El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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lunes, 6 de julio de 2026

Año 2013 a.e.c; una ayuda entre las columnas del Tiempo.

 Año 2013 a.e.c; una ayuda entre las columnas del Tiempo.


¿Qué forma tiene el Tiempo? ¿Es lineal? ¿Amorfo? ¿Curvo? ¿Eclíptico? ¿Emula tal vez las fracciones de fibonacci? Más allá de la comprensión que tiene el ser humano mediante el Sol, la luna, el firmamento, el calendario, el reloj, ¿cómo se puede visualizar el Tiempo más allá de su interpretación? 

Tal vez sea uno de los misterios mejor guardados por los santos.

Corre el año bíblico 1656. Según el relato de los Orígenes de la Humanidad las compuertas de los cielos se abrieron y el mundo de aquéllos días fue anegado. Hasta 15 codos por encima de las montañas según se lee en Génesis 7: 20. Aquella generación tan violenta junto con aquél mundo antediluviano terminó en el diluvio en el año 2370 a.e.c. Tan solo ocho personas consiguieron salvarse obedeciendo las instrucciones del Dios hebreo: Noé y su esposa, y sus hijos Sem, Cam, y Jafet, junto con sus respectivas esposas.  

Pero con el tiempo el mal volvió a florecer. Cam tuvo un hijo llamado Cus, a su vez este Cus fue padre de Nemrod: “poderoso cazador en las tierras de aquellos días”. O cómo lo describe Génesis “alardeaba de su poder ante el Dios verdadero. De ahí el dicho: Nemrod, poderoso dios opuesto al Dios verdadero Jehová” (descripción propia de Gen.10: 9). Fue grande su influencia, tan grande que pudo haber abarcado gran parte de la conocida media luna de aquella época: toda la cuenca entre los ríos Tigris y Éufrates. Desde la ciudad de Ur, al sur, hasta Carquémis al nor-noroeste, desde Ur hasta Nínive al nor-noreste. Edificó varias ciudades en las tierras del Sinar y también la famosa Torre de Babel, lugar donde Dios tuvo que confundir el lenguaje de sus gentes dando lugar a la primera dispersión de culturas que se conoce, para luego dirigirse a Asiria y allí edificar su máxima: Nínive. Por años Nemrod fue un poderoso dios en oposición al Dios verdadero Jehová, llegando a crear una cultura y un imperio totalmente diferente a los días de Noé. El pico de esta escena debió de ocurrir en los días de Éber en el año 2269 a.e.c, año bíblico 1757, ya que el registro muestra que este hombre puso como nombre a uno de sus hijos Péleg: “porque en sus días las gentes se dispersaron (o se dividió la población).”

Tanta violencia pronto vería una vía de escape: la generación número 20 desde Adán. 

Año bíblico 2013; año 2013 a.e.c

Abrán fue hijo de Taré y nació en el año bíblico 2008, o en el año 2018 a.e.c según la detallada cronología bíblica que se conoce. Se sabe poco de su niñez. La primera vez que el registro bíblico nombra a Abrán es en Génesis 11: 29, donde se describe que tomó a Sarai como mujer, tal vez con una cuarentena o cincuentena de años. En el capítulo 17: 5 se registra como Dios le dice “no te llamarás más Abrán, a partir de ahora te llamarán Abrahán, porque de tí saldrán muchos” (descripción propia). Abrahán tenía aquí 99 años. Empieza una nueva era para el pueblo hebreo.

¿Se preguntaron alguna vez que personalidad tenía el joven Abrán?  En mi opinión debió de ser especial. Debió de darse cuenta con una edad temprana de muchas cosas malas que ocurrieron en Ur y sus alrededores, ya que Ur era una ciudad cuyos habitantes adoraban a Nanna (el dios luna). Tal vez conoció a Sem, ya que a la edad de 450 años nació Abrán y durante 150 años más pudieron haberse comunicado. ¿Fue Sem la persona que le trasmitió verdades a Abrán siendo niño, o adolescente, o veinteañero, o cincuentón? Puede que sí, pero el registro bíblico guarda silencio. Según la tradición Sem puedo haber destruido a Nemrod. Si esto fuera así, ¿quién mejor que Sem para ayudar a Abrán, o al ya Abrahán,  a entender verdades trasmitidas desde los días de Adán?

Sin embargo si bien es cierto que no es posible tener certezas en muchos vacíos históricos sí tenemos una fecha que nos ayuda a entender algo importante. Es la confirmación de que efectivamente en la niñez de Abrán, a sus 5 años de edad,  empezó a gestarse un cambio.

