El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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sábado, 31 de marzo de 2012

Frase de: cárceles



Las paredes de esa oscura habitación están muy frías. Desde el exterior la luz ilumina hasta el lugar más recóndito, pero en el interior, su oscuridad es como la luz que posee un ciego al desplazarse por un lugar desconocido. Ese frío congela hasta el más mínimo aliento en querer sobrevivir y la soledad que existe en ese lugar es amiga del horror, del miedo, y de la tristeza. La ceguera que uno posee le impide ver la realidad, y esos atractivos olores le animan a participar. La salud ve todo lo contario, el piso resbala y mientras todo huele mal, su alta temperatura exige huir, pero ahora, ya es tarde, estas encadenado a tu sufrir.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Reflexión para ¿creer o tener fe?



La ‘creencia’ sigue un patrón. Mientras que la ‘fe’ es la confianza en el futuro que garantiza ese patrón o modelo. Los discípulos de Jesús ‘creyeron’ en él por sus milagros, y tuvieron ‘fe’ en el futuro porque se las trasmitió alguien con poder.

Ejemplo: un hijo ‘cree’ que su padre existe. Pero esta creencia no garantiza que vuelva a confiar en él (a tener fe) otra vez.

Los Cristianos de la actualidad ‘creen’ debido a la creación manifestada por Jehová en la Naturaleza y en el Cosmos, y tienen ‘fe’ debido a que esa creación, por su indiscutible Complejidad, garantiza las promesas registradas en las Escrituras, entre estas las Mesiánicas.

El crédulo es aquel que ‘cree’ cualquier cosa sin confirmar mínimamente su posibilidad. Ejemplo: el cliente que compra un objeto a un vendedor por la publicidad, sin posibilidad de confirmar mínimamente las ‘verdades’ del vendedor. Éste no es un 'creyente' y su 'fe' es vana.

jueves, 15 de marzo de 2012

Reflexión sobre la velocidad de la luz


Si un sujeto pudiera viajar a la velocidad de la luz ¿envejecería de igual manera que envejece otro sujeto que no esta realizando ese viaje?

De entrada el ser humano, hoy por hoy, no puede soportar esas espectaculares velocidades, por lo que, tanto la pregunta como el planteo expuesto, me resulta algo ridículo. Pero si lo consiguiera, una pregunta interesante puede ser la citada anteriormente.

Algunos estudiosos en la materia sostienen que al viajar 100% velocidad luz se detiene el tiempo. Si esto fuera así es de lógica esperar que tampoco envejecerían los teóricos viajeros ya que el tiempo se detendría.

Propongamos un hipotético ejercicio. Imaginemos que durante los ocho minutos que tarda en llegar la luz del Sol a la Tierra, un viajero estelar realiza en su nave un viaje a la máxima velocidad de la luz. Realiza el mismo recorrido. Éste sentado en su cabina de pilotaje cronometrara el tiempo desde que sale su nave de la estación solar hasta que llega a su destino terrestre. De igual manera le está esperando en el lugar de llegada otro sujeto que igualmente cronometrara el tiempo, desde el momento en que sale del Sol hasta que llega al destino.

Creo que sería todo un milagro que el cronómetro del cosmonauta hubiera medido menos tiempo. Y si realmente hubiera diferencia temporal entre ambos cronómetros tal vez nos enfrentaríamos a una de las situaciones mas incomodas para algún que otro astrofísico, que la luz, fuera de los límites conocidos, no es constante.

Si ambos cronómetros hubieran medido el mismo tiempo, al parecer tendríamos una respuesta universal. Viajar a la velocidad de la luz no detendría el tiempo. Ni tampoco se  alteraría, en ese lapsus temporal, el envejecimiento en ambos sujetos.

¿Logrará la ciencia moderna conseguir responder algún día tales interrogantes?

martes, 6 de marzo de 2012

Reflexión sobre Jesús en el templo con 12 años


Lucas 2:42 dice que Jesús asistió a la pascua cuando tenía 12 años de edad –según el calendario civil judío-. Debió de ser lo que entendemos hoy como el año 12 E.C, -se observe el calendario civil judío, el calendario sagrado judío, el calendario juliano o el calendario gregoriano-. 

Nisán era el primer mes del calendario sagrado y el séptimo mes del calendario civil. Se dice que Jesús se bautizo con unos 30 años de edad cerca del año ‘decimoquinto’ del reinado de Tiberio Cesar – posiblemente entre el mes de septiembre del año 28 E.C y el mes agosto del año 29 E.C.-, al contar treinta años hacia atrás desde septiembre del año 29 E.C nos lleva al año 2 antes de la E.C. (redondeando) El año sagrado empezaba con el mes de Nisán también llamado Abib, y los meses se calculaban de luna nueva a luna nueva. 

Si se cuentan los meses de Nisán a Nisán desde el año en el supuestamente nació Jesús hasta sus doce años de edad, tenemos doce. Si contamos los meses de Etanim a Etanim según el año civil, tenemos también doce, entre un evento y el otro. 

Si la pascua hubiera ocurrido al cumplir Jesús los doce años, en el mes de Etanim, o cerca de este, según el año civil judío, sí hubiera sido el año 11 E.C. pero en la pascua que cita Lucas 2:42 Jesús ya tenia doce años cumplidos con seis o siete meses de edad según el calendario civil judío. Con lo cual la pascua de la que estamos hablando debió de ser en el año 12 E.C. según la perspectiva del calendario gregoriano.