El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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martes, 20 de diciembre de 2011

Reflexión: la meta del ser humano



No es fácil conquistar una cumbre. Los escaladores son conscientes del sufrimiento que conlleva tal hazaña. Cuánto más poder coronar esa cumbre profética de índole espiritual. Un camino que puede ser horizontal, serpenteante, ascendente o descendente. Cargado de inquietudes o libre de obstáculos. Una carrera larga o una vida corta. Pueden ser ricos o pobres. Sanos o enfermos. Son jóvenes y adultos; personas de todas las razas que aguantan confiando en el Santo Poder de Jehová Dios. Un esfuerzo que no distingue color de piel ni idioma. El premio para estos que aguanten, y que obedecen a Jehová Dios mediante Cristo, será participar de las promesas mesiánicas en el Reino de Dios:

*) La recreación.

*) La resurrección de los muertos.

*) Rejuvenecer.

*) Posibilidad de adquirir la vida eterna.




viernes, 16 de diciembre de 2011

Reflexión sobre la simetría




Las moléculas son asimétricas unas de otras según su composición, pero son simétricas según lo que compongan. Podrán variar su simetría si su orden compuesto es diferente en esa misma molécula, ej. Diamante y Carbón. Es un misterio para muchos entender como un supuesto superátomo dio origen a tanta diversidad. Entiendo que ese superátomo debió de haber dado pie a estructuras simétricas, pudiendo haber variado esa simetría si hubiera sido capaz por si solo de alterar su orden, dando pie a formas asimétricas. Lo que es sorprendente, tomando como ejemplo la composición del Cuerpo Humano, es la diferencia tras lo igual. Todos los humanos estamos hechos de la misma pasta.

¿Qué es lo que hace diferente al humano entre su especie? Es, tal vez, ¿la diferente proporción de masa que existe entre un individuo y otro?

Esto es una manera de entender que tras la materia que nos rodea existe inteligencia, diseño e ingeniería. La vida proviene de la vida pero la animación no puede provenir de un único igual inanimado.

A menos que ese igual sea el Creador.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Reflexión sobre “El principio de las cosas”. pa



Todo tiene un principio, y si no se conoce el detonante en cuestión se intenta averiguar. No solo se nos ha adoctrinado a pensar de esta manera, es más, la historia conocida así nos lo confirma. Luego, no se trata de adoctrinar, en realidad se trata de una rotunda evidencia. No en balde el artículo de una enciclopedia pública afirma lo siguiente: “Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr cierto propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en matemáticas, lingüística, algorítmico y otros campos, también existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos”.

Todo tiene o bien un principio fundamental o bien un ‘empezar’. Y en la mayoría de las situaciones ambos van a la par, “una ley o regla que ‘empezó’ a funcionar”. El problema radica cuando no se conoce el principio de un tema trascendente, aquí entra en juego la teoría y la hipótesis.

En el vivir diario es como ridículo plantearse que algo no pueda tener un principiar. La cuestión viene cuando ese principiar es lejano, cuanto más lejano, más difícil es de aceptar y de entender, cuanto más enseñar. Algunas teorías son prácticas y útiles pues no desentonan con su propósito, tal vez tengan razón. ¿Pero que ocurre cuando uno intenta explicar un principio lejano que va más allá de lo que se acepta como normal, tradicional o universal?

Mucha gente es incapaz de aceptar esta simple pero profunda descripción bíblica: “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra”, Génesis 1:1. ¿Por qué?

Puede haber muchas razones tras este porque, pero tal vez una de las más significativas en mi opinión sea la falta de confianza. Muchas de estas personas coinciden en preguntar ‘¿y antes que ocurrió?’. Es decir, se preguntan ¿qué tendrá razón lo que me enseñan o lo que dice la Biblia? Sin embargo pensar de esta manera puede ser un error. Según entiendo poco tiene que ver la instrucción académica que se da referente al principio de las cosas que nos rodea con ese ‘principio inspirado’ que describe el libro de los Orígenes. Ambas descripciones son acertadas, pero algo diferentes.

Llama la atención que cuando se desea escudriñar el origen de cualquier tema es necesario que exista el producto en cuestión, o, como mínimo, efectos que permitan sospechar en el producto. En otras palabras no se estudia lo que se desconoce.

El escritor del Génesis, el patriarca Moisés, describe [inspirado] unas formas sencillas para dar a entender como Jehová Dios, el Creador, da forma y orden a lo que conocemos nosotros como Cosmos. Un hábil estudiante de la Biblia podría preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Moisés, aunque brevemente, escribió un orden lógico en su descripción creativa? ¿Porque no las mismas palabras u argumentos pero con un orden distinto? El orden descrito en el libro de los Orígenes que explica como empezó la vida en la Tierra es respaldado por diversos científicos a nivel mundial.

Llegados aquí un trabajo de educación bíblica realiza la siguiente observación: “Algunos eruditos coinciden en que aquí se describe una acción distinta de la actividad que tuvo lugar en los días creativos mencionados a partir del versículo 3”.

Es decir, la escueta frase “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra” pudiera intentar describir, antes de un empezar a crearse vida en la Tierra, una creación realizada durante un ciclo de incontables tiempos, y que simplemente nuestra razonar a día de hoy es incapaz de asimilar y de analizar su principiar. Pero ¿porque? Porque es un hecho lejano y simplemente no tenemos más información. Y ante la falta de información en cuanto a ello se recurre a teorías e hipótesis ligadas estas a la archiconocida Evolución.

