“La continuidad del tiempo, tras esa línea que separa lo finito de lo infinito, da respuesta a lo vulnerable que es la mente humana, luego sus creaciones”. @rbtlrbn
Dicen los entendidos que uno de los problemas que conlleva el éxito en la carrera de la iA es conseguir que esos servidores dedicados consuman energía lo menos posible.
Se sabe que la compleja infraestructura que aloja las iAs así como el procesamiento de sus algoritmos, a día de hoy consumen ingentes cantidades de agua para enfriar el calor que genera esa energía que produce toda su infraestructura. Además su aparatología requiere un importante tamaño de espacio así como una importante inversión en tiempo que sea capaz de trasmitir la comunicación entre servidores y usuarios lo más rápido posible. Esto significa que la ingeniería que esta envuelta en su red debe de ser, dentro de su complejidad, lo más sencillo posible para responder en el mínimo de tiempo posible. Ya no digamos el coste que conlleva la creación de los componentes de hardware especializado en iAs.
Por poner un ejemplo real. Para el año 2019 el entrenamiento de los servidores gpt3, cuyo tamaño de cada servidor es de una nevera normal, requirió ~1.287 MWh megavatios/hora, el equivalente al consumo eléctrico de unas 110 casas durante un año, y produjo, se dice, 552 toneladas de CO2, comparables al co2 generados por 552 vuelos ida y vuelta entre Madrid y Londres. A día de hoy, en este 2026, el coste no ha menguado. Y este resumen se refiere a la complejidad de una sola iA: “un solo centro de datos dedicado requiere 1,9 de qw, es como tener una ciudad pequeña de 45.000 viviendas consumiendo electricidad simultáneamente y constantemente”. Ahí dentro se alojan muchos servidores del tamaño de una nevera.
Se ha dicho que 1 sola respuesta sencilla diaria producida por la iA y contestada a 1 solo usuario puede implicar el coste de unos 400 euros al año; multipliquen. Pudiendo ser mayor el costo dependiendo de la complejidad de la pregunta o el proyecto solicitado. A más inri existe muy poca energía consumida por las iAs que sea reciclada, se intenta pero la mayoría de esta energía se pierde una vez empleada.
El cerebro humano.
En Génesis 1: 26 se lee “Dios dijo construyamos un ser similar a nosotros” -descripción propia-.
Siempre tuve la idea de que el ser humano sería capaz de crear algo a su propia imagen. Fue el pensamiento de un lector infantil de unos 11 años leyendo la biblia y alimentado por su imaginación. Reconozco, años después, que lo que percibo a día de hoy no es lo que me imaginaba.
¿Creen ustedes que el diseño del cerebro es fruto de la obra de un ingeniero?
El cerebro, que cabe en la palma de la mano de una persona adulta, es realmente peculiar porque en este se alojan dos sistemas muy necesarios para la existencia del ser humano como individuo y persona. Por un lado es el centro de mando que maneja todo el sistema nervioso del cuerpo, luego su aparato locomotor. Se dice que el cuerpo humano posee la friolera cifra de unos 150000 kilómetros de nervios, la comunicación entre cerebro y nervio en un adulto ronda la velocidad de 120 metros por segundo. Muchos de estos procesos ocurren en segundo plano, no nos damos cuenta de ello. Pero es que además el cerebro es capaz de darse cuenta al mismo tiempo de varias necesidades del cuerpo que necesiten atención. De estas sí nos damos cuenta.
El cerebro sí consume energía en forma de glucosa y oxígeno. Su consumo por día es similar al de una bombilla de bajo consumo de unos 25 vatios encendida las 24 horas. No es que sea muy bajo que digamos. Lo que realmente sorprende es el diseño que se esconde tras su sistema de alimentación.
Cuando la sangre llega al cerebro su sistema metabólico extrae la glucosa que alimentará su estructura. Su excedente se transformará en calor que normalmente terminará en sudor corporal. (este circuito aún es estudiado pues existen preguntas sin respuestas). Sin embargo se sabe que parte de ese excedente se aloja en forma de grasa en las sinapsis. Las neuronas pueden recurrir a estos almacenes en un momento dado. Y existen billones de sinapsis en un cerebro.
Aunque esta ciencia aún es muy temprana lo poco que se conoce me permite una reflexión importante. Es evidente que la tecnología y desarrollo existente en nuestro entorno es fruto de la inventiva del ser humano y su capacidad de llevar a la practica ideas. ¿Pero se dieron cuenta que algo falla?
Dios diseño el cerebro humano principalmente para que su criatura entendiera que es su creación. De otra manera no se entiende esa necesidad innata en nuestro yo de necesitar adorar a algo. Porque sinceramente, por poner un ejemplo, el ateísmo también es creencia.
En el cerebro se aloja la mente. Es ese otro sistema que nos permite ser personas. Pero ¿sabían ustedes que la mente no consume energía? Ni una pizca.
El cerebro consume energía como instrumento perteneciente al cuerpo humano, pero la mente, siendo un sistema diferente al del cerebro y a su estructura mecánica, se alimenta de ese mismo consumo que necesita el cerebro. Y esto realmente me entusiasma. Dos sistemas ubicados en el cerebro totalmente diferentes se alimentan del mismo consumo.
Aquí sí existe un diseño dedicado al ahorro energético. Es cierto que a priori el cerebro gasta bastante energía, pero si entendemos que en ese consumo se alimenta otro sistema que es mucho más complejo que la estructura mecánica, efectivamente no gasta tanta energía el cerebro como parece. A todo esto añadir la capacidad de guardar tanto información como recuerdos; no gasta más energía por ello verdad?
Ya sé que muchos pensantes no aceptaran esta idea. Pues pregúntenles a los primates, tal vez ellos sí tengan la respuesta.
Aún estoy muy lejos de satisfacer aquella imaginación infantil cuando leía Génesis 1: 26, por el momento veo máquinas que ayudan a la destrucción de la Tierra . Quién sabe si estas inteligencias artificiales madurarán en los próximos años, aunque sinceramente pongo en duda que puedan imitar la complejidad natural que posee la mente del ser humano. También se desconoce el posible resultado de su madurez. ¿Será para bien o para mal? ¿Será ese dios cuyas personas terminen adorando en busca de soluciones ante sus problemas? ¿O será un ente que aporte soluciones para unos y penalidades para otros?
O ¿Permitirá Dios que la sabiduría humana geste un ser parecido al ser humano? Si ese momento llegara solo ese momento responderá mi imaginación porque por el momento la obra humana de la iA parece más demoníaca que divina.
Una cosa es cierta , muy cierta, las iAs , al fin y al cabo son mecánicas. La mente no. Yo también confieso ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien! Samo 139:14 NVI
