El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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lunes, 22 de junio de 2026

Reflexión: la Perfección del Tiempo.

 Reflexión: la Perfección del Tiempo.


Explica la wikipedia que “El tiempo (...) es una magnitud física con la que se mide la duración o separación de acontecimientos. Para cada observador, el tiempo medido por dicho observador le permite ordenar los sucesos en tres conjuntos: un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro.

En esta misma línea pero un poco más cercano al convivir del Ser Humano, el libro de los orígenes de la humanidad en su primer capítulo, versos 14 y 15, se lee lo siguiente: “Que haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y servirán de señal para marcar las estaciones, los días y los años. Servirán de lumbreras en la expansión de los cielos para iluminar la tierra”. TNM

Durante incontables días, semanas, meses, y años, desde ese principiar, estos elementos celestes han “ayudado” al Ser Humano a interpretar y medir el “pasear” del Sol por el firmamento de la Tierra. Y gracias a su satélite la Luna,  se ha conseguido “visualizar” el transcurrir de ese cuerpo celeste y plasmarlo en los muy útiles calendarios. Estos elementos están tan bien colocados en el Sistema Solar, que gracias a ello muestran los equinoccios y solsticios en momentos puntuales de manera magistral. El “Equinoccio (...) es el momento del año en que el Sol se encuentra exactamente sobre el ecuador celeste, lo que provoca que el día y la noche tengan una duración aproximadamente igual en todo el planeta.”, y “El solsticio marca el inicio del verano y del invierno, dependiendo del hemisferio, y se caracteriza por tener el día más largo o la noche más larga del año.” 

Son exquisitas herramientas colocadas muy sabiamente y que para nada son casuales ya que, en gran medida, gracias a ello, el conocimiento humano aprendió a “ubicarse” en el transcurrir del Tiempo y a entender las estaciones y las cosechas. Sin embargo, si bien estos elementos de la naturaleza cumplen exquisitamente su función de manera maravillosa para el vivir diario, su colocación natural no es “perfecta”. 

El ingenio humano ha querido medir ese “pasear” del Sol y  las apariciones de Lunas llenas desde hace tiempos incontables. Es realmente muy curioso que así sea ya que este hecho parece un reflejo de aquel anuncio escrito en el Génesis. Es evidente que aquella primera cultura que escuchó esa enseñanza quiso entender lo que implicaba más allá de su dictado.

El ingenio humano.

Al parecer uno de los  instrumentos más antiguos fue el gnomon, un poste, madero, o palo, clavado en el suelo que servía para observar la sombra proyectada respecto a la posición del Sol. Más adelante el ingenio consiguió crear los relojes por goteo de agua, luego los relojes de arena. También los relojes de fuego; en estos sus observadores se guiaban por la combustión constante de las velas y mechas.

Pero dense cuenta que ninguno de esos mecanismos median el Tiempo de manera exacta. De hecho, eran muy imprecisos midiendo el tiempo ya que cada mecanismo dependía de factores inestables. Eran solo orientativos.

Llegó la Edad Media y poco después la revolución industrial. La necesidad de controlar las jornadas se hacía muy necesario. 

El descubrimiento de los engranajes y las fuerzas motrices fueron llevados al mundo de la cronología. Se estaba empezando a esbozar con pasos lentos pero firmes y progresivos  la exactitud de la medición del Tiempo. 

Primero fueron los relojes mecánicos de torre (siglo XIII). Exigía mantenimiento constante, tanto de maquinaria como de ajuste de aguja ya que estos solían perder minutos cada día. Luego llegó el reloj de péndulo, más perfecto que su predecesor, pero también debían de mantener sus cuerdas a diario. Pasó bastante tiempo hasta que llegó el reloj de muelle. Los primeros relojes de bolsillo. También debían de darle cuerda cada cierto tiempo.

¡Y como no! El siglo XX...

 ... fue glorioso en la búsqueda de la precisión absoluta. Los relojes de cuarzo llevan funcionando en la sociedad desde los años 30 de ese siglo hasta el día de hoy. Baratos y precisos. Sin embargo su precisión no es perfecta. Falla. Se dice que un reloj de cuarzo se desfasa medio segundo al día. No es que falle en el control de las jornadas, ni tampoco en lanzar bombas. Falla para otras ideas.

En 1949 se empezó a desarrollar la magia del reloj atómico. Su base es la medición de frecuencias de átomos. Actualmente la Red con todo lo que implica se nutre de ello. Asusta imaginar que tan solo un segundo se desfasa en miles de (millones) de años. Por si fuera poco en este siglo XXI el reloj atómico ve a su hermano menor acercarse muy aceleradamente. Estas nuevas mediciones calculan el Tiempo utilizando frecuencias de luz. Se dice que son hasta 100 veces más precisos que su hermano el reloj atómico. No sé cómo describir el agobio que me produce semejante imaginar.

