El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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sábado, 13 de octubre de 2012

Reflexión: “El disparatado precio de la razón sin razón”.



Reflexión: “El disparatado precio de la razón sin razón”.


"(...) Primero a creer… y luego… a razonar sobre lo que hemos creído… No, no; la libertad de pensamiento es justo al revés, es primero razonar y luego creemos en lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos (…)" J.L. Sampedro

¿Hasta que punto es necesario razonar para darnos cuenta de lo equivocados que estamos en muchos aspectos de la vida que nos rodea? ¿Cuál es la inflexión intelectual que no permite darnos cuenta de que razonar sin un fundamento adecuado es peligroso? En realidad, si 'razonamos' sin un argumento serio, practico y realista, estamos muy equivocados al creer que eso es -razonar-. Además, para 'razonar' hace falta algo que no todo el mundo esta dispuesto a tener en cuenta.

Un famoso centro comercial tiene a disposición del público las novedades más atractivas. Los videojuegos son producto estrella en la planta tecnológica, y los menores de edad no dudan en demostrar su destreza en el 'video exhibidor'.  Están absortos en su ambiciosa tarea. Destruir, y a cuantos más mejor. Tanto les da si es ametralladora o arma blanca. La cuestión es liarse a tiros con ese 'ser' creado por datos y formado por píxeles. Misión: 'matar al enemigo virtual'. Unas plantas más arriba se encuentra la tienda femenina. Esculturas silenciosas e inmóviles que no dudan en ofrecer, a través de sus trabajadas curvas, vestidos, encajes y transparencias. Las más extravagantes, inimaginables y encantadoras piezas para lucir. ¿Cuantas chicas terminan sufriendo diversos males provocados por esta publicidad y otras similares?

Los hombres 'aprenden' a convertir sus egoístas placeres en prioridades y sus deberes en obligaciones indeseadas.

Un sistema comercial que en líneas generales ha creado todo un mundo de adicción con su consecuente dependencia. Una exacerbada y agresiva publicidad que no duda en vender egoísmo, envidia, odio, y ruina, a través de la comodidad, el placer, la libertad, y la vida.

Pero esto no ocurre en un centro comercial de una pequeña ciudad. Mas bien, es una tendencia que hoy por hoy da la vuelta al planeta. Y tan solo es la punta de un negro iceberg. Bajo el agua todo un sistema configurado para terminar con todo aquello que en una época fluía con normalidad, y que ahora, escasea como el aire limpio en una contaminada ciudad.

ESCUCHAR la experiencia de los mayores, como el maestro Sampedro,  nos permite entender como cambian las circunstancias que nos rodean. Nos enseña, como es necesario razonar antes que creer en algo que nos pueda perjudicar; (...).

Que bonito sería que las cuartas generaciones enseñaran a razonar a los más jóvenes, y otros no tanto, en lo equivocados que estamos en muchas de nuestras egoístas tendencias. Que ayudaran a razonar que un ‘progreso’ que anula una cortesía, o una buena educación, o una sana estima, eso no es un buen cambio. Que nos ayudaran a comprender que si el sistema se empeña en cambiar nuestros VALORES deberíamos de saber decir NO. Si se empeña en erradicar nuestros sanos principios decir NO.


jueves, 27 de octubre de 2011

Reflexión sobre la opinión pública


Reflexión sobre la opinión pública


A un bebe se le adiestra y conforme va creciendo educando. De adulto puede ser cualquier cosa en base a esa enseñanza trasmitida. Se dice que sus padres son los máximos responsables en esta cuestión.

¿Como se educa a la opinión pública? Existe un sabor extraño cuando uno compara la enseñanza que recibe un niño con la que recibe una generación de personas, en el sentido que un niño e incluso un adulto llevará siempre ese sello que lo identificará para bien o para mal: sus tutores. Pero y la ‘opinión pública’, ¿puede ser alguien responsable de su buena o mala educación? ¿Quién se atrevería a levantarse como culpable por haber contribuido a su posible mala formación? ¿La prensa? ¿Acaso la Globalización? ¿El simple mero hecho de que cada uno de los mortales podamos pensar para luego poder opinar? Me resulta asfixiante que una persona pueda tener tras su mala educación un culpable, mientras que la ‘opinión publica’ parece carecer de posible Mentor.

Si comparo el ejemplo con una familia en vez de con un individuo no cambia demasiado excepto en un aspecto, la cantidad de individuos. Cuanto menos sean los componentes de la familia menos ‘riesgos’ habrá que su ‘opinión pública’ sea exagerada, desproporcionada e incluso mal educada.

El hecho de que con tres números se puedan crear tantas posibles combinaciones de resultados me permite entender que es muy normal que una familia de tres personas pueda poseer tres diferentes maneras de opinar. La cuestión es cuando una opinión externa invade esa ‘opinión pública’ pero privada hasta ese momento. Puede descontrolarse o mal educarse, también, si cabe, enriquecerse. Lamentablemente la moderna opinión pública es acosada por tantos diferentes bandos que resulta ser, sin querer exagerar, en una de las mejores estrategias para cambiar o poder controlar el ritmo de vida de la sociedad.

Habrá quien vea lo siguiente como exagerado, temerario, e incluso fuera de si. La cuestión es preguntarse si cabe la posibilidad por rara o ridícula que nos parezca de la idea. El libro de los Orígenes, el Génesis, explica que el origen del pecado fue llevado a cabo por Adán y Eva. Pero no pasemos por alto un detalle de suma importancia, una tercera opinión entró en juego para desbaratar los planes de Jehová Dios, el Creador, y hacer errar a la primera pareja de opiniones que existió en la Tierra. Por extraño e imposible que nos pueda parecer, aquella primera mala opinión –Génesis 3:5- no hizo más que crecer y crecer con un único fin: gobernar para mal a los pueblos que siempre han estado bajo su control. Lucas 4:6.