Ese año fue el 2013 a.e.c, o lo que es lo mismo, el año bíblico 2013. En los más de 6048 años que la historia humana lleva vagando por el transcurrir del Tiempo, es la única vez que yo y ustedes podremos observar esa simetría temporal ya ocurrida pero no extinta. Es algo más que una simple coincidencia. No existe ninguna otra ocasión en la corriente conocida del Tiempo que el año gregoriano coincida con el año bíblico. Ni siquiera el calendario judío goza de semejante gloria. En ese 2013 empezó una nueva línea temporal. Una línea de tiempo dentro de otra más grande. Ese año 2013 confirma la teoría de las columnas bíblicas del Tiempo: 

año bíblico creación  - 4026 a.ec
año bíblico 1512       - 2514 a.e.c
año bíblico 3024       - 1002 a.e.c
año bíblico 4536       - 510 e.c
año bíblico 6048       - 2022 e.c

 

 

 

Desde ese 2022 e.c la Humanidad esta volviendo a escribir su historia. Para bien o para mal. 

 Que nuestro Padre Celestial Creador de los cielos y de la Tierra Jehová, o Yahvé, ayude a todo aquél que esté cerca de Él.

 

 

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lunes, 22 de junio de 2026

Reflexión: la Perfección del Tiempo.

 Reflexión: la Perfección del Tiempo.


Explica la wikipedia que “El tiempo (...) es una magnitud física con la que se mide la duración o separación de acontecimientos. Para cada observador, el tiempo medido por dicho observador le permite ordenar los sucesos en tres conjuntos: un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro.

En esta misma línea pero un poco más cercano al convivir del Ser Humano, el libro de los orígenes de la humanidad en su primer capítulo, versos 14 y 15, se lee lo siguiente: “Que haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y servirán de señal para marcar las estaciones, los días y los años. Servirán de lumbreras en la expansión de los cielos para iluminar la tierra”. TNM

Durante incontables días, semanas, meses, y años, desde ese principiar, estos elementos celestes han “ayudado” al Ser Humano a interpretar y medir el “pasear” del Sol por el firmamento de la Tierra. Y gracias a su satélite la Luna,  se ha conseguido “visualizar” el transcurrir de ese cuerpo celeste y plasmarlo en los muy útiles calendarios. Estos elementos están tan bien colocados en el Sistema Solar, que gracias a ello muestran los equinoccios y solsticios en momentos puntuales de manera magistral. El “Equinoccio (...) es el momento del año en que el Sol se encuentra exactamente sobre el ecuador celeste, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración aproximadamente igual en todo el planeta.”, y “El solsticio marca el inicio del verano y del invierno, dependiendo del hemisferio, y se caracteriza por tener el día más largo o la noche más larga del año.” 

Son exquisitas herramientas colocadas muy sabiamente y que para nada son casuales ya que, en gran medida, gracias a ello, el conocimiento humano aprendió a “ubicarse” en el transcurrir del Tiempo y a entender las estaciones y las cosechas. Sin embargo, si bien estos elementos de la naturaleza cumplen exquisitamente su función de manera maravillosa para el vivir diario, su colocación natural no es “perfecta”. 

El ingenio humano ha querido medir ese “pasear” del Sol y  las apariciones de Lunas llenas desde hace tiempos incontables. Es realmente muy curioso que así sea ya que este hecho parece un reflejo de aquel anuncio escrito en el Génesis. Es evidente que aquella primera cultura que escuchó esa enseñanza quiso entender lo que implicaba más allá de su dictado.

El ingenio humano.

Al parecer uno de los  instrumentos más antiguos fue el gnomon, un poste, madero, o palo, clavado en el suelo que servía para observar la sombra proyectada respecto a la posición del Sol. Más adelante el ingenio consiguió crear los relojes por goteo de agua, luego los relojes de arena. También los relojes de fuego; en estos sus observadores se guiaban por la combustión constante de las velas y mechas.

Pero dense cuenta que ninguno de esos mecanismos median el Tiempo de manera exacta. De hecho, eran muy imprecisos midiendo el tiempo ya que cada mecanismo dependía de factores inestables. Eran solo orientativos.

Llegó la Edad Media y poco después la revolución industrial. La necesidad de controlar las jornadas se hacía muy necesario. 

