El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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jueves, 28 de septiembre de 2023

“Dei tempus perfectumen est”.


¿La interpretación o la realidad? Saben, existe una razón que es innegable: la existencia. Sin embargo la existencia esta sujeta a opiniones e interpretaciones, porque básicamente se limita al `presente´. Para demostrar el pasado se precisan pruebas (…), y el futuro es incierto. Absolutamente ningún ser humano conoce el futuro con precisión. Con lo cuál el presente es estable. Innegable. A tenor de los secretos claro esta.

En la Tierra existe un "presente" que une el pasado con el futuro. No todas las personas nos damos cuenta de ello. La mayoría se encuentra absorta con su día a día, con problemas, con vicios y adicciones, y sus metas dispar. Parecen efectivamente ciegas y abducidas ante estas realidades, luego no se plantean preguntas adecuadas y necesarias.

En cada instante de nuestro presente vemos la “existencia” de varias maneras. Por ejemplo en el Sol y la Luna. Dos fuentes de luz que no solo no han dejado de brillar desde su iniciar, es que además gracias a ello el ser humano ha tenido desde siempre una herramienta para ubicarse en la corriente del tiempo. Cualquiera que crea que esto es casual se equivoca. El Sol y la Luna ya existían desde antes del ser humano, cierto, pero también es muy cierto que estos “(…) servirán de señal para marcar las estaciones, los días y los años (…)” Génesis 1:14; y así continúa. ¿Cree cualquiera que lea este mensaje que dejarán de brillar prontamente, en el futuro? ¿Cree alguien que lee este mensaje que la existencia de la Luna y el Sol son casuales?

Muchas personas creen que sí debido a que los cosmólogos especulan que al igual que muchas estrellas del universo dejan de brillar, al Sol le ocurrirá lo mismo tarde o temprano, luego la vida terminará. Pero ojo, al parecer nos viene la luz de los resultados de hace muchísimo tiempo atrás. Entonces ¿que observan realmente los cosmólogos? ¿El pasado o el presente?

También es cierto que el Evangelio dice que dejarán de brillar. No falta mucho para que este simbolismo profético se cumpla.

Otro aspecto de la existencia que nos rodea que es innegable es la vida misma. Cierto, el ser humano esta destruyendo su entorno. El egoísmo, el orgullo, la vanidad, la avaricia etr no dejan de destruir o alterar los elementos de la Tierra para sus menesteres codiciosos. Sin embargo la “vida” continúa. ¿Saben porqué continua? Porque Dios en su creación quiso que así fuera, y si bien es cierto que se lastima a la Tierra “la vida” no muere. Fíjense:

"Así quedaron terminados los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos. Para el séptimo día, Dios ya había terminado su obra. Y, el séptimo día, Dios se puso a descansar de toda la obra que había estado haciendo. Dios pasó a bendecir el séptimo día y a declararlo sagrado, porque en él Dios está descansando de toda la obra que ha creado, de todo lo que se propuso hacer". Génesis 2:2 y 3. 

Ese 7º día creativo no terminó en aquél momento, todo apunta que aún no ha terminado. Aunque se desconoce la duración exacta de esos días creativos en lo que a tiempo se refiere sí se entiende que el 7º día no terminó.

Una vez pregunté a alguien que era lo que demuestra la existencia del Reino de Dios, contestó `las profecías´. Así es, las profecías van cumpliéndose. Es otro aspecto innegable que une el pasado con el futuro. En el pasado se anunciaron muchas profecías, y en el futuro se cumplirán las restantes.

Por ejemplo: “No se engañen. Las personas que son sexualmente inmorales, los idólatras, los adúlteros, los hombres que se someten a actos homosexuales, los hombres que practican la homosexualidad, los ladrones, los codiciosos, los borrachos, los injuriadores y los extorsionadores no heredarán el Reino de Dios”. 1 corintios 6:10

“Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, y son la inmoralidad sexual, la impureza, la conducta descarada, la idolatría, el espiritismo, las enemistades, las peleas, los celos, los arrebatos de ira, las riñas, las divisiones, la formación de sectas, la envidia, las borracheras, las fiestas descontroladas y cosas como estas. Les aviso, como ya les advertí antes, que los que practican estas cosas no heredarán el Reino de Dios”. Galatas 5: 19-21

¿Alguien en su sano juicio no desea vivir en unas condiciones paradisíacas de índole físico y también espiritual? ¿Alguien en su sano juicio puede negar que características negativas nunca fueron tan evidentes como hoy?

