El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

Una frase al día:
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"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn

"El Evangelio Sinóptico. Cuatro mentes inspiradas". @rbtlrbn Analizar el evangelio con este método me ayuda a encontrar respuestas que con una simple lectura no se aprecia.

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domingo, 15 de febrero de 2026

Reflexión: La energía, el oro intangible.


“La continuidad del tiempo, tras esa línea que separa lo finito de lo infinito, da respuesta a lo vulnerable que es la mente humana, luego sus creaciones”. @rbtlrbn


Dicen los entendidos que uno de los problemas que conlleva el éxito en la carrera de la iA es conseguir que  esos servidores dedicados consuman energía lo menos posible.

Se sabe que la compleja infraestructura que aloja las iAs así como el procesamiento de sus algoritmos, a día de hoy consumen ingentes cantidades de agua para enfriar el calor que genera esa energía que produce toda su infraestructura. Además su aparatología requiere un importante tamaño de espacio así como una importante inversión en tiempo que sea capaz de trasmitir la comunicación entre servidores y usuarios lo más rápido posible. Esto significa que la ingeniería que esta envuelta en su red debe de ser, dentro de su complejidad,  lo más sencillo posible para responder en el mínimo de tiempo posible. Ya no digamos el coste que conlleva la creación de los componentes de hardware especializado en iAs.

Por poner un ejemplo real. Para el año 2019 el entrenamiento de los servidores  gpt3,  cuyo tamaño de cada servidor es de una nevera normal, requirió ~1.287 MWh megavatios/hora, el equivalente  al consumo eléctrico de unas 110 casas durante un año, y produjo, se dice, 552 toneladas de CO2, comparables al co2 generados por 552 vuelos ida y vuelta entre Madrid y Londres. A día de hoy, en este 2026, el coste no ha menguado. Y este resumen se refiere a la complejidad de una sola iA: “un solo centro de datos dedicado requiere 1,9 de qw, es como tener una ciudad pequeña de 45.000 viviendas consumiendo electricidad simultáneamente y constantemente”.  Ahí dentro se alojan muchos servidores del tamaño de una nevera.

Se ha dicho que 1 sola respuesta sencilla diaria producida por la iA y contestada a 1 solo usuario puede implicar el coste de unos 400 euros al año; multipliquen.  Pudiendo ser mayor el costo dependiendo de la complejidad de la pregunta o el proyecto solicitado. A más inri existe muy poca energía consumida por las iAs que sea reciclada, se intenta pero la mayoría de esta energía se pierde una vez empleada.

El cerebro humano.

En Génesis 1: 26 se lee “Dios dijo construyamos un ser similar a nosotros” -descripción propia-.

 
Siempre tuve la idea de que el ser humano sería capaz de crear algo a su propia imagen.  Fue el pensamiento de un lector infantil de unos 11 años leyendo la biblia y alimentado por su imaginación. Reconozco, años después, que lo que percibo a día de hoy no es lo que me imaginaba.

¿Creen ustedes que el diseño del cerebro es fruto de la obra de un ingeniero? 

El cerebro, que cabe en la palma de la mano de una persona  adulta, es realmente peculiar porque en este se alojan dos sistemas muy necesarios para la existencia del ser humano como individuo y persona. Por un lado es el centro de mando que maneja todo el sistema nervioso del cuerpo, luego su aparato locomotor. Se dice que el cuerpo humano posee la friolera cifra de unos 150000 kilómetros de nervios, la comunicación entre cerebro y nervio en un adulto ronda la velocidad de 120 metros por segundo. Muchos de estos procesos ocurren en segundo plano, no nos damos cuenta de ello. Pero es que  además el cerebro es capaz de darse cuenta al mismo tiempo de varias necesidades del cuerpo que necesiten atención. De estas sí nos damos cuenta.

El cerebro sí consume energía en forma de glucosa y oxígeno. Su consumo por día es similar al de una bombilla de bajo consumo de unos 25 vatios encendida las 24 horas. No es que sea muy bajo que digamos. Lo que realmente sorprende es el diseño que se esconde tras su sistema de alimentación. 

Cuando la sangre llega al cerebro su sistema metabólico extrae la glucosa que alimentará su estructura. Su excedente se transformará en calor que normalmente terminará en sudor corporal. (este circuito aún es estudiado pues existen preguntas sin respuestas). Sin embargo se sabe que parte de ese excedente se aloja en forma de grasa en las sinapsis. Las neuronas pueden recurrir a estos almacenes en un momento dado. Y existen billones de sinapsis en un cerebro. 

