El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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domingo, 8 de enero de 2012

Reflexión sobre los reyes Magos, el Hijo de Dios, y la tradición.




Reflexión sobre los reyes Magos, el Hijo de Dios, y la tradición.


La Navidad junto a sus famosos tres reyes Magos es un autentico puzzle que durante muchos años su verdad ha estado ausente de la opinión publica. Tanto que sus orígenes se remontan a bastante tiempo atrás. Quizá existan personas que acepten el análisis pero que no le dan importancia a la realidad de los hechos.

Este análisis bíblico consta de una serie de pistas que tal vez hagan reflexionar al lector.

Por ejemplo, el texto del evangelio de Lucas capítulo 3 versos 1 y 2 son clave para desenmascarar ciertas interrogantes relacionadas con el personaje de Jesús el Nazareno. El texto escribe así según la versión Nácar Colunga

“El año quintodécimo del imperio de Tiberio Cesar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, tetrarca de Galilea Heredes, y Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de la Traconítíde, y Lisania tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anas y Caifas, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto,” Lucas 3: 1 y 2.

Es clave porque la mayoría de estos personajes de la historia antigua son reconocidos por los historiadores modernos, es decir, fueron reales, y porque dicho ‘quinto décimo’ año fue lo que se entiende como “la segunda mitad del año 28 E.C  hasta agosto/septiembre del año 29 E.C”. Tal fecha es tratada como una fecha eje. Esto quiere indicar que un aspecto bíblico que por sus detalles alude a una fecha que en principio es desconocida, luego por su descripción encaja dentro de la historia conocida por los historiadores.

A esta razón debe añadirse otra importante razón, el bautismo de Jesús. Según lo  registrado en Lucas 3:23 contaba con unos 30 años de edad cuando fue sumergido en agua, para luego empezar su enseñanza. El evento se produjo cerca del otoño del año 29 E.C.

Otra razón importante es la propia muerte de Jesús, el 14 de Nisán. El mes de Nisán en los días de Jesús abarcaba la mitad de marzo y la mitad de abril. Lucas 22:14 y 15.

Otra razón necesaria para responder el puzzle es una importante profecía del profeta Daniel que  anunciaba que el ministerio de Jesús duraría tan solo tres años y medio. Daniel 9:27.

Teniendo en cuenta estos datos, que cualquiera puede corroborar con buenas enciclopedias, llegamos, mediante un minucioso análisis del relato que explica el nacimiento de Jesús y la visita de los sabios de oriente a entender que la conocida tradición de la Navidad y los reyes Magos junto a su famosa estrella es una historia que está totalmente manipulada para un propósito claramente definido por la Biblia, y que poco se adapta esta tradición a la descripción bíblica

La persona que lea estas pocas palabras y desee averiguar su naturaleza, se dará cuenta de lo siguiente:

A Jesucristo lo mataron el día 14 del mes de Nisán del año 33 E.C. Al restar los tres años y medio que abarcó su ministerio, nos lleva al año 29 E.C, concretamente al otoño. Sabemos que tenía cerca de 30 años de edad, por lo que tal vez dicho evento público ocurrió entre septiembre y octubre: el mes de Etanim. Pero no podemos precisar el día exacto. La Biblia no lo indica.

Al tener encajado el año 29 junto a sus 30 años, la cronología nos lleva a un nuevo evento bíblico: Jesús en el templo de Jerusalén con 12 años. La Biblia explica que Jesús acudió a Jerusalén a festejar la pascua, debió de ser la pascua del año 11  12 E.C cuando el adolescente Jesús tenía los 12 años. Si el lector realiza una simple cuenta descubrirá que el año 11  12 E.C encaja con el año 29 E.C junto con sus respectivas edades. Lucas 2: 41 al 52.

Seguimos hacia atrás gracias al relato bíblico y al apoyo de la fecha eje del año 29 E.C.

Después del relato de Jesús con 12 años da un nuevo salto en el tiempo y nos lleva al relato de los días de su niñez. Pero aquí tenemos un dilema y se trata de ‘diseccionar’ los textos que explican los relatos, ¿por qué? porque si no se leen correctamente mezclaremos el relato del nacimiento con la visita de los sabios de oriente, dígase reyes magos, y más concretamente, según fraseología original, practicantes de astrología y adivinación.

Dos versos clave para poder diferenciar un relato del otro son los siguientes:

El evangelista Mateo es el único de los evangelistas que narra  la visita de los sabios, y fíjese como introduce la narración:

Después que Jesús nació en Bet-léhem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos del oriente llegaron a Jerusalem,”  Mateo 2:1 - Biblia Textual.

