El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Reflexión sobre "El círculo de la amada"


Desde que la vida es vida los ciclos parecen dominar cualquier aspecto que la rodea. Desde las ‘aburridas’ generaciones de la diminuta hormiga, pasando por los increíbles ciclos naturales que ‘alimentan’ la atmósfera, hasta las interminables e infinitas orbitas ocurridas sin parar, no solamente en nuestro Sistema solar, sino en todo el caótico Universo.

Los sorprendentes ciclos que cuidan, sin darnos cuenta, de nuestro cuerpo, o las repetitivas agujas del tedioso reloj. Todo lo que nos rodea tiene un ciclo, excepto uno que empezó y aún no ha terminado.

Algunos ciclos, como la orbita lunar o el de las mareas, se dan por sentado. Pero otros son algo más intrigantes. Son esos ciclos temporales que parecen repetirse creando un efecto cíclico pero dentro de él mismo, es decir, un bucle dentro de un ciclo establecido. De alguna manera estas ‘anomalías’ condicionan el pensar para dar respuesta a todo lo que no se llega a comprender del todo.

Por ejemplo, el “Niño y la Niña”. Estos ciclos climáticos han ocurrido desde que la atmósfera funciona en la Tierra, sin embargo la Ciencia sabe hoy que estos ciclos tienen sus ‘macro ciclos’. Se dice que no necesariamente al terminar el Niño empieza inmediatamente la Niña, la estadística de los últimos años confirma que entre un evento y otro puede ocurrir algún tiempo. También se sabe que los ciclos anuales de cada uno de ellos pueden variar de uno al otro. Paradójicamente lo normal de estos ‘bucles’ parece empeorar progresivamente siendo de cada vez más peligrosos. Siendo la Niña, al parecer, más dañino que su contrario Niño.

Tomando este ejemplo climatológico, la opinión pública, a través de la información se ha acostumbrado a un ‘exagerar’ de estos bucles ‘anormales’ propios dentro de los ciclos establecidos. Las nuevas formas de interpretar la vida intentan explicar que todo lo que vemos y oímos que ocurre, ya ocurrió en el pasado. Y así es, pero parecen olvidar un factor importante.

Ese factor se llama incremento.

Nos guste o no aceptarlo, los elementos destructivos, como la contaminación o la sobre explotación de la tierra, permiten el desequilibrio de los ciclos de la vida, con lo cual sus ‘bucles’ también son alterados. Se vuelven más inconstantes y más sorpresivos. De hecho, el fenómeno Niña, que es más temido que el ya temible Niño, de cada vez es más indeseado precisamente por esto, por su poderosa sorpresividad.

De cada vez existe en la opinión pública un ‘pasivismo’ en cuanto a la época que nos ha tocado vivir. Y es que todo se repite.

Los terremotos de la actualidad ya ocurrieron en otros momentos, y es cierto, pero olvidan su incremento. Las enfermedades siempre han existido, y es cierto, pero olvidan su incremento. La violencia ha ocurrido de siempre, y es cierto, pero olvidan su incremento.

Intentar entender basándose en los ciclos naturales que todas las  magadesgracias de esta época ya ocurrieron en el pasado, pero no entienden que un ciclo importante que empezó aún no ha terminado. 

Y esto es la respuesta al incremento de los ciclos.

"Fue arrojado el Dragón grande, la antigua serpiente, llamada diablo y Satanás, que extravía a toda la redondez de la tierra, y fue precipitado en la tierra, y sus ángeles fueron con él precipitados". Apocalipsis 12:9


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Reflexión sobre el H2o


El diseño que nos rodea es extremadamente exquisito. Por pequeño que sea lo diseñado, bien sea animado o inanimado, ser vivo o vegetal, demuestra un patrón establecido innegable. Las formas y funciones de cada proyecto ‘ensamblado’ a su propietario demuestran una característica estrechamente ligada al diseño, la ingeniería. Tal vez lo más sorprendente del diseño, desde el punto de vista humano, es que sin la facultad del pensamiento y del razonamiento simplemente no es posible crear diseño. Mucho menos diseño complejo. Para colmo muchos diseños de la Naturaleza parecen ir acompañados de empatía y sentido común. Ciertamente, miremos hacia donde miremos encontramos una excusa digna de reflexionar.

Cualquier mortal creyente en la Evolución puede preguntarse porque existen productos en la Tierra que no evolucionaron más allá de su simple, o compleja, existencia. Parece, puede preguntar el teórico, que en un momento dado de la historia dejaron de evolucionar.

Por ejemplo, la simple molécula de agua ha permanecido, desde que se la conoce, como tal. Una molécula esta formada por “dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O)”. Cierto es que este líquido esta adaptado en el medio donde lo encontremos, el mar, vapor, hielo…; pero su estructura principal no cambiará. Es de cajón que la molécula H2o tiene una simpleza fuera de lo común, pero forma parte de la vida a tal grado que su simpleza asombra. No en balde “John Emsley, divulgador científico, dijo en cierta ocasión del agua que "(Es) una de las sustancias químicas más investigadas, pero sigue siendo la menos entendida".”

¿Un superátomo que desarrolló la evolución y sin embargo permitió al H2o no evolucionar?

