El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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lunes, 17 de diciembre de 2012

reflexión: 'fin del mundo'



Esta de moda el 'fin del mundo'. ¿Motivo? La esperada fecha maya de 21 de diciembre de 2.012.

La publicidad del 'fin del mundo' no es reciente y no son pocas la fechas fallidas a lo largo de los últimos 200-300 años. Sin embargo, en líneas generales, la fecha apocalíptica más cautivadora y la que más repercusión social ha tenido es esta -21 - 12 - 2.012-; un ciclo, en este año 2.012, de 5.126 años según 'la cuenta larga' de ese calendario Maya.

¿Mi opinión? Pues que esos mayas fueron estudiosos, y al parecer muy buenos.

Una teoría sobre este ciclo maya puede ser lo siguiente:

Si es cierto que ese ciclo termina el día 12 de diciembre de este año 2.012, y que ese ciclo se remonta a la fecha de 3.114 a.e.c, tenemos pues una posibilidad.

Al sumar 3.114 + 2.012 nos da: 5.126. Ahora, con una aritmética negativa realice esta operación: 2.012 - 5.126 da: 3.114. Es lo mismo pero visto de diferente manera. La cuestión es que según la cronología bíblica los seres humanos empezaron a vivir en la Tierra en el año 4.026 a.e.c. Pues bien, al restar 3.114 de 4.026 nos da: 912 años. Si esta conjetura es razonable tenemos pues que esta 'cuenta larga' empezó, por alguna curiosa razón, a contar el tiempo con la generación de las personas que vivieron en la Tierra dentro del curso de los primeros 1.000 años de aquellos días. O lo que es lo mismo, el año 3.114 a.e.c. a día de hoy.

La cronología bíblica nos informa que Adán murió a los 930 años de edad. Aunque perezca mentira, según esta aritmética y basándome en la información tenida, la cuenta larga del calendario maya empezó a computar el tiempo 18 años antes de la supuesta muerte del primer hombre creado directamente por Dios.

¿Que desearon realmente aquellos 'astrónomos' y matemáticos mayas creando una 'cuenta larga' que llegara hasta nuestros días? ¿Con que finalidad empezó ese ciclo en los primeros 1.000 años de la historia humana?


No me parece pues tan importante su terminar, 
antes bien el porque de su empezar.


(Desconozco si otros pensantes se han planteado esta posibilidad, 
y por supuesto no es mi deseo hacer escuela).




jueves, 15 de marzo de 2012

Reflexión sobre la velocidad de la luz


Si un sujeto pudiera viajar a la velocidad de la luz ¿envejecería de igual manera que envejece otro sujeto que no esta realizando ese viaje?

De entrada el ser humano, hoy por hoy, no puede soportar esas espectaculares velocidades, por lo que, tanto la pregunta como el planteo expuesto, me resulta algo ridículo. Pero si lo consiguiera, una pregunta interesante puede ser la citada anteriormente.

Algunos estudiosos en la materia sostienen que al viajar 100% velocidad luz se detiene el tiempo. Si esto fuera así es de lógica esperar que tampoco envejecerían los teóricos viajeros ya que el tiempo se detendría.

Propongamos un hipotético ejercicio. Imaginemos que durante los ocho minutos que tarda en llegar la luz del Sol a la Tierra, un viajero estelar realiza en su nave un viaje a la máxima velocidad de la luz. Realiza el mismo recorrido. Éste sentado en su cabina de pilotaje cronometrara el tiempo desde que sale su nave de la estación solar hasta que llega a su destino terrestre. De igual manera le está esperando en el lugar de llegada otro sujeto que igualmente cronometrara el tiempo, desde el momento en que sale del Sol hasta que llega al destino.

Creo que sería todo un milagro que el cronómetro del cosmonauta hubiera medido menos tiempo. Y si realmente hubiera diferencia temporal entre ambos cronómetros tal vez nos enfrentaríamos a una de las situaciones mas incomodas para algún que otro astrofísico, que la luz, fuera de los límites conocidos, no es constante.

Si ambos cronómetros hubieran medido el mismo tiempo, al parecer tendríamos una respuesta universal. Viajar a la velocidad de la luz no detendría el tiempo. Ni tampoco se  alteraría, en ese lapsus temporal, el envejecimiento en ambos sujetos.

¿Logrará la ciencia moderna conseguir responder algún día tales interrogantes?

lunes, 6 de febrero de 2012

Reflexión sobre la Vida.



“Un día, al ver por primera vez el mar, un niño me pregunto…, el Océano, ¿Qué es el Océano? Y yo no supe como responderle.
 

“Que es el Mar, que es el Océano, como expresarlo.””


Así empieza uno de los más bonitos documentales que he visto sobre la vida que existe en los mares y océanos. Tras esa introducción, la película documental de “Jacques Perrin”, Océanos, intenta explicar gráficamente la vasta complejidad que existe en tal medio. Intenta contestar tan difícil pregunta de responder. Pero la narrativa parece débil en un asunto, no da a entender quien es el responsable de tan majestuosa obra. Y pregunto yo, acaso ¿no existen pruebas empíricas para poder manifestarlo?

Pongamos un ejemplo para entender la complejidad que nos rodea. Imaginemos una mesa de billar con tan solo nueve bolas para practicar una carambola.

Colocamos las bolas en su lugar, y la blanca en el sitio más estratégico. Golpeamos al estilo más americano. La pregunta es ¿cuántas posibilidades tenemos, de que, las nueve bolas, con tan solo el primer “saque”, queden perfectamente colocadas? Emulando estas un bonito y perfecto “Sistema Solar”.

Y en este ejercicio pasaremos por alto detalles magistrales. No tendremos en cuenta la tan necesaria distancia que existe entre nuestro astro y nuestra casa, ni tampoco la inclinación matemática que posee nuestro hogar respecto a su eje. Tampoco comentamos la necesaria rotación de la Tierra así como su traslación. Muy necesario este doble movimiento ya que cualquier impacto exterior quedaría ‘menguado’ o ‘frenado’ gracias a esta maravilla de la arquitectura.

Ahora traslademos este ejemplo a la Vida. Todo lo que nos rodea es como una impresionante carambola perfectamente organizada cuyos datos hoy permiten entender, al menos, un milagro de la “Madre Naturaleza”. Pero pocos, muy pocos, se atreven a manifestar que tras ésta colosal arquitectura está la obra de nuestro Creador, de nuestro Padre Celestial Jehová Dios. (Salmo 36:9; Jeremías 10:10)