El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

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martes, 14 de abril de 2026

Sadrac, Mesac, Abednego. Una clave entre los tiempos.

 Sadrac,  Mesac, Abednego. Una clave entre los tiempos.

 

¿Qué enigma parece esconder el capítulo 3 del libro profético de Daniel? ¿Cabe la posibilidad que tras su necesaria y útil enseñanza intente trasmitir datos más enigmáticos si cabe? O tal vez alguna bocanada de aire puro para los pensantes cristianos verdaderos.


En este capítulo se describe como el monarca babilonio Nabucodonosor crea una colosal estatua de oro de 60 codos de alto y 6 de ancho. Una imagen  de su propio yo tal vez influenciado por su sueño descrito en el capítulo 2 del mismo libro. En la narrativa de este capítulo 3 se describe cómo el monarca obliga a las gentes de todo el país  que adoren a esa imagen.  Los 3 compañeros de Daniel, Hananías, Misael y Azarías, conocidos también como Sadrac, Mesac y Abednego, tendrán que demostrar su lealtad ante un ardid de celos y envidias promovido por los religiosos locales a no adorar a ningún dios salvo a su Dios hebreo. Ante la negativa de no adorar a la imagen son castigados a una pena capital: arderán en el horno 7 veces más caliente de lo normal (3:19).

Una vez calentado y metidos ahí dentro son protegidos por nuestro Santo Padre Jehová, Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, por medio de un ángel gracias a la exquisita lealtad que tuvieron. 

La confirmación del ardor.

Como lector y estudioso de la Bíblia no puedo dejar de pensar que son metidos despúes que se calienta el horno 7 veces por encima de lo normal. Sí, una de las útiles enseñanzas de esta historia es que el sincero y devoto adorador del Dios verdadero puede ser ayudado en un momento dado y de alguna manera por Dios. Pero ¿qué puede simbolizar el que NO los metieran  dentro del horno  antes del momento exacto?

Tengo una ligera idea, pero la prudencia me obliga al silencio.

El capítulo 4 es revelador dentro del marco profético relacionado con los 7 tiempos. En este capítulo se describe otro sueño del monarca. Una historia que, aunque escrita por Daniel, parece ser narrada por el propio monarca (vs.4, 37). Un sueño aterrador que si bien esta vez Nabucodonosor se acordó al detalle no fue capaz de sacarle sentido alguno. Fue tan duro su significado que hasta el profeta Daniel  tuvo un momento de bloqueo mental (vs 19). Daniel no sabía nada de nada. Ese caos le vino de sorpresa.

Una vez que Daniel (Beltsasar) acude a su presencia le revela que el árbol representa su reinado, su  prosperidad, y a él mismo (vs.22). Por un lado le anuncia que 7 tiempos pasarían sobre él viviendo como una bestia entre las bestias del campo hasta que reconociera quién es el autentico Gobernante de la Humanidad (3: 16, 25). Por otro lado le anuncia que, aunque el árbol es eliminado, su tocón será precintado hasta que transcurran 7 tiempos. (vs. 23). Daniel insta al gobernante a llevar una vida honrada ante Dios. Dejar de pecar y ayudar a los pobres.

12 meses después enloqueció cumpliéndose parte de la profecía descrita en este capítulo 4 de Daniel.

¡Se avecinan tiempos espectaculares!

Esta breve y torpe exposición de ideas que pasean por mi mente me permiten confiar en la profecía de los Siete Tiempos proféticos descritos en el profético libro de Daniel. Sin embargo, travieso que soy, no puedo evitar pensar, de manera poética, y enigmáticamente, que esa cabeza de oro contenía -contiene- muchos pensamientos. Pensamientos tan profundos que llegan hasta nuestro futuro. 

Es muy posible que uno de estos pensamientos fuera a parar en la brillante mente de Sir Isaac Newton.

 

Newton tal vez erró unos 4 años.


Jesucristo nació en el momento exacto.