El descubrimiento de los engranajes y las fuerzas motrices fueron llevados al mundo de la cronología. Se estaba empezando a esbozar con pasos lentos pero firmes y progresivos  la exactitud de la medición del Tiempo. 

Primero fueron los relojes mecánicos de torre (siglo XIII). Exigía mantenimiento constante, tanto de maquinaria como de ajuste de aguja ya que estos solían perder minutos cada día. Luego llegó el reloj de péndulo, más perfecto que su predecesor, pero también debían de mantener sus cuerdas a diario. Pasó bastante tiempo hasta que llegó el reloj de muelle. Los primeros relojes de bolsillo. También debían de darle cuerda cada cierto tiempo.

¡Y como no! El siglo XX...

 ... fue glorioso en la búsqueda de la precisión absoluta. Los relojes de cuarzo llevan funcionando en la sociedad desde los años 30 de ese siglo hasta el día de hoy. Baratos y precisos. Sin embargo su precisión no es perfecta. Falla. Se dice que un reloj de cuarzo se desfasa medio segundo al día. No es que falle en el control de las jornadas, ni tampoco en lanzar bombas. Falla para otras ideas.

En 1949 se empezó a desarrollar la magia del reloj atómico. Su base es la medición de frecuencias de átomos. Actualmente la Red con todo lo que implica se nutre de ello. Asusta imaginar que tan solo un segundo se desfasa en miles de (millones) de años. Por si fuera poco en este siglo XXI el reloj atómico ve a su hermano menor acercarse muy aceleradamente. Estas nuevas mediciones calculan el Tiempo utilizando frecuencias de luz. Se dice que son hasta 100 veces más precisos que su hermano el reloj atómico. No sé cómo describir el agobio que me produce semejante imaginar.

El Amo del Tiempo: ἰδίᾳ ἐξουσίᾳ

Existe en la Biblia una información muy reveladora en cuanto a este tema. Cuando Jesús estuvo realizando su ministerio, por lo menos en dos ocasiones les habló a sus discípulos del futuro. 

La primera fue en relación a las profecías relacionadas con el futuro de aquellos días. Jesucristo fue claro: tanto el evangelista Mateo como Marcos escriben lo que el Maestro comentó: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre…” (Mateo 24:36; Marcos 13:32 TNM)  Y al terminar su ministerio, apunto de volver a las regiones espirituales, sus íntimos le preguntaron “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción;” (Hechos 1:6, 7 TNM)

Que respuesta tan exacta para aquellos. 

Las palabras griegas que se traducen como “propia jurisdicción” indican que es un tema de uso exclusivo por Dios. Esa clase de acontecimientos, de información, son propiedad de Dios, pertenecen al Amo del Tiempo. 
Así lo indica la definición de la frase griega “ἰδίᾳ ἐξουσίᾳ” : “su propia autoridad” o “su propia potestad”, dando énfasis a una exclusividad.
 

Pero ¿por qué creo que las palabras de Jesucristo son ciertas? verán...

Cuando he querido investigar la duración de las órbitas y de los ciclos respecto a cómo interpreta  el Ser Humano el Tiempo, me doy cuenta de que no es compatible el medir la cronología con los pensamientos de Dios. Por ejemplo, desde un plano humano los equinoccios y solsticios no son perfectos respecto a lo que entiende la ciencia como Tiempo. Tampoco lo son las orbitas lunares, pues no es posible encontrar una exactitud temporal para plasmar en el calendario lunar. Y sin embargo la Luna jamás ha fallado. O por ejemplo, la duración del año desde la óptica temporal humana es de 365,2422; o 365,2564 días si es sideral. No es un número cerrado. Sus decimales no permiten establecer a los cronólogos una exactitud temporal; y así por el estilo. Tal vez la única "exactitud" que exista en el Sistema Solar sea la rotación del Sol sobre su propio eje. Y no se sabe a ciencia cierta.

Por esto me resultan confiables las palabras del Maestro Jesús, pues existe una marcada diferencia entre la búsqueda de la exactitud absoluta del Tiempo desde el punto de vista humano con el desconocimiento del Tiempo en las obras de la Creación que Nuestro Padre Jehová Creador de los cielos y de la Tierra ha colocado en su propia jurisdicción. El hombre simplemente no puede entender lo que Dios  ha creado.

Saben, ¿no puedo dejar de preguntarme cuál puede ser el detonante para esta búsqueda tan exacta y precisa del Tiempo … No es que me preocupe, pero alguien tan rebuscado como yo, inquisidor  e inconformista, no puede evitar pensar en ello. Realmente el siglo XX esconde muchas respuestas. Y me las da.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Reflexión: La energía, el oro intangible.