Aunque esta ciencia aún es muy temprana lo poco que se conoce me permite una reflexión importante. Es evidente que la tecnología y desarrollo existente en nuestro entorno es fruto de la inventiva del ser humano  y  su capacidad de llevar a la practica ideas. ¿Pero se dieron cuenta que algo falla?

Dios diseño el cerebro humano principalmente para que su criatura entendiera que es su creación. De otra manera no se entiende esa necesidad innata en nuestro yo de necesitar adorar a algo. Porque sinceramente, por poner un ejemplo,  el ateísmo también es creencia.

En el cerebro se aloja la mente. Es ese otro sistema que nos permite ser personas. Pero ¿sabían ustedes que la mente no consume energía? Ni una pizca.

El cerebro consume energía como instrumento perteneciente al cuerpo humano, pero la mente, siendo un sistema diferente al  del cerebro y a su estructura mecánica,  se alimenta de ese mismo consumo que necesita el cerebro. Y esto realmente me entusiasma. Dos sistemas ubicados en el cerebro totalmente diferentes se alimentan del mismo consumo. 

Aquí sí existe un diseño dedicado al ahorro energético. Es cierto que a priori el cerebro gasta bastante energía, pero si entendemos que en ese consumo se alimenta otro sistema que es mucho más complejo que la estructura mecánica, efectivamente no gasta tanta energía el cerebro como parece. A todo esto añadir la capacidad de guardar tanto información como recuerdos; no gasta más energía por ello verdad?

Ya sé que muchos pensantes no aceptaran esta idea. Pues pregúntenles a los primates, tal vez ellos sí tengan la respuesta.

Aún estoy muy lejos de satisfacer aquella imaginación infantil cuando leía Génesis 1: 26, por el momento veo máquinas que ayudan a la destrucción de la Tierra . Quién sabe si estas inteligencias artificiales madurarán en los próximos años, aunque sinceramente pongo en duda que puedan imitar la complejidad natural que posee la mente del ser humano. También se desconoce el posible  resultado de su madurez. ¿Será para bien o para mal? ¿Será ese dios cuyas personas terminen adorando en busca de soluciones ante sus problemas? ¿O será un ente que aporte soluciones para unos y penalidades para otros?

 O ¿Permitirá Dios que la sabiduría humana geste un ser parecido al ser humano? Si ese momento llegara solo ese momento responderá mi imaginación porque por el momento la obra humana de la iA parece más demoníaca que divina.

Una cosa es cierta , muy cierta, las iAs , al fin y al cabo son mecánicas. La mente no. Yo también confieso ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!  Salmo 139:14 NVI

 

domingo, 27 de septiembre de 2015

¡El Libro!


¡El Libro!

“(…) hablaba de El Libro, un libro imaginario en el cual Dios tenía escritas las pruebas más hermosas de los teoremas matemáticos. En una conferencia de 1985 comentó: No tienes que creer en Dios, pero deberías creer en El Libro. Él mismo dudaba de la existencia de Dios, al que llamaba el "Supremo Fascista", y al que acusaba de guardar las pruebas más elegantes sin compartir. Cuando encontraba alguna prueba matemática particularmente hermosa, exclamaba ¡Ésta es una para El Libro!.”


El señor Erdős nació en 1913 y falleció en 1996 sin descendencia. Vivió en unos años del pasado siglo un tanto singulares. Pienso de esta manera pues convivió con una serie de elementos que deberían de haberlo ayudado en la búsqueda de pruebas tangibles para escribir ese libro y no solo 'imaginarlo'. Claro, su biografía en Wikipedia se comenta a grandes rasgos y desconozco muchos matices, pero siendo judío y el haber sobrevivido los estragos antisemitas de una Europa enferma, creo que no debería de estar “muy lejos de Dios”.

Los años en que vivió se caracterizan por unos cambios sin precedentes en la historia humana. No solo por las dos grandes guerras y otras que forjaron terribles cambios en la conciencia social, sino también por descubrimientos que colaboraron en forzar la Historia del Hombre. Y él lo sabía.

Yo, como estudioso, y curioso de esta vida, suelo preguntarme ¿que está más cerca de la conciencia espiritual, una evidencia tangible, o una fórmula matemática? ¿Van a la par?

