El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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miércoles, 20 de marzo de 2013

Una reflexión sobre la cronología bíblica II

Una reflexión sobre la cronología bíblica II

A la luz de la información que aporta la Biblia entiendo que el pueblo de Israel e incluso el pueblo judío de los días de Jesús calculaban los años gracias a las lunas nuevas.

Una ciclopedia de educación bíblica explica lo siguiente respecto al ciclo lunar sinódico:

“Una lunación dura, como promedio, 29 días, 12 horas y 44 minutos. Aunque los meses podían ser de 29 ó 30 días, en el registro bíblico la palabra “mes” por lo general significa 30 días”. 

Difícilmente aquellas gentes hubieran encontrado los desfases de minutos. Con lo cual se comprende la medición por medio de la luna nueva. Eso sí, llegaron a comprender el desfase de días gracias a los equinoccios. La misma ciclopedia comenta acertadamente lo siguiente:

“La Biblia no dice [refiriéndose a las posibles culturas heredadas de Egipto o Babilonia] si este era el sistema [el método de añadir días al año] que utilizaban los hebreos originalmente para adecuar su año lunar al año solar, pero el hecho de que los nombres de sus meses lunares reflejaran una determinada temporada del año muestra que seguían algún sistema. El centro del Sol cruza el ecuador celeste dos veces al año, y es entonces cuando el día y la noche duran lo mismo en todas partes de la Tierra (unas doce horas de luz diurna y doce de oscuridad). Estas dos ocasiones se llaman equinoccio vernal (o de primavera) y equinoccio otoñal, y se producen alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre según el calendario actual. Los equinoccios, por lo tanto, podían servir de punto de referencia para saber cuándo se adelantaban demasiado los meses lunares con respecto a las estaciones y compensar la diferencia [respecto al calendario solar] añadiendo un mes intercalar”.

Pero ¿para que sirve la cronología bíblica? ¿Únicamente para trazar una línea de tiempo y poder registrar, ordenar y catalogar fechas, sucesos y reinados? ¿Para poder 'orientarnos' a través de esa preciosa e interesante historia bíblica?

El estudiante bíblico rebuscado e inconformista, antes o después, tropezará con la cronología bíblica. En el sentido que, debido a que ciertas profecías bíblicas incluyen en sus palabras fechas, números y cantidades de años, no podrá evitar pensar que sí puede existir algún 'algoritmo' que anuncie ese deseado cambio de circunstancias: el fin de una época infernal y el empezar de una nueva era preciada y deseada.

¿Quien está mas cerca de conseguirlo? ¿el científico que busca su preciado elixir de la vida, o el cronólogo que busca y desea encontrar esa fecha tan deseada?

Por favor permítanme exponer una idea.

A lo largo del siglo XX de nuestra era se han conocido aspectos que de seguro ni los hebreos ni los israelitas tenían idea. Por ejemplo, conocieron la balanza y el uso de sus correspondientes medidas de peso. Debían de emplear correctamente tal herramienta, sin embargo, no conocieron la exactitud del gramo que se emplea hoy día. Podemos decir lo mismo del centímetro y también del minuto. Si la información que dispongo es correcta tan solo conocían, en el caso de medidas universales, la exactitud lunar. ¿A que nos lleva esto?

En la Biblia podemos leer varias referencias en números vinculados estos a profecías. Algunas ya ocurrieron (Génesis 15:13), otras aún han de ocurrir (Daniel 12:13). Pero casi todas estas profecías que emplean cantidades y que hacen referencia a Tiempo, están ligadas a cantidad de lunas. Un ejemplo de ello son los famosos “siete Tiempos” registrados en la profecía del libro que escribió Daniel allá en siglo VI.

"Mientras la palabra todavía estaba en la boca del rey, hubo una voz que cayó de los cielos: “A ti se te dice, oh Nabucodonosor el rey: ‘El reino mismo se ha ido de ti, y de la humanidad te echan, sí, y con las bestias del campo tu morada será. Vegetación te darán aun a ti para comer tal como a toros, y siete tiempos mismos pasarán sobre ti, hasta que sepas que el Altísimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a quien él quiere [darlo] lo da’”Daniel 4:31, 32.