Un planteamiento curioso sería, en el sentido que si la evolución existió no debería de haberse detenido, que el H2o son dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Los componentes del agua, su estructura química, debió de haber seguido adquiriendo más complejidad por medio de la supuesta evolución. Sin embargo sabemos que el H2o por si solo no es capaz de crear vida. Ni siquiera conduce electricidad.

¿Serán ciertas las simples palabras registradas en el libro de los Orígenes?

“Entonces dijo Dios: "Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas." E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están debajo de la bóveda, de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así. Dios llamó a la bóveda Cielos. Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día. Entonces dijo Dios: "Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un solo lugar, de modo que aparezca la parte seca." Y fue así. Llamó Dios a la parte seca Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que esto era bueno”. Génesis 1: 6 al 10


jueves, 10 de noviembre de 2011

Reflexión sobre Ciencia, fe, y Dios.



Existen estudiosos que justifican el origen de la vida con estos, aquí, resumidos argumentos: caos, azar, y muchísimo tiempo; también se comenta de un “Ente”.

Puede resultar fácil publicitar y comentar a una serie de personas receptoras que primero fue un caos, luego el azar entro en acción y al cabo de muchos millones de años la vida surgió espontáneamente. Saberes como la lógica, la matemática, el don de interpretar inteligencia abstracta, el habla, la escritura, la conciencia, el raciocinio…; parece mentira leer como meten a todos estos dones, y algunos más, en el mismo saco: La Evolución.

Observamos  la vida cambiante y esto nos recuerda a una evolución. Observamos el crecimiento y esto nos recuerda a una evolución. Pero es necesario manifestar que no tiene nada que ver una evolución propia y calculada y esperada con una evolución ciega y casual. No tiene nada que ver un crecimiento lógico con un crecimiento espontáneo. ¿Confundiríamos el crecimiento espontáneo de una palomita cocinada en un microondas, con el esperado bebe tras la ‘milagrosa’ gestación de nueve meses? –algunos se atreverían-.

¿Seriamos tan tontos de mal interpretar el rápido crecimiento de un hongo y confundirlo con el poner de una Gallina?

El átomo y la célula son dos colosales estructuras súper organizadas. El profano que se aventura a investigar queda admirado de la sabiduría inyectada en estas ‘invisibles’ maravillas. Parecen olvidar también la complejidad de ADN. Millones de dólares y de euros para decodificar una colosal biblioteca destinada a crear vida. Me chifla escribir que también se doto de ‘sabiduría’ para otorgar inteligencia a su procreación. Seria estúpido preguntar porque el ADN humano es único en su clase.

En estos argumentos entra en juego ese supuesto “Ente”; estudiosos que no tienen ni idea de explicar fuera de los papeles diseñados, que es ese Ente y como vino a existir después de Caos y de un Azar.

La fe que tengo en un cirujano me permite ponerme en sus manos gracias a dos principales razones: su experiencia y su conocimiento. Las conservadas vías férreas en medio de un desolado lugar me permiten tener confianza en que de vez en cuando pasa un tren por ese lugar.

Existen dos experimentos que son un clásico y contra estos dificilmente se puede razonar en su contra. El primero consiste en arrojar al suelo todas las fichas del Domino y esperar a que estas se coloquen correctamente. No en su caja, más bien que cada puntuación coincida con la suya, llegando a formarse casualmente el juego. Pueden esperar todos los millones de años que deseen. El otro es el exitoso experimento de Francesco Redi “demostró que los insectos no nacen por generación espontánea”. Lamentablemente  a pesar de ese avance  “la gente seguía creyendo en la generación espontánea”, y además “se vio obligado a admitir que en ciertas ocasiones sí se podía dar la generación espontánea”.

Mas tarde Pasteur dejo fuera de dudas cualquier resquicio sobre la  supuesta vida espontánea. En 1864 dijo: “Nunca se recobrará la doctrina de la generación espontánea del golpe mortal que le ha infligido este sencillo experimento”. Y así sigue siendo.

La Biblia no es un libro de Ciencia. Es un libro concebido con dos ideas básicas.  La primera educarnos moralmente desde el punto de vista del Creador, y luego dar a la humanidad las instrucciones necesarias para que puedan ser salvas. Sin embargo la Biblia es singular al momento de hablar algún matiz que pertenezca al campo de la Ciencia. Es como si quisiéramos meter la pelota en el agujero más lejano con el primer golpe. Cuela a la primera.

Una de las primeras leyes científicas descritas en la Biblia es esta: “Todo objeto sobre el que cayere uno de estos cadáveres será manchado; y los utensilios de madera, vestidos, pieles, sacos, todo objeto de uso, será puesto en agua y será inmundo hasta la tarde” Levítico 11:32.

Palabras que describen el cuidado que debían tener con todo aquello que tocara un cadáver. Escritas, supuestamente, cerca del 1450 antes de Jesucristo (era común) y unos 3200 antes de los modernos descubrimientos sobre la cuestión.

Ciencia, fe, y Dios.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Reflexión sobre la inteligencia


Con los números contamos las letras, con las letras dimos nombre a los números. A parte del Humano ¿que otro ser terrestre es capaz de acuñar con nombre una letra, o un número? Sí, describir la cantidad con letras y viceversa.