El Amo del Tiempo: ἰδίᾳ ἐξουσίᾳ

Existe en la Biblia una información muy reveladora en cuanto a este tema. Cuando Jesús estuvo realizando su ministerio, por lo menos en dos ocasiones les habló a sus discípulos del futuro. 

La primera fue en relación a las profecías relacionadas con el futuro de aquellos días. Jesucristo fue claro: tanto el evangelista Mateo como Marcos escriben lo que el Maestro comentó: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre…” (Mateo 24:36; Marcos 13:32 TNM)  Y al terminar su ministerio, apunto de volver a las regiones espirituales, sus íntimos le preguntaron “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción;” (Hechos 1:6, 7 TNM)

Que respuesta tan exacta para aquellos. 

Las palabras griegas que se traducen como “propia jurisdicción” indican que es un tema de uso exclusivo por Dios. Esa clase de acontecimientos, de información, son propiedad de Dios, pertenecen al Amo del Tiempo. 
Así lo indica la definición de la frase griega “ἰδίᾳ ἐξουσίᾳ” : “su propia autoridad” o “su propia potestad”, dando énfasis a una exclusividad.
 

Pero ¿por qué creo que las palabras de Jesucristo son ciertas? verán...

Cuando he querido investigar la duración de las órbitas y de los ciclos respecto a cómo interpreta  el Ser Humano el Tiempo, me doy cuenta de que no es compatible el medir la cronología con los pensamientos de Dios. Por ejemplo, desde un plano humano los equinoccios y solsticios no son perfectos respecto a lo que entiende la ciencia como Tiempo. Tampoco lo son las orbitas lunares, pues no es posible encontrar una exactitud temporal para plasmar en el calendario lunar. Y sin embargo la Luna jamás ha fallado. O por ejemplo, la duración del año desde la óptica temporal humana es de 365,2422; o 365,2564 días si es sideral. No es un número cerrado. Sus decimales no permiten establecer a los cronólogos una exactitud temporal; y así por el estilo. Tal vez la única "exactitud" que exista en el Sistema Solar sea la rotación del Sol sobre su propio eje. Y no se sabe a ciencia cierta.

Por esto me resultan confiables las palabras del Maestro Jesús, pues existe una marcada diferencia entre la búsqueda de la exactitud absoluta del Tiempo desde el punto de vista humano con el desconocimiento del Tiempo en las obras de la Creación que Nuestro Padre Jehová Creador de los cielos y de la Tierra ha colocado en su propia jurisdicción. El hombre simplemente no puede entender lo que Dios  ha creado.

Saben, ¿no puedo dejar de preguntarme cuál puede ser el detonante para esta búsqueda tan exacta y precisa del Tiempo … No es que me preocupe, pero alguien tan rebuscado como yo, inquisidor  e inconformista, no puede evitar pensar en ello. Realmente el siglo XX esconde muchas respuestas. Y me las da.

 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Reflexión sobre los viajes a través del Tiempo



Mentiría si escribiera que no disfruto con las películas que tratan de viajes interestelares y de viajes a través del Tiempo. Pero también es cierto que tales deseos científicos están adornados, como decía cierto colega, de grandes dosis de imaginación y fantasía. Reflexionar sobre la relatividad es un tema delicado y peligroso para un profano como yo. Pues al parecer es cierto que todo es relativo, excepto, en mi opinión, la existencia de Dios y su poder sempiterno. Tal vez el futuro nos regale con alguna sorpresa y se descubra que en realidad no existe tanta relatividad.

No son pocas las autoridades que aplaudirían el dominio de la velocidad de la luz. Desde los militares hasta los que explotan el comercio pasando por los oportunistas traficantes. ¿Conseguirá el Ser Humano algún día dominar la velocidad de la luz? Es intrigante. Sin embargo la idea de viajar a través del tiempo pudiera contener un error de interpretación.

La persona que ambiciona este atractivo paso tiende a observar el pasado desde una óptica fantástica. Se recrea con cómodas opciones plausibles como volver a observar la era de los dinosaurios, o revivir de alguna manera experiencias del pasado. O como no, la apasionante idea de acceder al futuro desconocido. Pero cuando nuestra imaginación nos vuela de esa manera bloquea automáticamente un ingrediente antagonista: la cruda realidad.

Sinceramente, ¿disfrutaríamos volviendo a ver las desgarradoras escenas de la historia cuando miles de personas perdieron su vida en guerras o en tragedias o similares? Tal vez alguno se atreviera a sacar partido a tales experiencias. Y una pregunta intrigante: ¿seriamos activos en esas escenas, o más bien pasivos, al estilo del intrépido viajero de la famosa saga de “Regreso al futuro”? es decir, contemplar sin poder intervenir. Llegado aquí, si la opción de viajar al pasado o al futuro fuera viable, comparto las conocidas teorías que intentan explicar que nuestro presente seria totalmente diferente a lo que  se conoce. Y esto simplemente no sucede. Una cosa es conseguir viajar distancias acortando el tiempo para nuestro beneficio y otro cosa distinta es viajar hacia delante o hacia atrás en el tiempo. Pongamos un ejemplo, imaginémonos que de aquí a 200 años se consiguiera dominar esta teoría y que alguien consiguiera retroceder en el tiempo ¿no lo sabría nuestro presente? Al igual que en la arqueología, deberíamos de tener claras evidencias de estos supuestos bucles temporales. Y esto es en lo que yo entiendo como un error de interpretación, confundir acortar el tiempo para nuestro beneficio a viajar a través de él.