Estos siete tiempos en realidad son 2.520 años y abarcan, redondeando, del año 606 a.e.c hasta 1914 e.c. [existe una solida formula bíblica para entender esta cuestión].

En la Biblia '1 Tiempo' representa 360 años, luego, '7 Tiempos' son 2520 años. Los 360 años están compuestos por doce meses de treinta días bíblicos, o lo que es lo mismo: meses lunares bíblicos.

30*12= 360*7= 2520.

Pero cuidado amigo lector, esta formula es matemática. La lógica para entender bien esta cuestión está en la enseñanza que aporta la lección bíblica en cuestión.

La idea, estimados colegas, es que si la Biblia nos arroja una cantidad de tiempo calculable es porque, por ende, solo puede ser calculable por medio del método bíblico establecido.

De todas maneras si alguien hubiera descubierto una cifra plausible lo único que hubiera descubierto es un desenlace. La cita de Mateo 8:29 es clave: “Y, ¡mire!, gritaron, diciendo: “¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Viniste aquí a atormentarnos antes del tiempo señalado?”.

Es una referencia que nos enseña que los ángeles caídos lo saben todo excepto lo que no pueden saber.

La cronología bíblica es apasionante, exquisita. Y bien cierto es que muy instructiva. Pero contiene un gran peligro. Si el estudiante se afana demasiado en buscar pruebas numéricas donde tal vez no existan, tiene muchas probabilidades de caer en los lazos de la numerología. Además, los judíos, con el tiempo, llegaron a ser grandes matemáticos. Y muy buenos. Me atrevería a decir que fueron mejores que los famosos Mayas.

No seré yo el que saque a la luz el gran secreto.

Solo diré que, en base a las pruebas tenidas, 1- relativamente queda poco tiempo: ¡un tiro de piedra! 2- El Todopoderoso tiene una carta en la manga en lo que a tiempo desconocido se refiere, es decir, cantidad de tiempo no empleado. Además, en base a la respuesta que da el ángel caído a Jesús, dependemos del empezar del Día del Señor.

Nadie puede controlar ese momento. La ilustración del reloj de pulsera es magnifica. Cualquiera puede porta un reloj, e incluso adelantar u atrasar las agujas con las manecillas, pero el que designa el horario es el Amo del Gobierno.

Y es muy posible, amigos, que los cronólogos miremos el mundo al revés.





lunes, 18 de marzo de 2013

Una reflexión sobre la cronología bíblica.

Una reflexión sobre la cronología bíblica.



En el relato de la Creación que narra el libro de los Orígenes de la Humanidad se lée un interesante episodio. Fue cuando Dios designó medios visuales para que sus Criaturas pudieran organizarse y orientarse a medida que fuera transcurriendo su vida a través del Tiempo. Según lo escrito esta creación tuvo su concluir en  el cuarto día creativo. Génesis 1: 3, 14-18.
Parece sencillo lo que se lée en este escueto relato.

No sé cuanto tiempo tardo el ingenio humano en crearse algún instrumento para poder medir el transcurrir del Tiempo. Siendo el primero, al parecer, el cálculo por medio de la sombra proyectada por la luz solar.

Es cierto que muchas criaturas de la Animalia, por no decir todas, se guían de una forma u otra gracias a los efectos que producen tanto el Sol como la Luna. Sin embargo, el Ser Humano es la única criatura sobre la faz de la Tierra que ha sido capaz de crear para su provecho aparatos para poder medir el Tiempo. Relojes del Sol, de arena, por goteo..., hasta llegar a los modernos y terroríficos relojes atómicos. Por si fuera poco, algunos de estos artilugios, como por ejemplo el astrolabio, del siglos XIII - XV e.c, tenían en cuenta la posición de las lejanas estrellas. Pero ¿en que momento de la historia bíblica se empezó a emplear alguno de estos mecanismos para medir el tiempo?