“La continuidad del tiempo, tras esa línea que separa lo finito de lo infinito, da respuesta a lo vulnerable que es la mente humana, luego sus creaciones”. @rbtlrbn


Dicen los entendidos que uno de los problemas que conlleva el éxito en la carrera de la iA es conseguir que  esos servidores dedicados consuman energía lo menos posible.

Se sabe que la compleja infraestructura que aloja las iAs así como el procesamiento de sus algoritmos, a día de hoy consumen ingentes cantidades de agua para enfriar el calor que genera esa energía que produce toda su infraestructura. Además su aparatología requiere un importante tamaño de espacio así como una importante inversión en tiempo que sea capaz de trasmitir la comunicación entre servidores y usuarios lo más rápido posible. Esto significa que la ingeniería que esta envuelta en su red debe de ser, dentro de su complejidad,  lo más sencillo posible para responder en el mínimo de tiempo posible. Ya no digamos el coste que conlleva la creación de los componentes de hardware especializado en iAs.

Por poner un ejemplo real. Para el año 2019 el entrenamiento de los servidores  gpt3,  cuyo tamaño de cada servidor es de una nevera normal, requirió ~1.287 MWh megavatios/hora, el equivalente  al consumo eléctrico de unas 110 casas durante un año, y produjo, se dice, 552 toneladas de CO2, comparables al co2 generados por 552 vuelos ida y vuelta entre Madrid y Londres. A día de hoy, en este 2026, el coste no ha menguado. Y este resumen se refiere a la complejidad de una sola iA: “un solo centro de datos dedicado requiere 1,9 de qw, es como tener una ciudad pequeña de 45.000 viviendas consumiendo electricidad simultáneamente y constantemente”.  Ahí dentro se alojan muchos servidores del tamaño de una nevera.

Se ha dicho que 1 sola respuesta sencilla diaria producida por la iA y contestada a 1 solo usuario puede implicar el coste de unos 400 euros al año; multipliquen.  Pudiendo ser mayor el costo dependiendo de la complejidad de la pregunta o el proyecto solicitado. A más inri existe muy poca energía consumida por las iAs que sea reciclada, se intenta pero la mayoría de esta energía se pierde una vez empleada.

El cerebro humano.

En Génesis 1: 26 se lee “Dios dijo construyamos un ser similar a nosotros” -descripción propia-.

 
Siempre tuve la idea de que el ser humano sería capaz de crear algo a su propia imagen.  Fue el pensamiento de un lector infantil de unos 11 años leyendo la biblia y alimentado por su imaginación. Reconozco, años después, que lo que percibo a día de hoy no es lo que me imaginaba.

¿Creen ustedes que el diseño del cerebro es fruto de la obra de un ingeniero? 

El cerebro, que cabe en la palma de la mano de una persona  adulta, es realmente peculiar porque en este se alojan dos sistemas muy necesarios para la existencia del ser humano como individuo y persona. Por un lado es el centro de mando que maneja todo el sistema nervioso del cuerpo, luego su aparato locomotor. Se dice que el cuerpo humano posee la friolera cifra de unos 150000 kilómetros de nervios, la comunicación entre cerebro y nervio en un adulto ronda la velocidad de 120 metros por segundo. Muchos de estos procesos ocurren en segundo plano, no nos damos cuenta de ello. Pero es que  además el cerebro es capaz de darse cuenta al mismo tiempo de varias necesidades del cuerpo que necesiten atención. De estas sí nos damos cuenta.

El cerebro sí consume energía en forma de glucosa y oxígeno. Su consumo por día es similar al de una bombilla de bajo consumo de unos 25 vatios encendida las 24 horas. No es que sea muy bajo que digamos. Lo que realmente sorprende es el diseño que se esconde tras su sistema de alimentación. 

Cuando la sangre llega al cerebro su sistema metabólico extrae la glucosa que alimentará su estructura. Su excedente se transformará en calor que normalmente terminará en sudor corporal. (este circuito aún es estudiado pues existen preguntas sin respuestas). Sin embargo se sabe que parte de ese excedente se aloja en forma de grasa en las sinapsis. Las neuronas pueden recurrir a estos almacenes en un momento dado. Y existen billones de sinapsis en un cerebro. 

