El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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lunes, 18 de marzo de 2024

¡la hora tercera!

 ¡la hora tercera!


Este escrito tan solo intenta entender la cita del evangelista Marcos.

¿Insinúo el evangelista Marcos en el capítulo 15 verso 25 un espacio de tiempo?



Juan 19:3 registra el saludo que recibió Jesús por parte de los soldados romanos: “y empezaron a acercarse a él y decir: “¡Buenos días, rey de los judíos!”.(...)”. Otros dos evangelistas colaboran con tal descripción, Mateo 27:29 y Marcos 15:18. Parece que tienen sentido las palabras registradas en Juan 19:14, una hora mas o menos descriptiva y acorde con la narrativa, la “hora sexta”, sobre las 11’00 de la mañana. Pero el apóstol parece no describir una puntualidad: “(…) era como la hora sexta.(…)”.
 

Marcos 15:25 escribe algo que sorprende y parece despistar, ¿una discrepancia?: “Era ya la hora tercera, y lo fijaron en el madero”. Claro, cuando se intenta montar el trasfondo de lo que pudo haber ocurrido, da la impresión de que uno de ellos es antagonista al otro. Si aquel escribe ‘hora sexta’, como es que este ahora escribe ‘hora tercera’.

A título personal no me parece que Juan 19:14 sea antagonista de Marcos 15:25. Es más, entre un texto y otro parece que ocurrieron bastantes cosas, como por ejemplo: la conversación que tiene Jesús con las “hijas de Jerusalén”.

Pero ¿por qué Marcos optó por escribir hora tercera?
 

Los cuatro evangelios describen el momento de la llegada de Jesús al “lugar del Cráneo”, Mateo 27:33; Marcos 15:22; Lucas 23:33; y Juan 19:17. Los siguientes versículos de cada evangelio describen brevemente lo que sería una verdadera agonía. Ahora bien, es sumamente curioso como estos versos leídos en “paralelo” dan una sensación. Permiten a su lector encajar la escena.

* - Se incluye un cuadro extraído del trabajo 

"los Evangelios Sinópticos, cuatro mentes inspiradas" -. @rbtlrbn

Mateo dice que fijaron el cargo “por encima de su cabeza”, Mt. 27:37; Y Juan describe algo sumamente jugoso, “lo puso sobre el madero de tormento” Jn.19:19. Sin embargo Marcos opta por describir de esta forma: “estaba escrita encima”, Mr. 15:26.
 

Los tres evangelistas citados fueron espectadores de aquel suceso. ¿Por qué Mateo escribe ‘encima de su cabeza’? ¿Por qué Juan prefiere escribir ‘sobre el madero de tormento’? Mientras que Lucas escribe algo más “lejano” –¿relato oral?: ‘había también una inscripción sobre él’ L. 23:38.

Pero Marcos escribe algo que, siendo espectador y habiendo descrito previamente su aportación en Mr. 15:24, parece describir un suceso como “concluido” en la frase en cuestión: “era ya la hora tercera y lo fijaron en el madero”; ‘y el título estaba escrita encima’, Mr. 15:25.

    Pregunto ¿esta demás pensar que Mateo y Juan intentan describir una plano horizontal? Es decir, le desnudaron, le fijaron en el madero (lo clavaron), le dieron vino drogado, y repartieron sus prendas.
E incluso, que Pilato ordenó que clavaran la inscripción “sobre el madero”, y los soldados la pusieron aún estando el madero horizontalmente sobre el suelo.

Quizá desde la perspectiva de Mateo, desde su lugar como observador, describió
en un plano horizontal como clavaron la inscripción en el madero “por encima de su cabeza”. Juan desde su perspectiva, da la sensación de que pudo ver claramente como colocaban la inscripción sobre el madero. Y e aquí la intervención de Marcos, que siendo espectador y habiendo descrito anteriormente su aportación –verso 24, escribe ahora: “25 Era ya la hora tercera, y lo fijaron en el madero. 26 Y la inscripción del cargo contra él estaba escrita encima: “El rey de los judíos”.
 

En definitiva,  no puedo evitar pensar en una posibilidad, que el evangelista Marcos en su verso 25 esta definiendo un lapsus de tiempo y la conclusión de este antes que una hora en cuestión. Es decir, que pasaron como tres horas desde un suceso importante, tal vez ‘la entrada al palacio del gobernador’ -Juan 18:28. O quizá resalta la duración del proceso desde que Jesús salió desde Jerusalén, –Marcos 15:20, hasta que finalmente, como escribe la cita del escritor Marcos “y lo fijaron en el madero de tormento”, es decir, “levantaron o colocaron el madero verticalmente”. Todos hasta ese momento parecen describir un plano horizontal.