Una de las profecías más importantes dada en días pasados y que ha de cumplirse en un futuro es esta: "Vi en el cielo otra señal, grande y maravillosa: siete ángeles con siete plagas. Estas son las últimas, porque por medio de ellas la furia de Dios llegará a su fin". Apocalipsis 15:1


Que así sea.





miércoles, 20 de marzo de 2013

Una reflexión sobre la cronología bíblica II

Una reflexión sobre la cronología bíblica II

A la luz de la información que aporta la Biblia entiendo que el pueblo de Israel e incluso el pueblo judío de los días de Jesús calculaban los años gracias a las lunas nuevas.

Una ciclopedia de educación bíblica explica lo siguiente respecto al ciclo lunar sinódico:

“Una lunación dura, como promedio, 29 días, 12 horas y 44 minutos. Aunque los meses podían ser de 29 ó 30 días, en el registro bíblico la palabra “mes” por lo general significa 30 días”. 

Difícilmente aquellas gentes hubieran encontrado los desfases de minutos. Con lo cual se comprende la medición por medio de la luna nueva. Eso sí, llegaron a comprender el desfase de días gracias a los equinoccios. La misma ciclopedia comenta acertadamente lo siguiente:

“La Biblia no dice [refiriéndose a las posibles culturas heredadas de Egipto o Babilonia] si este era el sistema [el método de añadir días al año] que utilizaban los hebreos originalmente para adecuar su año lunar al año solar, pero el hecho de que los nombres de sus meses lunares reflejaran una determinada temporada del año muestra que seguían algún sistema. El centro del Sol cruza el ecuador celeste dos veces al año, y es entonces cuando el día y la noche duran lo mismo en todas partes de la Tierra (unas doce horas de luz diurna y doce de oscuridad). Estas dos ocasiones se llaman equinoccio vernal (o de primavera) y equinoccio otoñal, y se producen alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre según el calendario actual. Los equinoccios, por lo tanto, podían servir de punto de referencia para saber cuándo se adelantaban demasiado los meses lunares con respecto a las estaciones y compensar la diferencia [respecto al calendario solar] añadiendo un mes intercalar”.

Pero ¿para que sirve la cronología bíblica? ¿Únicamente para trazar una línea de tiempo y poder registrar, ordenar y catalogar fechas, sucesos y reinados? ¿Para poder 'orientarnos' a través de esa preciosa e interesante historia bíblica?

El estudiante bíblico rebuscado e inconformista, antes o después, tropezará con la cronología bíblica. En el sentido que, debido a que ciertas profecías bíblicas incluyen en sus palabras fechas, números y cantidades de años, no podrá evitar pensar que sí puede existir algún 'algoritmo' que anuncie ese deseado cambio de circunstancias: el fin de una época infernal y el empezar de una nueva era preciada y deseada.

¿Quien está mas cerca de conseguirlo? ¿el científico que busca su preciado elixir de la vida, o el cronólogo que busca y desea encontrar esa fecha tan deseada?

Por favor permítanme exponer una idea.

A lo largo del siglo XX de nuestra era se han conocido aspectos que de seguro ni los hebreos ni los israelitas tenían idea. Por ejemplo, conocieron la balanza y el uso de sus correspondientes medidas de peso. Debían de emplear correctamente tal herramienta, sin embargo, no conocieron la exactitud del gramo que se emplea hoy día. Podemos decir lo mismo del centímetro y también del minuto. Si la información que dispongo es correcta tan solo conocían, en el caso de medidas universales, la exactitud lunar. ¿A que nos lleva esto?

En la Biblia podemos leer varias referencias en números vinculados estos a profecías. Algunas ya ocurrieron (Génesis 15:13), otras aún han de ocurrir (Daniel 12:13). Pero casi todas estas profecías que emplean cantidades y que hacen referencia a Tiempo, están ligadas a cantidad de lunas. Un ejemplo de ello son los famosos “siete Tiempos” registrados en la profecía del libro que escribió Daniel allá en siglo VI.

"Mientras la palabra todavía estaba en la boca del rey, hubo una voz que cayó de los cielos: “A ti se te dice, oh Nabucodonosor el rey: ‘El reino mismo se ha ido de ti, y de la humanidad te echan, sí, y con las bestias del campo tu morada será. Vegetación te darán aun a ti para comer tal como a toros, y siete tiempos mismos pasarán sobre ti, hasta que sepas que el Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a quien él quiere [darlo] lo da’”Daniel 4:31, 32.