Aunque esta ciencia aún es muy temprana lo poco que se conoce me permite una reflexión importante. Es evidente que la tecnología y desarrollo existente en nuestro entorno es fruto de la inventiva del ser humano  y  su capacidad de llevar a la practica ideas. ¿Pero se dieron cuenta que algo falla?

Dios diseño el cerebro humano principalmente para que su criatura entendiera que es su creación. De otra manera no se entiende esa necesidad innata en nuestro yo de necesitar adorar a algo. Porque sinceramente, por poner un ejemplo,  el ateísmo también es creencia.

En el cerebro se aloja la mente. Es ese otro sistema que nos permite ser personas. Pero ¿sabían ustedes que la mente no consume energía? Ni una pizca.

El cerebro consume energía como instrumento perteneciente al cuerpo humano, pero la mente, siendo un sistema diferente al  del cerebro y a su estructura mecánica,  se alimenta de ese mismo consumo que necesita el cerebro. Y esto realmente me entusiasma. Dos sistemas ubicados en el cerebro totalmente diferentes se alimentan del mismo consumo. 

Aquí sí existe un diseño dedicado al ahorro energético. Es cierto que a priori el cerebro gasta bastante energía, pero si entendemos que en ese consumo se alimenta otro sistema que es mucho más complejo que la estructura mecánica, efectivamente no gasta tanta energía el cerebro como parece. A todo esto añadir la capacidad de guardar tanto información como recuerdos; no gasta más energía por ello verdad?

Ya sé que muchos pensantes no aceptaran esta idea. Pues pregúntenles a los primates, tal vez ellos sí tengan la respuesta.

Aún estoy muy lejos de satisfacer aquella imaginación infantil cuando leía Génesis 1: 26, por el momento veo máquinas que ayudan a la destrucción de la Tierra . Quién sabe si estas inteligencias artificiales madurarán en los próximos años, aunque sinceramente pongo en duda que puedan imitar la complejidad natural que posee la mente del ser humano. También se desconoce el posible  resultado de su madurez. ¿Será para bien o para mal? ¿Será ese dios cuyas personas terminen adorando en busca de soluciones ante sus problemas? ¿O será un ente que aporte soluciones para unos y penalidades para otros?

 O ¿Permitirá Dios que la sabiduría humana geste un ser parecido al ser humano? Si ese momento llegara solo ese momento responderá mi imaginación porque por el momento la obra humana de la iA parece más demoníaca que divina.

Una cosa es cierta , muy cierta, las iAs , al fin y al cabo son mecánicas. La mente no. Yo también confieso ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!  Salmo 139:14 NVI

 

jueves, 15 de marzo de 2012

Reflexión sobre la velocidad de la luz


Si un sujeto pudiera viajar a la velocidad de la luz ¿envejecería de igual manera que envejece otro sujeto que no esta realizando ese viaje?

De entrada el ser humano, hoy por hoy, no puede soportar esas espectaculares velocidades, por lo que, tanto la pregunta como el planteo expuesto, me resulta algo ridículo. Pero si lo consiguiera, una pregunta interesante puede ser la citada anteriormente.

Algunos estudiosos en la materia sostienen que al viajar 100% velocidad luz el tiempo se detiene. Si esto fuera así es de lógica esperar que tampoco envejecerían los teóricos viajeros ya que el tiempo se detendría.

Propongamos un hipotético ejercicio. Imaginemos que durante los ocho minutos que tarda en llegar la luz del Sol a la Tierra, un viajero estelar realiza en su nave un viaje a la máxima velocidad de la luz. Realiza el mismo recorrido. Éste sentado en su cabina de pilotaje cronometrará el tiempo desde que sale su nave de la estación solar hasta que llega a su destino terrestre. De igual manera le esta esperando en el lugar de llegada otro sujeto que igualmente cronometrará el tiempo, desde el momento en que sale del Sol hasta que llega al destino.

Creo que sería todo un milagro que el cronómetro del cosmonauta hubiera medido menos tiempo. Y si realmente hubiera diferencia temporal entre ambos cronómetros tal vez nos enfrentaríamos a una de las situaciones mas incomodas para algún que otro astrofísico, que la luz, fuera de los límites conocidos, no es constante.

Si ambos cronómetros hubieran medido el mismo tiempo, al parecer tendríamos una respuesta universal. Viajar a la velocidad de la luz no detendría el tiempo. Ni tampoco se  alteraría, en ese lapsus temporal, el envejecimiento en ambos sujetos.

¿Logrará la ciencia moderna conseguir responder algún día tales interrogantes?