¡El Libro!
“(…) hablaba de El Libro, un libro imaginario en el cual Dios tenía escritas las pruebas más hermosas de los teoremas matemáticos. En una conferencia de 1985 comentó: No tienes que creer en Dios, pero deberías creer en El Libro. Él mismo dudaba de la existencia de Dios, al que llamaba el "Supremo Fascista", y al que acusaba de guardar las pruebas más elegantes sin compartir. Cuando encontraba alguna prueba matemática particularmente hermosa, exclamaba ¡Ésta es una para El Libro!.”
El señor Erdős nació en 1913 y falleció en 1996 sin descendencia. Vivió en unos años del pasado siglo un tanto singulares. Pienso de esta manera pues convivió con una serie de elementos que deberían de haberlo ayudado en la búsqueda de pruebas tangibles para escribir ese libro y no solo 'imaginarlo'. Claro, su biografía en Wikipedia se comenta a grandes rasgos y desconozco muchos matices, pero siendo judío y el haber sobrevivido los estragos antisemitas de una Europa enferma, creo que no debería de estar “muy lejos de Dios”.
Los años en que vivió se caracterizan por unos cambios sin precedentes en la historia humana. No solo por las dos grandes guerras y otras que forjaron terribles cambios en la conciencia social, sino también por descubrimientos que colaboraron en forzar la Historia del Hombre. Y él lo sabía.
Yo, como estudioso, y curioso de esta vida, suelo preguntarme ¿que está más cerca de la conciencia espiritual, una evidencia tangible, o una fórmula matemática? ¿Van a la par?
Me resulta curioso lo siguiente: solo unos cuantos nacidos privilegiados tienen el extraordinario don de resolver enigmas matemáticos; y también de encontrarlos, porque los resolvieron antes de buscarlos. Pero solo podrán explicarlo y demostrarlo a sus colegas o discípulos. Sin embargo, la naturaleza que nos rodea nos aporta constantes pruebas tangibles sobre la existencia de Dios. Elementos de todos los tamaños y formas y colores tanto del reino animal como vegetal que demuestran el existir, para el que lo acepta, de una inteligencia superior a la Humana. Al margen del gran privilegio de los matemáticos, la Naturaleza aporta sabiduría a todos. Es accesible a cualquier persona.
Claro, es muy difícil, tal vez imposible observar la matemática en la creación sin la debida preparación para ello. Pero no así de difícil cuando uno admira, reflexiona y medita en la belleza de la Creación.
La flor amarilla no aportará pruebas matemáticas al observador profano, sin embargo este mismo admirará su belleza, su colorido, su variedad, aún sin percatarse de los algoritmos implicados. ¿Por qué ocurre esto?
El famoso número de Fibonacci esta presente en muchos elementos de la Naturaleza y de la Animalia. En el cuerpo humano también encontramos esa ley. Por citar un ejemplo fíjense en el miembro superior. Esta compuesto, empezando por el hombro, por el hueso Humero, luego el Radio y el Cúbito que trabajan a la par, para luego tras los carpos, los metas y falanges. Estos huesos forman una cadena en cuya extensión encontramos el cálculo de Fibonacci.
No hace falta guardar en nuestra imaginación estas dos pruebas. Están, demostradas, escritas y catalogadas.
Se pregunta: ¿poseen los primates la regla de fibonacci en sus brazos? ….
El señor Erdős creó en su brillantemente mente un particular libro compuesto por aquellas tantas pruebas y experiencias matemáticas que se cruzaban por su camino: 'esta es para el Libro' decía. No me es posible confirmar si llegó a aceptar a lo largo de su vida las miles de evidencias que la Naturaleza aporta al conocimiento humano sobre la existencia de Dios.
Se dice que la matemática es el lenguaje de Dios, si esto fuera así, las miles de formas tangibles que rodean al Ser Humano son una demostración de su existir, y el Ser Humano la única criatura terrenal en interpretarlo. Que bueno es que la matemática ayude a magnificar la Creación de Dios.
El Libro.
a los matemáticos.
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