Estos siete tiempos en realidad son 2.520 años y abarcan, redondeando, del año 606 a.e.c hasta 1914 e.c. [existe una solida formula bíblica para entender esta cuestión].

En la Biblia '1 Tiempo' representa 360 años, luego, '7 Tiempos' son 2520 años. Los 360 años están compuestos por doce meses de treinta días bíblicos, o lo que es lo mismo: meses lunares bíblicos.

30*12= 360*7= 2520.

Pero cuidado amigo lector, esta formula es matemática. La lógica para entender bien esta cuestión está en la enseñanza que aporta la lección bíblica en cuestión.

La idea, estimados colegas, es que si la Biblia nos arroja una cantidad de tiempo calculable es porque, por ende, solo puede ser calculable por medio del método bíblico establecido.

De todas maneras si alguien hubiera descubierto una cifra plausible lo único que hubiera descubierto es un desenlace. La cita de Mateo 8:29 es clave: “Y, ¡mire!, gritaron, diciendo: “¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Viniste aquí a atormentarnos antes del tiempo señalado?”.

Es una referencia que nos enseña que los ángeles caídos lo saben todo excepto lo que no pueden saber.

La cronología bíblica es apasionante, exquisita. Y bien cierto es que muy instructiva. Pero contiene un gran peligro. Si el estudiante se afana demasiado en buscar pruebas numéricas donde tal vez no existan, tiene muchas probabilidades de caer en los lazos de la numerología. Además, los judíos, con el tiempo, llegaron a ser grandes matemáticos. Y muy buenos. Me atrevería a decir que fueron mejores que los famosos Mayas.

No seré yo el que saque a la luz el gran secreto.

Solo diré que, en base a las pruebas tenidas, 1- relativamente queda poco tiempo: ¡un tiro de piedra! 2- El Todopoderoso tiene una carta en la manga en lo que a tiempo desconocido se refiere, es decir, cantidad de tiempo no empleado. Además, en base a la respuesta que da el ángel caído a Jesús, dependemos del empezar del Día del Señor.

Nadie puede controlar ese momento. La ilustración del reloj de pulsera es magnifica. Cualquiera puede porta un reloj, e incluso adelantar u atrasar las agujas con las manecillas, pero el que designa el horario es el Amo del Gobierno.

Y es muy posible, amigos, que los cronólogos miremos el mundo al revés.





lunes, 18 de marzo de 2013

Una reflexión sobre la cronología bíblica.

Una reflexión sobre la cronología bíblica.



En el relato de la Creación que narra el libro de los Orígenes de la Humanidad se lée un interesante episodio. Fue cuando Dios designó medios visuales para que sus Criaturas pudieran organizarse y orientarse a medida que fuera transcurriendo su vida a través del Tiempo. Según lo escrito esta creación tuvo su concluir en  el cuarto día creativo. Génesis 1: 3, 14-18.
Parece sencillo lo que se lée en este escueto relato.

No sé cuanto tiempo tardo el ingenio humano en crearse algún instrumento para poder medir el transcurrir del Tiempo. Siendo el primero, al parecer, el cálculo por medio de la sombra proyectada por la luz solar.

Es cierto que muchas criaturas de la Animalia, por no decir todas, se guían de una forma u otra gracias a los efectos que producen tanto el Sol como la Luna. Sin embargo, el Ser Humano es la única criatura sobre la faz de la Tierra que ha sido capaz de crear para su provecho aparatos para poder medir el Tiempo. Relojes del Sol, de arena, por goteo..., hasta llegar a los modernos y terroríficos relojes atómicos. Por si fuera poco, algunos de estos artilugios, como por ejemplo el astrolabio, del siglos XIII - XV e.c, tenían en cuenta la posición de las lejanas estrellas. Pero ¿en que momento de la historia bíblica se empezó a emplear alguno de estos mecanismos para medir el tiempo?

Resulta tedioso encontrar en las Escrituras Hebreas alguna pista que relacione al pueblo hebreo con algún artilugio de medición temporal. Al parecer durante mucho tiempo los pueblos, tanto antediluviano como  postdiluviano, se rigieron por medio de las lunas nuevas, el medio que Dios facilitó a Adán y que la tradición se encargo de transmitir. Así lo describe el libro de Génesis empezando con el primer hombre:

“Este es el libro de la historia de Adán. En el día que Dios creó a Adán, lo hizo a la semejanza de Dios. Macho y hembra los creó. Después los bendijo, y por nombre los llamó Hombre en el día que fueron creados. Y Adán siguió viviendo ciento treinta años. Entonces llegó a ser padre de un hijo a su semejanza, a su imagen, y lo llamó por nombre Set. Y los días de Adán después de engendrar a Set llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas. De modo que todos los días de Adán que él vivió ascendieron a novecientos treinta años, y murió”. Génesis 5: 1-5.

