“intangible y consciente”,
LA PERSONALIDAD.
Tangible e intangible; consciente e inconsciente. Estos son dos grupos que envuelven el contexto de la Tierra. De un lado tenemos las miles de formas que podemos tocar o acariciar pero que no tienen consciencia. De otro lado, nos rodea una gran e intangible estructura matemática que al mismo también resulta ser inconsciente a lo que ocurre a su alrededor. Un gigantesco entramado que parece emular el sinfín de sinapsis que se producen en el cerebro humano y que no deja de sorprender al Empirismo, pero que al mismo no tiene consciencia de su entorno.
Esta edificación de materia tangible e inconsciente es "coadyudante" de lo intangible y consciente. Es decir, me demuestra un aspecto que me es muy útil para defender la Creación de Dios.
Las secuencias matemáticas que se producen en el interior del óvulo materno una vez que éste es fecundado, demuestran una poderosa animación, pero al mismo esa animación no tiene consciencia de su entorno. Sin embargo, una vez nacida y crecida la criatura, resultará ser capaz de aprender sin cesar. Comprenderá infinidad de detalles y llegará a ser Consciente.
Por contra, en los óvulos de muchas hembras mamíferos también ejerce la matemática, pero el animal nacido nunca podrá ser Consciente, ni de él, ni de su entorno.
Este resultado es una respuesta irónica para la Evolución, que enseña, en líneas generales, que toda la vida que rodea la Tierra proviene de una única súper célula. Es imposible que un único vehículo sea capaz, sin la razón, y mediante la casualidad, conseguir esta gran diferencia mediante, para colmo, la matemática.
Resulta aplastante reconocer una Máxima Divina como “intangible pero consciente”: LA PERSONALIDAD.
“intangible y consciente”,
LA PERSONALIDAD.