¿El verdadero amor y cariño cristiano?
Judas Isacariote se fue abandonando al grupo para traicionar al Hijo de Dios. Jesús, acto seguido conmemora lo que se conoce como la “Cena del Señor”. El evangelista Lucas escribe “continúen recordando este momento” (descripción propia de Lucas 22: 19b). Sin embargo al ir concluyendo aquella cena los apóstoles sorprendentemente vuelven a discutir sobre quién sería el mayor en el Reino de Dios. Ya discutieron anteriormente, pero parece que la enseñanza del Maestro en aquella ocasión no caló en sus conciencias. Marcos 9:33 y 34; Mateo 18:1, 4
En esa segunda ocasión Lucas describe las palabras de ánimo y corrección para esa actitud antagonista, Lucas 22: 25-30; el apóstol Juan añade, -leído en la descripción sinóptica-, como Jesús les exhortó a amarse entre ellos, era tan importante, de hecho, que Jesús instituye un nuevo mandamiento: Νέον ἐντολὴν. Juan 13: 33-36.
¡Cuántas sorpresas emocionantes para aquellos discípulos en aquella noche del 14 de nisán!
En la descripción de Juan Jesús explica que no pueden ir a donde él va.
“Pedro inquiere, -¿dónde vas?
Jesús contesta – por el momento no puedes pero me seguirás más adelante.”
Al leer esta porción me viene a la mente que Pedro parece como si se viera venir algo raro. Él insiste, -¿porqué no puedo? ¡Estoy preparado para acompañarte a donde sea! ¡Daré mi vida si es necesario!
Jesús sabía como era Pedro, le conocía, Lucas 22: 31 y 32, pero Pedro debía de darse cuenta por si mismo de algo que aún no era capaz de ver. Jesús censuró su exceso de confianza a tal grado que profetiza una situación que ninguno de aquellos era capaz de entender en aquel instante: “presta atención Pedro: cuando escuches cacarear al gallo me abras negado tres veces”. Esta escena ocurría al ir terminando la Cena del Señor. Pero al poco rato, después de haber cantado salmos y alabanzas e ir hacia el Monte de los Olivos, Pedro vuelve a tropezar con su exceso de confianza. Jesús a lo largo de ese camino explica a sus apóstoles que en cuestión de horas ses les hará tropezar. Debían de estar preparados. Pedro vuelve a insistir que él jamás tropezará. Aquí Jesús debió de enfadarse con Pedro. Fíjense ustedes que el evangelista Marcos escribe una nueva respuesta “ De cierto te digo hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, tú me negarás tres veces.» 14:30, Cipriano de Valera 1870.
¡Vaya! El momento llegó. En aquél patio mientras maltrataban a su Maestro Pedro negó por tercera vez mientras se escuchó el segundo cacarear del gallo.
* captura de "Los evangelios sinopticos. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn
Que sutil puede llegar a ser nuestro desgarrador exceso de confianza.
Pasaron muchas más cosas a lo largo de aquellas largas horas de aquella noche del 14 de nisán.
Una vez que Jesús fue resucitado Pedro es protagonista de tres escenas muy bonitas, animadoras, y llenas de emoción para la educación del moderno estudiante cristiano.
La primera escena es cuando él y el joven apóstol Juan van corriendo hacia la tumba al enterarse de que Jesús no se encontraba ahí dentro. Aunque Pedro llegó el segundo al no correr tan rápido sí fue el primero en entrar en la tumba. Una segunda escena es cuando reconocen al Maestro mientras están pescando en el mar de Galilea. Pedro no duda ni un ápice en lanzarse a nado para ir prontamente hacia Jesús. El relato no lo comenta. Pero mi perspectiva emocional no puede evitar ver a un emocionado Pedro abrazando a su querido Maestro una vez que llega a la orilla. Estas dos escenas me permiten entender que el apóstol Pedro realmente amaba a su querido Maestro. Fueron muestras cargadas de una fuerza emocional muy marcada.
Y la tercera escena , que para mí es muy esclarecedora porque nunca antes lo había pensado con esta perspectiva. Es cuando en ese mismo lugar, a orillas del mar de Galilea, Jesús le hace tres preguntas a Pedro. En las dos primeras preguntas Jesús le dice si le amaba. Pedro le contesta afirmativamente. En la tercera pregunta le dice si le tiene cariño. Pedro le contesta afirmativamente. Y Jesús lo sabía. Pero fíjense que Jesús ante tales muestras de amor y cariño por parte del apóstol Pedro el Maestro Jesús le insta más bien a mostrar amor y cariño concentrándose por la congregación. Mostrar amor y cariño por sus compañeros. Mostrar amor y cariño por las personas que llegarían a ser seguidores del Cristo. Claro, Jesús ya no estaría en la escena terrenal, pero la respuesta de Jesús ante las afirmaciones del amor y cariño que Pedro siente por él son tremendas: ¿me amas, me tienes cariño? ¡apacienta a mi rebaño!