Resulta tedioso encontrar en las Escrituras Hebreas alguna pista que relacione al pueblo hebreo con algún artilugio de medición temporal. Al parecer durante mucho tiempo los pueblos, tanto antediluviano como  postdiluviano, se rigieron por medio de las lunas nuevas, el medio que Dios facilitó a Adán y que la tradición se encargo de transmitir. Así lo describe el libro de Génesis empezando con el primer hombre:

“Este es el libro de la historia de Adán. En el día que Dios creó a Adán, lo hizo a la semejanza de Dios. Macho y hembra los creó. Después los bendijo, y por nombre los llamó Hombre en el día que fueron creados. Y Adán siguió viviendo ciento treinta años. Entonces llegó a ser padre de un hijo a su semejanza, a su imagen, y lo llamó por nombre Set. Y los días de Adán después de engendrar a Set llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas. De modo que todos los días de Adán que él vivió ascendieron a novecientos treinta años, y murió”. Génesis 5: 1-5.

Son cálculos realizados por los patriarcas mediante el paso de las estaciones y las lunas nuevas. Y sin duda alguna un gran regalo de Dios.

Gracias a estos registros hallados a lo largo del Génesis y otros libros del registro hebreo, los Estudiantes de la Biblia pudieron -hace ya- orientarse y trazar una línea en el tiempo pudiendo asignar fechas. Por ejemplo, pusieron nombre al año en el que supuestamente fue creado Adán: 4026 a.e.c.

Es posible que el pueblo hebreo no conociera el cálculo basado en la órbita celeste hasta que se relacionó con Egipto. Me resulta interesante observar como una de las 'disposiciones reglamentarias' y 'decisiones judiciales' que Dios dio a Israel mediante Moisés fue ésta:

“y para que no alces tus ojos a los cielos y de hecho veas el sol y la luna y las estrellas, todo el ejército de los cielos, y realmente te dejes seducir y te inclines ante ellos y les sirvas, los cuales Jehová tu Dios ha repartido a todos los pueblos debajo de todos los cielos”. Deuteronomio 4: 1, 19

Una ciencia que muy posiblemente mezclaba la práctica de la astronomía junto con la astrología, de ahí su correspondiente advertencia debido al peligro de dejarse guiar mediante sus agüeros.

Son muchas las diversas referencias encontradas en el Génesis que demuestran que el pueblo de Israel conocía el cálculo por medio del año lunar.  A parte del empleo para registrar las edades de las personas, las primeras veces que el Pentateuco se hace referencia al año lunar son estas:

Cuando el bebé Moisés fue ocultado durante tres meses lunares:

“Entretanto, cierto hombre de la casa de Leví fue y tomó a una hija de Leví. Y la mujer quedó encinta y dio a luz un hijo. Cuando ella vio lo bien parecido que este era, lo tuvo oculto por espacio de tres meses lunares”. Éxodo 2: 1, 2.

O cuando Dios designó el mes de Nisán como el primer mes del primer año sagrado:

“Ahora Jehová dijo a Moisés y Aarón en la tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses. Será para ustedes el primero de los meses del año”. Éxodo 12: 1, 2.

O cuando Dios decidió que en el mes de Nisán debía de estar listo su Tabernáculo:

“Entonces Jehová habló a Moisés, y dijo: En el día del primer mes, al primero del mes, has de erigir el tabernáculo de la tienda de reunión”.  Éxodo 40: 1.

Fíjense que entre lo expuesto en  Éxodo 12: 1, 2  y  Éxodo 40: 1, transcurrieron casi doce meses lunares. Esto es una prueba de como los israelitas estaban pendientes de las lunas nuevas.

Pero ¿llegaron los israelitas a emplear algún mecanismo para medir el transcurrir del tiempo?  Pues parece que no encontraremos una referencia bíblica directa para esta idea. Yo por lo menos no la encontré. Sin embargo, ¿es posible que el pueblo de Israel saliera de Egipto con utensilios para medir líquidos y pesar cosas? Levítico 19: 35, 36.  Si esta idea fuera viable ¿porqué no también relojes de sol?

Existe una mención bíblica que tiene que ver con la sombra que proyecta el Sol y como esta sirvió al profeta Isaías y al rey Ezequías para medir el tiempo, la leemos en estos versos:  Isaías 38:8  y 2 Reyes 20:8-11.