No es la única traducción de la Biblia que manifiesta y orienta al lector del relato indicando paralelamente que Jesús no era para ese momento un recién nacido, y como indica el verso 11 ya debía de ser algo mayor, además ya no se encontraban bajo el techo de un establo si no más bien se encontraba en una casa:

“y entrando en la casa, vieron al niño con su madre Miriam, y postrándose lo adoraron; luego abrieron sus tesoros y le ofrecieron como presentes oro, incienso y mirra.” Mateo 2:11 - Biblia Textual

El relato de la visita de los sabios de oriente lo encontrará en el evangelio de Mateo capítulo 2 versos del 1 al 20.

Si analizamos la cuenta cronológica de la edad de Jesús en base al año 29 E.C se dará cuenta el lector que esta historia debió de ocurrir cerca de la primavera del año 1 antes de E.C, cuando Jesús, tal vez, debió de tener cerca de su primer año de vida, y debido a que Herodes ordenó un genocidio infantil de menores de dos años de edad, se entiende que Jesús no era mayor de dos años.

Sigamos retrocediendo desde este año 1 a.E.C cuando tal vez Jesús tenía cerca de un año de edad. Los únicos evangelistas que explica el nacer y sus primeros meses de edad son Lucas y Mateo, siendo Lucas el que más información facilita. Mientras que Mateo solo narra el sueño de José. Mateo 1: 18 al 25.

Un texto clave para analizar la edad de Jesús mediante la información que facilita el evangelista  Lucas son estos:

“En aquellos días aconteció que se promulgó un edicto de parte de César Augusto, para que toda la tierra habitada fuera empadronada. Primer censo que ocurrió siendo Cirenio gobernador de Siria.”  Lucas 2: 1 y 2 - Biblia Textual.

Ese censo se ordenó cerca del año 2 antes de E.C y encaja con el año 29 E.C y la descripción de ‘cerca de 30 años’ al momento de su bautismo.

Este momento debió de ocurrir en otoño del año 2 antes de la E.C. Y entre esta narración que da Lucas en su capítulo 2 versos del 1 al 20 y la visita de los sabios de oriente descrita en Mateo 2: del 1 al 12, pudieron pasar entre  ¿42 días? y 24 meses. Una escena describe el nacimiento mientras que en la otra ya es crecido no siendo un recién nacido y, tal vez, viviendo en Jerusalén. Debe recordarse que para el día 41 después de haber nacido Jesús, y según la ley mosaica, debían de llevarlo al templo en Jerusalén para presentarlo a Jehová y ofrecer sacrificios, Lucas 2: 22-24. Se pregunta ¿de verdad creen ustedes que volvieron a Belén estando ya en Jerusalén? yo lo pongo en duda aunque quién sabe.

El pasaje bíblico de Lucas 2: 1 al 20 revela detalles sorprendentes que se invita a descubrir. Le sorprenderá lo que la Biblia explica del nacimiento de Jesús. Por ejemplo entenderá porque Jesús no nació ni en diciembre ni en enero, ni tan siquiera en invierno. Por ejemplo, los pastores que fueron anunciados por los ángeles no trabajaban con nieve ni con frío intenso, al contrario, la fraseología original enseña que estos pastores vivían con los rebaños durante días a la intemperie.

También entenderá porque la famosa estrella de Belén no tiene nada que ver con el pueblo de Belén, excepto lo que anuncia la tradición. Lea encarecidamente Mateo 2: 1 al 20 y descubrirá que en realidad esa estrella fue una herramienta para intentar aniquilar al pequeño Jesús.

Pero ¿porqué tanto misterio y tanta expectación? 

Mucha gente entiende algunas cosas de este análisis y lo aceptan, pero no quieren hacer los cambios necesarios ¿por qué? Pues porque lo pasan bien, es divertido, y sobre todo no creen del todo en la Biblia.

Lamentablemente no se dan cuenta que bloquean una gran información, y una necesaria y gran realidad.

Unos 20 años después que Jerusalén fuera destruida allá en el 70 E.C, el apóstol Juan escribió un libro profético que abarca nuestros días. Este libro, Apocalipsis, ha estado anunciando aspectos de interés para la generación de personas que vivieran en una época especial. La época de las turbulencias sociales, las megadesgracias mundiales, los violentos movimientos telúricos de entre otros fenómenos naturales, de las plagas. Todo a la vez ha ocurrido en una generación, pero para colmo, tales problemas se incrementarían a medida que la generación terminara. Y aún no ha terminado.

Pero no todo son penas y angustias, y dudas. Las promesas de Dios sostienen que los seres humanos que sobrevivan al próximo evento aun por ocurrir en un futuro cercano, podrán vivir en un reino regido por el entronizado Jesús en el Reino de Jehová Dios.

Claro, este es el problema de ver cada año a un niño Jesús, y luego pasar a su otro extremo, la escena de su muerte. Estos creyentes no quieren darse cuenta que Jesús tan solo nació una vez para poder morir tan solo una vez, pero para practicar  una de las promesas más esperadas por la humanidad:

"Por lo tanto le dijo Pilato: “Bueno, pues, ¿eres tú rey?”. Jesús contestó: “Tú mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz”" Juan 18:37.