El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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jueves, 25 de septiembre de 2014

Reflexión: ¡Soy ateo!


Reflexión: ¡Soy ateo!
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Leí la entrevista que realizaron recientemente a una de las mentes más maravillosas de los últimos 71 años. Supuestamente en ese artículo Stephen Hawking asevera que “no hay ningún Dios”.

De entre otras cosas, el artículo describe el desconcierto que causó la supuesta contradicción de unas expresiones escritas en dos de sus trabajos:

“(...) al final de Historia del Tiempo, escribió que si algún día lográramos esa «Teoría del Todo», conoceríamos «la mente de Dios». Pero posteriormente en su polémico libro El gran diseño, afirmó que el Universo puede crearse «de la nada, por generación espontánea», y que la idea de Dios «no es necesaria» para explicar su origen. Le pregunto, ante esta aparente contradicción, si cambió su opinión en este terreno, y si se considera agnóstico o ateo.”.

El señor Hawking contesta:

 “En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos 'la mente de Dios' era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia”.

Todas las personas que usan la capacidad de razonar poseen ese derecho innato alojado en el interior más recóndito: la libertad de pensamiento y expresión. Reconozco que esta característica es de lo más bonito que poseemos los Seres Humanos. Pienso de esta manera porque debido a su correcto empleo seremos capaces de demostrar una cosa u otra, decidir por un lado u otro, o hasta incluso apoyar una causa o estar en contra. Reconozco también que tras estos dones estan los correctos fundamentos de la Educación Universal.

A titulo personal pienso que los ateos también se forman. En esa conversación a modo de “tabla de ajedrez”, siempre llega ese punto álgido que, aún con respeto y/o admiración, no se sabrá qué o cómo contestar a las preguntas más inquisidoras, entonces tablas. Es cierto, ante ese inquirir parece existir la misma distancia. Ante el desafío del creyente en Dios a verse impotente ante esa distancia, sorprendentemente puede existir algún atajo a su favor.

Por un lado las opiniones infundadas no forman parte del fundamento de la Educación Universal. Pues una opinión infundada, en principio, suele estar sujeta a teorías o hipótesis. Mientras que la Educación Universal sí esta basada en las leyes universales. ¿Quién esta en posesión de la razón? el que dice no existir Dios, o el que defiende lo contrario?

Como bien se sabe los hechos probados o sucesos conocidos pueden ayudar a razonar. Por ejemplo, el principio que existe tras la ley de la gravedad aquí en la Tierra no ha cambiado desde que su atmósfera ejerce en algún que otro millón de años. Lo que sí ha cambiado es la comprensión que tiene la Ciencia sobre el tema. El Sistema Solar tiene una edad. No esta demostrado que la edad de sus planetas sea muy diferente entre ellos, (en cantidades astronómicas). Sin embargo, todos los planetas del Sistema Solar tienen diferente atmósfera con su correspondiente gravedad. Y solamente en la Tierra existe Vida. Esto es APLASTANTE.

La Ciencia sabe que la naturaleza atómico del planeta es simétrico e igual *, esto también ocurre en el Cosmos. Pero solo aquí, en el planeta Tierra, 'algo' rompe esa enigmática igualdad y da origen, como si de un parto se tratara, a un planeta lleno de color y belleza. Para colmo solo el Ser Humano es capaz de admirar esa complejidad. ¿Por qué solo en la Tierra? Conocemos las razones científicas, pero en esta línea de argumento no se desea aceptar a un Creador.

Particularmente opino que la Evolución no pudo 'crear' lo que entendemos como Matemática. Es cierto, la interpretamos. Pero ¿que significa interpretar cuando no existe argumento? Es decir, ¿podemos creer a partir de lo que no existe? Porque sí de lo que existe o conocemos y no viceversa? No conozco a ningún matemático o físico que especule a partir de la nada. Se necesita un punto de partida. 

Pues sí, este “Libro” que se esconde tras la Naturaleza, la Animalia, la biodiversidad, debería de ayudar a razonar a los supuestos ateos a ver lo que se esconde tras ello. 

A veces pienso que el ateísmo se basa únicamente en la fuerza que aún tiene una enseñanza, pero en decadencia. Al fin y al cabo, el ateísmo también es creencia.



