El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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domingo, 12 de mayo de 2013

reflexión: ¿fue el circulo posterior al cuadrado?



Una teoría basada en la obra “Uomo Vitruviano”.


¿Fue el circulo posterior al cuadrado?


Intento imaginarme a Leonardo ante su modelo e intento perseguir los posibles pasos que le llevan a elaborar uno de sus mejores trabajos. Y me pregunto, ¿empleó compás y escuadra, o tan solo  medidas a escala? Una cosa la tengo clara, perseguía las simetrías.

En el trabajo a escala que les hago llegar, se intenta demostrar que Leonardo da Vinci no tenía porque elaborar primeramente un círculo para realizar la proyección de su trabajo. Antes bien, ¿es posible que su principiar fuera una horizontalidad y una verticalidad?

Si esta idea fuera plausible, tenemos que el maestro Leonardo se baso únicamente en los conocimientos de anatomía humana para desarrollar su visión de la 'Perfección'.

Como extraordinario conocedor de la anatomía humana, debió darse cuenta de que la distancia que existe entre el ombligo y el pubis masculino es clave. Como podrán comprobar, es una distancia táctica, por ende medida, para ir desmenuzando al Hombre de Vitruvio.



Vean y juzguen ustedes mismos.






Una teoría basada en la obra “Uomo Vitruviano”.

¿Fue el círculo posterior al cuadrado?

VEASE: Uomo Vitruviano

lunes, 29 de abril de 2013

Reflexión: Π “El número Pi en la Palabra de Dios”.



Reflexión: Π “El número Pi en la Palabra de Dios”.

 PI= 3,141592654...; una constante irracional.


A veces me pregunto que sería de los modernos matemáticos si no fuera por los avances tecnológicos. ¡Que cosas!

Como estudioso de la Palabra de Dios suelo preguntarme, de entre otras cosas, si cabe la posibilidad que encontremos en la Biblia alguna referencia que hable del famoso número Pi, ¿es posible?

En la Red encontraremos opiniones dispares sobre este asunto. Desde el escéptico que aprovecha la ocasión para desprestigiar la supuesta inspiración de los escritores, hasta ideas un tanto radicales en pro de su defensa. Yo me inclino más bien por una lógica coherente.

Los estudiosos del asunto saben que las referencias para tratar sobre Pi en la Biblia las encontramos en los siguientes textos: 2 crónicas 4:2-5 y 1 Reyes 7: 23-26. Estos describen las medidas de un contenedor de cobre junto con otros detalles. Si bien Salomón ejecuto la construcción, fue más bien su padre David el que delego a su hijo los planos de la obra.

¿En que se concentran los críticos para restar merito a esta obra de ingeniería circular? Básicamente en las medidas totales de la circunferencia. Son muchas las traducciones de la Biblia que describen las medidas en codos. Otros traductores se atreven a describir en medidas modernas.

Si se aplica Pi a la medida en codos de la circunferencia de esa 'piscina' da como resultado 3, [C.30/D.10=3]. Si buscamos la respuesta aplicando Pi, la circunferencia de esa piscina debería de tener 31 codos; [3,1416*10= 31,416]. Pero el texto cita 30.

Si se emplean las medidas de algunas Biblias da como resultado lo siguiente:

3,1416×4,5= 14,1372; o también  3,1416x5=15,708

Sin duda resultados lejanos a un sabor agradable desde el punto de vista matemático. Es cierto, como dicen algunos, que la construcción no tiene porque buscar una exactitud matemática. Tal vez.

Para atinar con un resultado plausible es necesario conocer la medida del codo que emplearon los israelitas. ¿Se conoce tal medida?

Las únicas 'armas' para defender ciertas sospechas sobre la posible medida del codo son: la arqueología, documentos antiguos y los comentarios de algunos académicos que opinan sobre algunas posibilidades. Al parecer los israelitas empleaban tres 'codos' con diferentes medidas; posiblemente abarcaban de entre 38 y 45 52 centímetros. Siendo la medida más popular la de 44 centímetros, debido a la media obtenida gracias a los resultados en mediciones de arqueología moderna en tierras de Israel.

Al leer el verso en diferentes traducciones me doy cuenta de un detalle que pasa desapercibido. La cita en cuestión comenta que se necesita una cuerda, cordel, etr... para poder medir la redondez del contenedor. Sin embargo lean tranquilamente el texto y dense cuenta que ese contenedor de agua se asentaba encima de doce toros estratégicamente colocados. También se habla de ciertos detalles ornamentales colocados, posiblemente, alrededor del contenedor y encima de los toros. La pregunta es ¿y si hubieran medido la redondez TOTAL de la construcción, leeríamos hoy en la Escritura una medida diferente?

En mi opinión, lo que se mal traduce como ‘vasija’, pudiera tener que ver con un significado simbólico.

Dicho todo esto les hago llegar un trabajo a escala que trata una teoría. La posibilitad de que sí pueda existir en la descripción de esos versos el cálculo Pi. Si esta opción fuera plausible tendríamos una evidencia de que en tiempos del reinado de los personajes bíblicos de David y Salomón, alrededor del año 1050 antes de la era común, ya se conocía el famoso y tan necesario número Pi.