Me resulta curioso lo siguiente: solo unos cuantos nacidos privilegiados tienen el extraordinario don de resolver enigmas matemáticos; y también de encontrarlos, porque los resolvieron antes de buscarlos. Pero solo podrán explicarlo y demostrarlo a sus colegas o discípulos. Sin embargo, la naturaleza que nos rodea nos aporta constantes pruebas tangibles sobre la existencia de Dios.  Elementos de todos los tamaños y formas y colores tanto del reino animal como vegetal que demuestran el existir, para el que lo acepta, de una inteligencia superior a la Humana. Al margen del gran privilegio de los matemáticos, la Naturaleza aporta sabiduría a todos. Es accesible a cualquier persona.

Claro, es muy difícil, tal vez imposible observar la matemática en la creación sin la debida preparación para ello. Pero no así de difícil cuando uno admira, reflexiona y medita en la belleza de la Creación. 




La flor amarilla no aportará pruebas matemáticas al observador profano, sin embargo este mismo admirará su belleza, su colorido, su variedad, aún sin percatarse de los algoritmos implicados. ¿Por qué ocurre esto?

El famoso número de Fibonacci esta presente en muchos elementos de la Naturaleza y de la Animalia. En el cuerpo humano también encontramos esa ley. Por citar un ejemplo fíjense en el miembro superior. Esta compuesto, empezando por el hombro, por el hueso Humero, luego el Radio y el Cúbito que trabajan a la par, para luego tras los carpos, los metas y falanges. Estos huesos forman una cadena en cuya extensión encontramos el cálculo de Fibonacci.

No hace falta guardar en nuestra  imaginación estas dos pruebas. Están, demostradas, escritas y catalogadas.

Se pregunta: ¿poseen los primates la regla de fibonacci en sus brazos? ….

El señor  Erdős creó en su brillantemente mente un particular libro compuesto por aquellas tantas pruebas y experiencias matemáticas que se cruzaban por su camino: 'esta es para el Libro' decía. No me es posible confirmar si llegó a aceptar a lo largo de su vida las miles de evidencias que la Naturaleza aporta al conocimiento humano sobre la existencia de Dios.

Se dice que la matemática es el lenguaje de Dios, si esto fuera así, las miles de formas tangibles que rodean al Ser Humano son una demostración de su existir, y el Ser Humano la única criatura terrenal en interpretarlo. Que bueno es que la matemática ayude a magnificar la Creación de Dios.






El Libro. 
a los matemáticos.
rbtl3 






jueves, 28 de agosto de 2014

“intangible y consciente”.


“intangible y consciente”,
LA PERSONALIDAD.

Tangible e intangible; consciente e inconsciente. Estos son dos grupos que envuelven el contexto de la Tierra.  De un lado tenemos las miles de formas que podemos tocar o acariciar pero que no tienen consciencia. De otro lado, nos rodea una gran e intangible estructura matemática que al mismo también resulta ser inconsciente a lo que ocurre a su alrededor. Un gigantesco entramado que parece emular el sinfín de sinapsis que se producen en el cerebro humano y que no deja de sorprender al Empirismo, pero que al mismo no tiene consciencia de su entorno. 

Esta edificación de materia tangible e inconsciente es "coadyudante" de lo intangible y consciente. Es decir, me demuestra un aspecto que me es muy útil para defender la Creación de Dios.

Las secuencias matemáticas que se producen en el interior del óvulo materno una vez que éste es fecundado, demuestran una poderosa animación, pero al mismo esa animación no tiene consciencia de su entorno. Sin embargo, una vez nacida y crecida la criatura, resultará ser capaz de aprender sin cesar. Comprenderá infinidad de detalles y llegará a ser Consciente.

Por contra, en los óvulos de muchas hembras mamíferos también ejerce la matemática, pero el animal nacido nunca podrá ser Consciente, ni de él, ni de su entorno. 

Este resultado es una respuesta irónica para la Evolución, que enseña, en líneas generales, que toda la vida que rodea la Tierra proviene de una única súper célula. Es imposible que un único vehículo sea capaz, sin la razón, y mediante la casualidad, conseguir esta gran diferencia mediante, para colmo, la matemática.

Resulta aplastante reconocer una Máxima Divina como “intangible pero consciente”: LA PERSONALIDAD.




“intangible y consciente”,
LA PERSONALIDAD.

lunes, 25 de noviembre de 2013

reflexión: cábalas.


“Las cábalas no hecho mas que liar y confundir; (…) tal vez aún deban de venir algunos años más, hasta que termine la última cábala, 'la madre de las cábalas'. Quizá, cuando ese algoritmo vea caducidad, ya nadie podrá dar su opinión numérica, porque las expectativas numéricas habrán terminado”.*