Reflexión: ¡Soy ateo!
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Reflexión sobre “El principio de las cosas”. pa



Todo tiene un principio, y si no se conoce el detonante en cuestión se intenta averiguar. No solo se nos ha adoctrinado a pensar de esta manera, es más, la historia conocida así nos lo confirma. Luego, no se trata de adoctrinar, en realidad se trata de una rotunda evidencia. No en balde el artículo de una enciclopedia pública afirma lo siguiente: “Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr cierto propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en matemáticas, lingüística, algorítmico y otros campos, también existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos”.

Todo tiene o bien un principio fundamental o bien un ‘empezar’. Y en la mayoría de las situaciones ambos van a la par, “una ley o regla que ‘empezó’ a funcionar”. El problema radica cuando no se conoce el principio de un tema trascendente, aquí entra en juego la teoría y la hipótesis.

En el vivir diario es como ridículo plantearse que algo no pueda tener un principiar. La cuestión viene cuando ese principiar es lejano, cuanto más lejano, más difícil es de aceptar y de entender, cuanto más enseñar. Algunas teorías son prácticas y útiles pues no desentonan con su propósito, tal vez tengan razón. ¿Pero que ocurre cuando uno intenta explicar un principio lejano que va más allá de lo que se acepta como normal, tradicional o universal?

Mucha gente es incapaz de aceptar esta simple pero profunda descripción bíblica: “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra”, Génesis 1:1. ¿Por qué?

Puede haber muchas razones tras este porque, pero tal vez una de las más significativas en mi opinión sea la falta de confianza. Muchas de estas personas coinciden en preguntar ‘¿y antes que ocurrió?’. Es decir, se preguntan ¿qué tendrá razón lo que me enseñan o lo que dice la Biblia? Sin embargo pensar de esta manera puede ser un error. Según entiendo poco tiene que ver la instrucción académica que se da referente al principio de las cosas que nos rodea con ese ‘principio inspirado’ que describe el libro de los Orígenes. Ambas descripciones son acertadas, pero algo diferentes.

Llama la atención que cuando se desea escudriñar el origen de cualquier tema es necesario que exista el producto en cuestión, o, como mínimo, efectos que permitan sospechar en el producto. En otras palabras no se estudia lo que se desconoce.

El escritor del Génesis, el patriarca Moisés, describe [inspirado] unas formas sencillas para dar a entender como Jehová Dios, el Creador, da forma y orden a lo que conocemos nosotros como Cosmos. Un hábil estudiante de la Biblia podría preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Moisés, aunque brevemente, escribió un orden lógico en su descripción creativa? ¿Porque no las mismas palabras u argumentos pero con un orden distinto? El orden descrito en el libro de los Orígenes que explica como empezó la vida en la Tierra es respaldado por diversos científicos a nivel mundial.

Llegados aquí un trabajo de educación bíblica realiza la siguiente observación: “Algunos eruditos coinciden en que aquí se describe una acción distinta de la actividad que tuvo lugar en los días creativos mencionados a partir del versículo 3”.

Es decir, la escueta frase “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra” pudiera intentar describir, antes de un empezar a crearse vida en la Tierra, una creación realizada durante un ciclo de incontables tiempos, y que simplemente nuestra razonar a día de hoy es incapaz de asimilar y de analizar su principiar. Pero ¿porque? Porque es un hecho lejano y simplemente no tenemos más información. Y ante la falta de información en cuanto a ello se recurre a teorías e hipótesis ligadas estas a la archiconocida Evolución.

¡Cuánto más hablar de lo que ocurrió antes del Universo!

Es sorprendente como un libro que describe, aunque brevemente, el origen de la vida y del Cosmos sea tan rechazado. Paradójicamente la misma obra habla de la condición de los muertos y del futuro que le espera  a la Humanidad. Todo un manual de instrucciones que revela progresivamente el porque del Ser Humano en la Tierra, y hacia donde se dirige.

Que extraño, ningún otro libro describe ‘secretos’ como estos, y sin embargo la gente sigue frustrada, temerosa, y desconcertada con la época que nos ha tocado vivir.