Sin embargo permítanme, a mi entender, una opción algo más realista.

Imaginémonos que alguien que haya vivido en condiciones atemporales, es decir, sin limites de tiempo y de cronología, pudiera haber viajado hacia atrás, plantarse en un punto de la historia antigua para luego volver a viajar hacia delante.

En cierto sentido el conocido personaje bíblico de Jesucristo, Hijo de Dios, si consiguió eso mismo. La perspectiva de vida inmortal tal como la entendemos permite pensar en un plano sin límites de tiempo. Parece no existir el tiempo ni hacia tras ni hacia delante. Pero la opción va más allá.

Según el relato de los Orígenes, las primeras vidas que caminaron por la tierra acariciaron la perspectiva de la vida eterna, que no es lo mismo que inmortalidad. Tal como entendemos la vida parece difícil tal posibilidad pero esto es lo que explica el registro de Génesis. Aquellos perdieron la opción. Pero la Biblia es singular al describir como Jehová Dios desea, a través de su Hijo Jesucristo, que esa opción no se pierda. Da las instrucciones necesarias para que la Humanidad tenga acceso a tal privilegio.

Ese futuro prometido será atemporal. No habrá límites de tiempo, ni tampoco las tediosas y agobiantes agujas del reloj que depriman la sociedad. Al parecer los que consigan esa meta gozaran de un pasado, un presente y un futuro al unísono. ¿Cómo entenderá el Tiempo el que viva en esa aproximada época?

Es interesante que el llamado libro de Apocalipsis escrito por el apóstol Juan cerca del año 96 E.C. El apóstol contempla visiones futuristas muy vividas pero que tenían que ocurrir en un futuro de aquel momento.  Es como si en aquella fecha del 96 Jesucristo viviera ya en el futuro y explicara lo que sucedería al apóstol Juan.

Las porciones de ese algoritmo van menguando, y el momento, aunque aún distante a un tiro de piedra, también mengua.

jueves, 27 de octubre de 2011

Reflexión sobre la opinión pública


Reflexión sobre la opinión pública


A un bebe se le adiestra y conforme va creciendo educando. De adulto puede ser cualquier cosa en base a esa enseñanza trasmitida. Se dice que sus padres son los máximos responsables en esta cuestión.

¿Como se educa a la opinión pública? Existe un sabor extraño cuando uno compara la enseñanza que recibe un niño con la que recibe una generación de personas, en el sentido que un niño e incluso un adulto llevará siempre ese sello que lo identificará para bien o para mal: sus tutores. Pero y la ‘opinión pública’, ¿puede ser alguien responsable de su buena o mala educación? ¿Quién se atrevería a levantarse como culpable por haber contribuido a su posible mala formación? ¿La prensa? ¿Acaso la Globalización? ¿El simple mero hecho de que cada uno de los mortales podamos pensar para luego poder opinar? Me resulta asfixiante que una persona pueda tener tras su mala educación un culpable, mientras que la ‘opinión publica’ parece carecer de posible Mentor.

Si comparo el ejemplo con una familia en vez de con un individuo no cambia demasiado excepto en un aspecto, la cantidad de individuos. Cuanto menos sean los componentes de la familia menos ‘riesgos’ habrá que su ‘opinión pública’ sea exagerada, desproporcionada e incluso mal educada.

El hecho de que con tres números se puedan crear tantas posibles combinaciones de resultados me permite entender que es muy normal que una familia de tres personas pueda poseer tres diferentes maneras de opinar. La cuestión es cuando una opinión externa invade esa ‘opinión pública’ pero privada hasta ese momento. Puede descontrolarse o mal educarse, también, si cabe, enriquecerse. Lamentablemente la moderna opinión pública es acosada por tantos diferentes bandos que resulta ser, sin querer exagerar, en una de las mejores estrategias para cambiar o poder controlar el ritmo de vida de la sociedad.

Habrá quien vea lo siguiente como exagerado, temerario, e incluso fuera de si. La cuestión es preguntarse si cabe la posibilidad por rara o ridícula que nos parezca de la idea. El libro de los Orígenes, el Génesis, explica que el origen del pecado fue llevado a cabo por Adán y Eva. Pero no pasemos por alto un detalle de suma importancia, una tercera opinión entró en juego para desbaratar los planes de Jehová Dios, el Creador, y hacer errar a la primera pareja de opiniones que existió en la Tierra. Por extraño e imposible que nos pueda parecer, aquella primera mala opinión –Génesis 3:5- no hizo más que crecer y crecer con un único fin: gobernar para mal a los pueblos que siempre han estado bajo su control. Lucas 4:6.