Son cálculos realizados por los patriarcas mediante el paso de las estaciones y las lunas nuevas. Y sin duda alguna un gran regalo de Dios.

Gracias a estos registros hallados a lo largo del Génesis y otros libros del registro hebreo, los Estudiantes de la Biblia pudieron -hace ya- orientarse y trazar una línea en el tiempo pudiendo asignar fechas. Por ejemplo, pusieron nombre al año en el que supuestamente fue creado Adán: 4026 a.e.c.

Es posible que el pueblo hebreo no conociera el cálculo basado en la órbita celeste hasta que se relacionó con Egipto. Me resulta interesante observar como una de las 'disposiciones reglamentarias' y 'decisiones judiciales' que Dios dio a Israel mediante Moisés fue ésta:

“y para que no alces tus ojos a los cielos y de hecho veas el sol y la luna y las estrellas, todo el ejército de los cielos, y realmente te dejes seducir y te inclines ante ellos y les sirvas, los cuales Jehová tu Dios ha repartido a todos los pueblos debajo de todos los cielos”. Deuteronomio 4: 1, 19

Una ciencia que muy posiblemente mezclaba la práctica de la astronomía junto con la astrología, de ahí su correspondiente advertencia debido al peligro de dejarse guiar mediante sus agüeros.

Son muchas las diversas referencias encontradas en el Génesis que demuestran que el pueblo de Israel conocía el cálculo por medio del año lunar.  A parte del empleo para registrar las edades de las personas, las primeras veces que el Pentateuco se hace referencia al año lunar son estas:

Cuando el bebé Moisés fue ocultado durante tres meses lunares:

“Entretanto, cierto hombre de la casa de Leví fue y tomó a una hija de Leví. Y la mujer quedó encinta y dio a luz un hijo. Cuando ella vio lo bien parecido que este era, lo tuvo oculto por espacio de tres meses lunares”. Éxodo 2: 1, 2.

O cuando Dios designó el mes de Nisán como el primer mes del primer año sagrado:

“Ahora Jehová dijo a Moisés y Aarón en la tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses. Será para ustedes el primero de los meses del año”. Éxodo 12: 1, 2.

O cuando Dios decidió que en el mes de Nisán debía de estar listo su Tabernáculo:

“Entonces Jehová habló a Moisés, y dijo: En el día del primer mes, al primero del mes, has de erigir el tabernáculo de la tienda de reunión”.  Éxodo 40: 1.

Fíjense que entre lo expuesto en  Éxodo 12: 1, 2  y  Éxodo 40: 1, transcurrieron casi doce meses lunares. Esto es una prueba de como los israelitas estaban pendientes de las lunas nuevas.

Pero ¿llegaron los israelitas a emplear algún mecanismo para medir el transcurrir del tiempo?  Pues parece que no encontraremos una referencia bíblica directa para esta idea. Yo por lo menos no la encontré. Sin embargo, ¿es posible que el pueblo de Israel saliera de Egipto con utensilios para medir líquidos y pesar cosas? Levítico 19: 35, 36.  Si esta idea fuera viable ¿porqué no también relojes de sol?

Existe una mención bíblica que tiene que ver con la sombra que proyecta el Sol y como esta sirvió al profeta Isaías y al rey Ezequías para medir el tiempo, la leemos en estos versos:  Isaías 38:8  y 2 Reyes 20:8-11.

 “ Mientras tanto, Ezequías dijo a Isaías: “¿Cuál es la señal de que Jehová me sanará y de que al tercer día ciertamente subiré a la casa de Jehová?”. A lo que dijo Isaías: “Esto te es señal de parte de Jehová de que Jehová efectuará la palabra que ha hablado: ¿Realmente avanzará la sombra diez gradas [de la escalera], o debe retroceder diez gradas?”. Entonces Ezequías dijo: “Es cosa fácil que la sombra se extienda diez gradas, pero no que la sombra retroceda diez gradas”. En esto Isaías el profeta se puso a clamar a Jehová; y él hizo que la sombra que había bajado retrocediera gradualmente sobre las gradas, es decir, sobre las gradas [de la escalera] de Acaz, diez gradas hacia atrás. 2 Reyes 20: 8-11.