Palma de Mallorca a 26 de abril de 2010



editado marzo de 2024.

es curioso que la historia no cuestione al histórico Jesús de Nazaret. Pero llama la atención que, reconociendo a un revolucionador y mártir, no quiera entender que es muy difícil para un ser humano aguantar tanto maltrato, vejación, y tortura.



este cuadro pertenece al trabajo creado por rbtlrbn

* Captura "Los evangelios sinópticos `Cuatro mentes inspiradas´".


lunes, 5 de diciembre de 2011

Reflexión sobre “El principio de las cosas”. pa



Todo tiene un principio, y si no se conoce el detonante en cuestión se intenta averiguar. No solo se nos ha adoctrinado a pensar de esta manera, es más, la historia conocida así nos lo confirma. Luego, no se trata de adoctrinar, en realidad se trata de una rotunda evidencia. No en balde el artículo de una enciclopedia pública afirma lo siguiente: “Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr cierto propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en matemáticas, lingüística, algorítmico y otros campos, también existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos”.

Todo tiene o bien un principio fundamental o bien un ‘empezar’. Y en la mayoría de las situaciones ambos van a la par, “una ley o regla que ‘empezó’ a funcionar”. El problema radica cuando no se conoce el principio de un tema trascendente, aquí entra en juego la teoría y la hipótesis.

En el vivir diario es como ridículo plantearse que algo no pueda tener un principiar. La cuestión viene cuando ese principiar es lejano, cuanto más lejano, más difícil es de aceptar y de entender, cuanto más enseñar. Algunas teorías son prácticas y útiles pues no desentonan con su propósito, tal vez tengan razón. ¿Pero que ocurre cuando uno intenta explicar un principio lejano que va más allá de lo que se acepta como normal, tradicional o universal?

Mucha gente es incapaz de aceptar esta simple pero profunda descripción bíblica: “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra”, Génesis 1:1. ¿Por qué?

Puede haber muchas razones tras este porque, pero tal vez una de las más significativas en mi opinión sea la falta de confianza. Muchas de estas personas coinciden en preguntar ‘¿y antes que ocurrió?’. Es decir, se preguntan ¿qué tendrá razón lo que me enseñan o lo que dice la Biblia? Sin embargo pensar de esta manera puede ser un error. Según entiendo poco tiene que ver la instrucción académica que se da referente al principio de las cosas que nos rodea con ese ‘principio inspirado’ que describe el libro de los Orígenes. Ambas descripciones son acertadas, pero algo diferentes.

Llama la atención que cuando se desea escudriñar el origen de cualquier tema es necesario que exista el producto en cuestión, o, como mínimo, efectos que permitan sospechar en el producto. En otras palabras no se estudia lo que se desconoce.

El escritor del Génesis, el patriarca Moisés, describe [inspirado] unas formas sencillas para dar a entender como Jehová Dios, el Creador, da forma y orden a lo que conocemos nosotros como Cosmos. Un hábil estudiante de la Biblia podría preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Moisés, aunque brevemente, escribió un orden lógico en su descripción creativa? ¿Porque no las mismas palabras u argumentos pero con un orden distinto? El orden descrito en el libro de los Orígenes que explica como empezó la vida en la Tierra es respaldado por diversos científicos a nivel mundial.

Llegados aquí un trabajo de educación bíblica realiza la siguiente observación: “Algunos eruditos coinciden en que aquí se describe una acción distinta de la actividad que tuvo lugar en los días creativos mencionados a partir del versículo 3”.

Es decir, la escueta frase “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra” pudiera intentar describir, antes de un empezar a crearse vida en la Tierra, una creación realizada durante un ciclo de incontables tiempos, y que simplemente nuestra razonar a día de hoy es incapaz de asimilar y de analizar su principiar. Pero ¿porque? Porque es un hecho lejano y simplemente no tenemos más información. Y ante la falta de información en cuanto a ello se recurre a teorías e hipótesis ligadas estas a la archiconocida Evolución.

¡Cuánto más hablar de lo que ocurrió antes del Universo!

Es sorprendente como un libro que describe, aunque brevemente, el origen de la vida y del Cosmos sea tan rechazado. Paradójicamente la misma obra habla de la condición de los muertos y del futuro que le espera  a la Humanidad. Todo un manual de instrucciones que revela progresivamente el porque del Ser Humano en la Tierra, y hacia donde se dirige.

Que extraño, ningún otro libro describe ‘secretos’ como estos, y sin embargo la gente sigue frustrada, temerosa, y desconcertada con la época que nos ha tocado vivir.