¡Cuánto más hablar de lo que ocurrió antes del Universo!

Es sorprendente como un libro que describe, aunque brevemente, el origen de la vida y del Cosmos sea tan rechazado. Paradójicamente la misma obra habla de la condición de los muertos y del futuro que le espera  a la Humanidad. Todo un manual de instrucciones que revela progresivamente el porque del Ser Humano en la Tierra, y hacia donde se dirige.

Que extraño, ningún otro libro describe ‘secretos’ como estos, y sin embargo la gente sigue frustrada, temerosa, y desconcertada con la época que nos ha tocado vivir.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Reflexión sobre los viajes a través del Tiempo



Mentiría si escribiera que no disfruto con las películas que tratan de viajes interestelares y de viajes a través del Tiempo. Pero también es cierto que tales deseos científicos están adornados, como decía cierto colega, de grandes dosis de imaginación y fantasía. Reflexionar sobre la relatividad es un tema delicado y peligroso para un profano como yo. Pues al parecer es cierto que todo es relativo, excepto, en mi opinión, la existencia de Dios y su poder sempiterno. Tal vez el futuro nos regale con alguna sorpresa y se descubra que en realidad no existe tanta relatividad.

No son pocas las autoridades que aplaudirían el dominio de la velocidad de la luz. Desde los militares hasta los que explotan el comercio pasando por los oportunistas traficantes. ¿Conseguirá el Ser Humano algún día dominar la velocidad de la luz? Es intrigante. Sin embargo la idea de viajar a través del tiempo pudiera contener un error de interpretación.

La persona que ambiciona este atractivo paso tiende a observar el pasado desde una óptica fantástica. Se recrea con cómodas opciones plausibles como volver a observar la era de los dinosaurios, o revivir de alguna manera experiencias del pasado. O como no, la apasionante idea de acceder al futuro desconocido. Pero cuando nuestra imaginación nos vuela de esa manera bloquea automáticamente un ingrediente antagonista: la cruda realidad.

Sinceramente, ¿disfrutaríamos volviendo a ver las desgarradoras escenas de la historia cuando miles de personas perdieron su vida en guerras o en tragedias o similares? Tal vez alguno se atreviera a sacar partido a tales experiencias. Y una pregunta intrigante: ¿seriamos activos en esas escenas, o más bien pasivos, al estilo del intrépido viajero de la famosa saga de “Regreso al futuro”? es decir, contemplar sin poder intervenir. Llegado aquí, si la opción de viajar al pasado o al futuro fuera viable, comparto las conocidas teorías que intentan explicar que nuestro presente seria totalmente diferente a lo que  se conoce. Y esto simplemente no sucede. Una cosa es conseguir viajar distancias acortando el tiempo para nuestro beneficio y otro cosa distinta es viajar hacia delante o hacia atrás en el tiempo. Pongamos un ejemplo, imaginémonos que de aquí a 200 años se consiguiera dominar esta teoría y que alguien consiguiera retroceder en el tiempo ¿no lo sabría nuestro presente? Al igual que en la arqueología, deberíamos de tener claras evidencias de estos supuestos bucles temporales. Y esto es en lo que yo entiendo como un error de interpretación, confundir acortar el tiempo para nuestro beneficio a viajar a través de él.

Sin embargo permítanme, a mi entender, una opción algo más realista.

Imaginémonos que alguien que haya vivido en condiciones atemporales, es decir, sin limites de tiempo y de cronología, pudiera haber viajado hacia atrás, plantarse en un punto de la historia antigua para luego volver a viajar hacia delante.

En cierto sentido el conocido personaje bíblico de Jesucristo, Hijo de Dios, si consiguió eso mismo. La perspectiva de vida inmortal tal como la entendemos permite pensar en un plano sin límites de tiempo. Parece no existir el tiempo ni hacia tras ni hacia delante. Pero la opción va más allá.

Según el relato de los Orígenes, las primeras vidas que caminaron por la tierra acariciaron la perspectiva de la vida eterna, que no es lo mismo que inmortalidad. Tal como entendemos la vida parece difícil tal posibilidad pero esto es lo que explica el registro de Génesis. Aquellos perdieron la opción. Pero la Biblia es singular al describir como Jehová Dios desea, a través de su Hijo Jesucristo, que esa opción no se pierda. Da las instrucciones necesarias para que la Humanidad tenga acceso a tal privilegio.

Ese futuro prometido será atemporal. No habrá límites de tiempo, ni tampoco las tediosas y agobiantes agujas del reloj que depriman la sociedad. Al parecer los que consigan esa meta gozaran de un pasado, un presente y un futuro al unísono. ¿Cómo entenderá el Tiempo el que viva en esa aproximada época?

Es interesante que el llamado libro de Apocalipsis escrito por el apóstol Juan cerca del año 96 E.C. El apóstol contempla visiones futuristas muy vividas pero que tenían que ocurrir en un futuro de aquel momento.  Es como si en aquella fecha del 96 Jesucristo viviera ya en el futuro y explicara lo que sucedería al apóstol Juan.

Las porciones de ese algoritmo van menguando, y el momento, aunque aún distante a un tiro de piedra, también mengua.