Y si me apuran decir que, con respecto a la carencia en aquella época de instrumentos de tecnología, un más que asombroso conocimiento de Pi. ¡Que cosas!

Vean y juzguen ustedes mismos.








Reflexión: Π “El número Pi en la Palabra de Dios”.

PI= 3,141592654...; una constante irracional.


Actualización, 1 mayo 2013.

En el dibujo a escala, [codo = centímetro], tanto la circunferencia circunscrita como la inscrita, contienen el cálculo Pi. Si bien cualquiera puede meditar y sacar sus propias conclusiones del por qué de lo escrito, lo que sí es evidente es el resultado matemático; “un medio puede justificar una teoría”. Ahora bien, prescindiendo de su significado, que impide que no se anuncie esa ¿posible? EXACTITUD matemática descrita en la Palabra de Dios, la Biblia.


"Número Pi en la Biblia”

lunes, 5 de diciembre de 2011

Reflexión sobre “El principio de las cosas”. pa



Todo tiene un principio, y si no se conoce el detonante en cuestión se intenta averiguar. No solo se nos ha adoctrinado a pensar de esta manera, es más, la historia conocida así nos lo confirma. Luego, no se trata de adoctrinar, en realidad se trata de una rotunda evidencia. No en balde el artículo de una enciclopedia pública afirma lo siguiente: “Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr cierto propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en matemáticas, lingüística, algorítmico y otros campos, también existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos”.

Todo tiene o bien un principio fundamental o bien un ‘empezar’. Y en la mayoría de las situaciones ambos van a la par, “una ley o regla que ‘empezó’ a funcionar”. El problema radica cuando no se conoce el principio de un tema trascendente, aquí entra en juego la teoría y la hipótesis.

En el vivir diario es como ridículo plantearse que algo no pueda tener un principiar. La cuestión viene cuando ese principiar es lejano, cuanto más lejano, más difícil es de aceptar y de entender, cuanto más enseñar. Algunas teorías son prácticas y útiles pues no desentonan con su propósito, tal vez tengan razón. ¿Pero que ocurre cuando uno intenta explicar un principio lejano que va más allá de lo que se acepta como normal, tradicional o universal?

Mucha gente es incapaz de aceptar esta simple pero profunda descripción bíblica: “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra”, Génesis 1:1. ¿Por qué?

Puede haber muchas razones tras este porque, pero tal vez una de las más significativas en mi opinión sea la falta de confianza. Muchas de estas personas coinciden en preguntar ‘¿y antes que ocurrió?’. Es decir, se preguntan ¿qué tendrá razón lo que me enseñan o lo que dice la Biblia? Sin embargo pensar de esta manera puede ser un error. Según entiendo poco tiene que ver la instrucción académica que se da referente al principio de las cosas que nos rodea con ese ‘principio inspirado’ que describe el libro de los Orígenes. Ambas descripciones son acertadas, pero algo diferentes.

Llama la atención que cuando se desea escudriñar el origen de cualquier tema es necesario que exista el producto en cuestión, o, como mínimo, efectos que permitan sospechar en el producto. En otras palabras no se estudia lo que se desconoce.

El escritor del Génesis, el patriarca Moisés, describe [inspirado] unas formas sencillas para dar a entender como Jehová Dios, el Creador, da forma y orden a lo que conocemos nosotros como Cosmos. Un hábil estudiante de la Biblia podría preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Moisés, aunque brevemente, escribió un orden lógico en su descripción creativa? ¿Porque no las mismas palabras u argumentos pero con un orden distinto? El orden descrito en el libro de los Orígenes que explica como empezó la vida en la Tierra es respaldado por diversos científicos a nivel mundial.

Llegados aquí un trabajo de educación bíblica realiza la siguiente observación: “Algunos eruditos coinciden en que aquí se describe una acción distinta de la actividad que tuvo lugar en los días creativos mencionados a partir del versículo 3”.

Es decir, la escueta frase “En el principio Dios creo los cielos y la Tierra” pudiera intentar describir, antes de un empezar a crearse vida en la Tierra, una creación realizada durante un ciclo de incontables tiempos, y que simplemente nuestra razonar a día de hoy es incapaz de asimilar y de analizar su principiar. Pero ¿porque? Porque es un hecho lejano y simplemente no tenemos más información. Y ante la falta de información en cuanto a ello se recurre a teorías e hipótesis ligadas estas a la archiconocida Evolución.

¡Cuánto más hablar de lo que ocurrió antes del Universo!

Es sorprendente como un libro que describe, aunque brevemente, el origen de la vida y del Cosmos sea tan rechazado. Paradójicamente la misma obra habla de la condición de los muertos y del futuro que le espera  a la Humanidad. Todo un manual de instrucciones que revela progresivamente el porque del Ser Humano en la Tierra, y hacia donde se dirige.

Que extraño, ningún otro libro describe ‘secretos’ como estos, y sin embargo la gente sigue frustrada, temerosa, y desconcertada con la época que nos ha tocado vivir.