristo murió por la Humanidad, para salvarnos de los llamados "últimos días". Las personas, la gente, todas las generaciones de humanos que vemos por la calle, en la televisión, por las noticias,…, parecen ser representadas por esas listas genealógicas de pecadores. Todas estas personas deberían de preguntarse, -nos-, hasta que punto las enseñanzas y ejemplo de la vida de Jesucristo pueden ayudarnos a superar los venideros "últimos días".

Al fin y al cabo, ¿que fiel cristiano no se ve reflejado de alguna manera con algún personaje de esas listas? Para bien o para mal.


 "La generación número cuarenta y dos"
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