 “ Mientras tanto, Ezequías dijo a Isaías: “¿Cuál es la señal de que Jehová me sanará y de que al tercer día ciertamente subiré a la casa de Jehová?”. A lo que dijo Isaías: “Esto te es señal de parte de Jehová de que Jehová efectuará la palabra que ha hablado: ¿Realmente avanzará la sombra diez gradas [de la escalera], o debe retroceder diez gradas?”. Entonces Ezequías dijo: “Es cosa fácil que la sombra se extienda diez gradas, pero no que la sombra retroceda diez gradas”. En esto Isaías el profeta se puso a clamar a Jehová; y él hizo que la sombra que había bajado retrocediera gradualmente sobre las gradas, es decir, sobre las gradas [de la escalera] de Acaz, diez gradas hacia atrás. 2 Reyes 20: 8-11.

Una evidencia bíblica que sirve para explicar que para el siglo VIII antes de la era común el pueblo de Israel ya conocía la sombra como medida de tiempo.

El siguiente verso invita a pensar que los judíos empleaban algún modelo de reloj de sol:

“y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora en que se ofrecía el incienso”. Lucas 1: 10.

Al parecer para el siglo primero de nuestra era los judíos calculaban el año mediante las lunas, y las horas del día mediante el reloj de sol. Este método ha debido ejercer de esta manera durante mucho tiempo ya que los primeros relojes mecánicos aparecieron cerca del año 1000 e.c. y los portátiles cerca del año 1500 de nuestra era.

 
Hace tiempo que la cronología bíblica me interesó, es apasionante. Hasta incluso descubrí algunas cosas interesantes, pero.. . ¿podemos los estudiosos de la cronología bíblica conocer los designios de Dios?





lunes, 17 de diciembre de 2012

reflexión: 'fin del mundo'



Esta de moda el 'fin del mundo'. ¿Motivo? La esperada fecha maya de 21 de diciembre de 2.012.

La publicidad del 'fin del mundo' no es reciente y no son pocas la fechas fallidas a lo largo de los últimos 200-300 años. Sin embargo, en líneas generales, la fecha apocalíptica más cautivadora y la que más repercusión social ha tenido es esta -21 - 12 - 2.012-; un ciclo, en este año 2.012, de 5.126 años según 'la cuenta larga' de ese calendario Maya.

¿Mi opinión? Pues que esos mayas fueron estudiosos, y al parecer muy buenos.

Una teoría sobre este ciclo maya puede ser lo siguiente:

Si es cierto que ese ciclo termina el día 12 de diciembre de este año 2.012, y que ese ciclo se remonta a la fecha de 3.114 a.e.c, tenemos pues una posibilidad.

Al sumar 3.114 + 2.012 nos da: 5.126. Ahora, con una aritmética negativa realice esta operación: 2.012 - 5.126 da: 3.114. Es lo mismo pero visto de diferente manera. La cuestión es que según la cronología bíblica los seres humanos empezaron a vivir en la Tierra en el año 4.026 a.e.c. Pues bien, al restar 3.114 de 4.026 nos da: 912 años. Si esta conjetura es razonable tenemos pues que esta 'cuenta larga' empezó, por alguna curiosa razón, a contar el tiempo con la generación de las personas que vivieron en la Tierra dentro del curso de los primeros 1.000 años de aquellos días. O lo que es lo mismo, el año 3.114 a.e.c. a día de hoy.

La cronología bíblica nos informa que Adán murió a los 930 años de edad. Aunque perezca mentira, según esta aritmética y basándome en la información tenida, la cuenta larga del calendario maya empezó a computar el tiempo 18 años antes de la supuesta muerte del primer hombre creado directamente por Dios.

¿Que desearon realmente aquellos 'astrónomos' y matemáticos mayas creando una 'cuenta larga' que llegara hasta nuestros días? ¿Con que finalidad empezó ese ciclo en los primeros 1.000 años de la historia humana?


No me parece pues tan importante su terminar, 
antes bien el porque de su empezar.


(Desconozco si otros pensantes se han planteado esta posibilidad, 
y por supuesto no es mi deseo hacer escuela).