Su último hola. Dolor, una esperanza.
Tiene un fuerte corazón. De estos que son forjados por el tiempo y los problemas. De estas almas que aprendieron a amar a través del dolor y la pena. La nostalgia.
Que tuvieron necesidad de encontrar esperanza a su desaparecida necesidad convertida en obligación; de ser amada a tener que amar. Una huérfana de cariño convertida a la fuerza en madre de amor.
Dedicada a querer ayudar a muchos. Esforzándose por tener esa abnegación necesaria para no tirar la toalla debido a los problemas colaterales. ¿Resiliencia? Estúpida palabra de moda que casi nadie la entiende.
Sí, lo sé: también tenía su temperamento. Y bien que me acuerdo. Y sin embargo fiel a sus compromisos. Tesón.
Aquí estoy, en boxes. No es ese lugar donde se preparan a los “Formula 1” a continuar su carrera para conseguir su mejor premio, más bien es lugar de un dudoso opinar. O sales harto y asqueado o no sales como tiene que ser. Sí, existe la gratitud. Claro que sí.
Aquí, en este indeseable lugar, Juanita va perdiendo esas fuerzas que le sujetan a la vida a tenor de su fuerte corazón que parece no querer parar pero que sí se aprecia un cansar. Su ya empeorada enfermedad, la pérdida de fuerzas, y su última infección pulmonar, ha conseguido que su estado de salud mengue y su sistema anímico caiga en barrena. Después de varias horas de no responder a ningún estimulo, tener los ojos cerrados constantemente, y tener una respiración frenética, esta mañana me ha regalado un hola tras escuchar justo en su oído un fuerte hola.
- ¡Hola tita!
- Hola.
Me es muy difícil aguantar la templanza con el irse de un ser amado y querido. No estoy acostumbrado. Y además estoy bloqueado por no saber que hacer con exactitud. A veces las voluntades parecen ser deseos de añoranza. Y ya saben ustedes que se dice que la añoranza es una enfermedad. Fuera de las opiniones salidas del baúl de las conciencias de turno no te queda mas remedio que decidir y simplemente te da miedo decidir porque no quieres que nada ocurra. No quieres que nada cambie en este contexto tan amado. No deseas un irse. Guerreas en tu interior entre verdades y mentiras. Entre la realidad de la situación y la realidad de la ficción. El protocolo administrativo y la cruda realidad de lo que esta ocurriendo. Sí, estoy en un hospital. Tal vez el único lugar donde se practica el deseo de ayudar al prójimo sin demás necesidades y exigencias que las propias que exige el mercado.
Estoy rodeado de gentes que al igual que yo tienen sus historias. Algunos graves y otros no tanto. Otros como yo simplemente esperan. Gente apunto de irse y gente que entra para un irse a saber cuando. La mayoría llora o pasa pena. Esta triste, o simplemente se encuentra impotente ante su situación. Aquí casi todos son terminales. Es agobiante, deprimente, y decepcionante. Todos y cada uno de nosotros sufrimos por nuestro allegado o querido; amor o cariño. Excepto los profesiones que a tenor de su necesaria empatía y atención carecen de ese necesario amor o cariño.
Existen dos clases de seres queridos y amados. Aquellos cuyo roce hemos tenido y creció ese codiciado y preciado cariño, y aquellos que por naturaleza amamos. Pueden ser familiares o amistades. Pueden ser mujeres, hombres, niños. Pueden ser viejos o jóvenes. Es la necesidad de amar que late con nuestro yo más interno. Pero es curioso que con la gran mayoría de personas que nos cruzamos por la vía pública ni les tenemos cariño ni les tenemos amor. Podemos tenerles consideración, podemos ser cordiales. Respetuosos. Empáticos. Amables. Pacíficos. Hasta incluso nos dirigimos a estos con la palabra amigo ya que ésta aleja a los demonios queriendo asentar las bases del buen trato y el bien común, y sin embargo nunca existió ni el cariño ni el amor. Nunca existió el roce necesario para que se formara el amor ni existió el querer necesario para que creciera el cariño.
Me pregunto si existe el cariño y el amor sin el deseo de querer y sin el deseo de crear. ¿Será por esto que la Palabra de Dios te anima a sembrar para luego recoger?
¿Será por esta gran necesidad luego carencia que es tan necesario dar el primer paso para luego dar un segundo paso junto con el primer paso de ese que nunca se atrevió a dar su primer paso?
Cierto es que también existe ese estúpido odio que no es ni más ni menos que un burdo disfraz de un ahogadizo y depresivo amor. Gente cobarde que en silencio te ama pero como “odiando”. Gente que es incapaz de rogar por pedir una curación.
Por esto me encanta el Castellano, su léxico es rico en definiciones.
Ya solo es cuestión de tiempo, horas, tal vez días. Simplemente duerme a la espera de la máxima en su situación.
Sabéis? No me ha vuelto ha decir ningún hola pero tampoco ningún adiós.
Juanita fue una excelente estudiante de la Biblia. No era católica. No era evangelista. No era protestante. No era religiosa. Pertenecía, y aún ahora escribiendo estas líneas, con mucho orgullo, a los estudiantes sinceros de la Biblia, los Testigos de Jehová.
Predicaba sus creencias al prójimo como la de la resurrección y la vida en el futuro cercano Reino de Dios.
A finales de ese tan deseado pero raro 2022, yo, el que escribe estas líneas con tanta impotencia pero con mucho cariño que le tengo, ruego al Padre, Creador de los Cielos y de la Tierra, Jehová, que por favor la tenga en su memoria. Y en ese día que Él tiene establecido donde los muertos vuelvan a la vida, Juanita también vuelva a vivir y tenga la oportunidad de empezar una época prometida por el Todopoderoso donde el rey Jesucristo dirigirá los asuntos para que las gentes que vivan en ese momento puedan llegar a vivir una nueva época en condiciones muy diferentes a las actuales.
Apocalipsis 20:12 y 13; evangelio de Juan 5:29
A mi tita Tú.
Nunca te olvidaré. Te echaré mucho de menos.