Una evidencia bíblica que sirve para explicar que para el siglo VIII antes de la era común el pueblo de Israel ya conocía la sombra como medida de tiempo.

El siguiente verso invita a pensar que los judíos empleaban algún modelo de reloj de sol:

“y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora en que se ofrecía el incienso”. Lucas 1: 10.

Al parecer para el siglo primero de nuestra era los judíos calculaban el año mediante las lunas, y las horas del día mediante el reloj de sol. Este método ha debido ejercer de esta manera durante mucho tiempo ya que los primeros relojes mecánicos aparecieron cerca del año 1000 e.c. y los portátiles cerca del año 1500 de nuestra era.

 
Hace tiempo que la cronología bíblica me interesó, es apasionante. Hasta incluso descubrí algunas cosas interesantes, pero.. . ¿podemos los estudiosos de la cronología bíblica conocer los designios de Dios?





jueves, 15 de marzo de 2012

Reflexión sobre la velocidad de la luz


Si un sujeto pudiera viajar a la velocidad de la luz ¿envejecería de igual manera que envejece otro sujeto que no esta realizando ese viaje?

De entrada el ser humano, hoy por hoy, no puede soportar esas espectaculares velocidades, por lo que, tanto la pregunta como el planteo expuesto, me resulta algo ridículo. Pero si lo consiguiera, una pregunta interesante puede ser la citada anteriormente.

Algunos estudiosos en la materia sostienen que al viajar 100% velocidad luz se detiene el tiempo. Si esto fuera así es de lógica esperar que tampoco envejecerían los teóricos viajeros ya que el tiempo se detendría.

Propongamos un hipotético ejercicio. Imaginemos que durante los ocho minutos que tarda en llegar la luz del Sol a la Tierra, un viajero estelar realiza en su nave un viaje a la máxima velocidad de la luz. Realiza el mismo recorrido. Éste sentado en su cabina de pilotaje cronometrara el tiempo desde que sale su nave de la estación solar hasta que llega a su destino terrestre. De igual manera le está esperando en el lugar de llegada otro sujeto que igualmente cronometrara el tiempo, desde el momento en que sale del Sol hasta que llega al destino.

Creo que sería todo un milagro que el cronómetro del cosmonauta hubiera medido menos tiempo. Y si realmente hubiera diferencia temporal entre ambos cronómetros tal vez nos enfrentaríamos a una de las situaciones mas incomodas para algún que otro astrofísico, que la luz, fuera de los límites conocidos, no es constante.

Si ambos cronómetros hubieran medido el mismo tiempo, al parecer tendríamos una respuesta universal. Viajar a la velocidad de la luz no detendría el tiempo. Ni tampoco se  alteraría, en ese lapsus temporal, el envejecimiento en ambos sujetos.

¿Logrará la ciencia moderna conseguir responder algún día tales interrogantes?

lunes, 24 de octubre de 2011

Reflexión sobre paradojas del Tiempo


El año cero no existió. Pero… ¿y sí hubiera existido una fracción de tiempo de la Historia conocida en el que el Tiempo ‘rebotó’ para ‘retroceder’ en una perspectiva diferente a la que se entiende?

Tal como entendemos el Tiempo, éste, ha avanzado hacia delante de manera imparable desde su Principio. La Luna no deja orbitar la Tierra. La Tierra no cesa de orbitar al Sol. A su vez el Sistema Solar orbita alrededor del núcleo de nuestra Vía Láctea. Ésta se mueve junto con ‘nuestro’ Grupo Local en dirección hacia el Cúmulo de Virgo. Sin embargo el Cúmulo de Virgo parece moverse paralelamente de igual manera. Podría intuirse, en estos, una ‘orbita’ a lo desconocido de proporciones descomunales. 

Tal vez el Tiempo que avanzó imparablemente durante diversos ‘tiempos’, ‘rebotó’, siguió avanzando, pero en este caso ‘hacia atrás’. Da la sensación que se observa una colosal orbita, una impresionante forma, y dentro de esta un sin fin de orbitas y como si de un ciclo se tratara esa orbita gira en un sentido desconocido, abstracto e intrigante. ¿Contribuirá este Tiempo que nos queda a que ESO “sea lo que tiene que ser”?