Reflexión sobre el Sudario de Turín: “la Sábana Santa”.
Unos días antes de que José de Arimatea y Nicodemo se ocuparan del difunto Jesús, ocurrió la siguiente escena.
Jesús se encontraba en la casa del resucitado y amigo Lázaro junto con algunos de sus discípulos, de entre estos Judas Iscariote. El relato nos narra como en un momento dado la hermana de Lázaro, María, mientras su otra hermana Marta servia a los comensales, obsequio a su estimado invitado con un exquisito regalo.
Los evangelios sinópticos Mateo y Marcos citan en este mismo relato a ‘una mujer’, pero el apóstol Juan en su narrativa describe a esa mujer llamándola María.*
El asunto es el siguiente. La hermana de Lázaro utiliza una cajita de alabastro que contenía, según el relato, una libra de aceite perfumado. Nardo muy costoso. María tuvo que romper ese frasco para poder emplear el aceite. Tal vez ese aceite tenía alguna antigüedad. Si eso fuera así encarecía su valor. La mujer derrama ese aceite sobre la cabeza de Jesús y le enjuaga los pies. Juan específica que la casa se llenó de la fragancia de ese aceite. Ese aceite debió de tener una calidad muy buena.
Los discípulos secundaron la crítica de Judas Iscariote, pero el Maestro se indigno con estos. De entre la respuesta que les da para corregirlos llama a la atención lo siguiente:
"Porque esta mujer, al ponerme este aceite perfumado sobre el cuerpo, lo hizo en preparación de mí para ser enterrado." (Mateo 26:12)
"Ella hizo lo que pudo; se anticipó a ponerme aceite perfumado sobre el cuerpo en vista del entierro". (Marcos 14:8)
"Por eso Jesús dijo: “Déjala, para que guarde esta observancia en vista del día de mi entierro". (Juan 12:7)
Esta escena comentada tuvo lugar seis días antes de la pascua.
José de Arimatea y Nicodemo preparan el cuerpo para el entierro.
El día 14 de Nisán ya termina y empezará la Preparación con el día 15. Los discípulos deben de apresurarse para no transigir el mandamiento del sábado.
Según el relato sinóptico que analizo José de Arimatea pide a Pilato el cuerpo de Jesús, y, efectivamente, una vez que lo baja del madero de tormento, lo envuelve. Al parecer la palabra griega autos empleada en la frase ‘lo envolvió’ da énfasis a un él, refiriéndose al parecer en este caso a José de Arimatea.
José debió de coger el cadáver sucio, ensangrentado y medio desnudo. Y según se lee lo envolvió bajo el madero, al parecer, con esa ‘sabana’ de lino fino y limpio que compró horas antes. La cuestión es preguntarse lo siguiente: ¿metieron a Jesús en la tumba con esa tela?
Los evangelios sinópticos reflejan como José envuelve al difunto Jesús, pero acto seguido la exposición sinóptica del apóstol Juan indica que ‘se llevo el cuerpo’. Este detalle es sumamente importante. El relato no dice el lugar donde lo llevaron. Pero sea cual sea ese lugar debió de ser el sitio donde prepararon al difunto para el entierro.
A ese lugar acude Nicodemo con mirra y aloes. Y entonces los dos arreglan el cadáver de Jesús. Juan es claro. Lo envuelven con vendas untadas de especias tal como era la costumbre judía. Pero es necesario indicar que no disponían de demasiado tiempo para arreglarlo, o eso parece según se lee, pues se dieron prisa en llevarlo a la tumba antes que empezara el sábado.
¿Empleo José la tela simplemente para trasladar y luego limpiar el cuerpo?
¿La emplearon rompiéndola en tiras para luego hacer las vendas? Difícilmente si la tela de lino ya estuviera sucia y manchada debido al uso que le dio José.
Si la famosa reliquia, ‘la sabana santa’, fuera la misma que empleo José de Arimatea, cosa que a título personal niego, debería de contener elementos químicos de aquel tan preciado perfume que María impregno tanto en los pies como en la cabeza de Jesús. Los átomos de un producto con esa calidad no desaparecerían así como así de una tela con las características que describen los Evangelios.
Hace unos 1978 años que esta historia ocurrió. Es extraño que para algunas personas tenga más importancia un pedazo de tela, aunque fuera ello cierto, que la misma enseñanza registrada en los Evangelios que anuncia la solución del mayor de los problemas que afronta la Humanidad.
Poco a poco la ciencia va demostrando, y descubriendo, que la susodicha tela conocida como “la Sábana Santa” fue y es un fraude.
José debió de coger el cadáver sucio, ensangrentado y medio desnudo. Y según se lee lo envolvió bajo el madero, al parecer, con esa ‘sabana’ de lino fino y limpio que compró horas antes. La cuestión es preguntarse lo siguiente: ¿metieron a Jesús en la tumba con esa tela?
Los evangelios sinópticos reflejan como José envuelve al difunto Jesús, pero acto seguido la exposición sinóptica del apóstol Juan indica que ‘se llevo el cuerpo’. Este detalle es sumamente importante. El relato no dice el lugar donde lo llevaron. Pero sea cual sea ese lugar debió de ser el sitio donde prepararon al difunto para el entierro.
A ese lugar acude Nicodemo con mirra y aloes. Y entonces los dos arreglan el cadáver de Jesús. Juan es claro. Lo envuelven con vendas untadas de especias tal como era la costumbre judía. Pero es necesario indicar que no disponían de demasiado tiempo para arreglarlo, o eso parece según se lee, pues se dieron prisa en llevarlo a la tumba antes que empezara el sábado.
¿Empleo José la tela simplemente para trasladar y luego limpiar el cuerpo?
¿La emplearon rompiéndola en tiras para luego hacer las vendas? Difícilmente si la tela de lino ya estuviera sucia y manchada debido al uso que le dio José.
Si la famosa reliquia, ‘la sabana santa’, fuera la misma que empleo José de Arimatea, cosa que a título personal niego, debería de contener elementos químicos de aquel tan preciado perfume que María impregno tanto en los pies como en la cabeza de Jesús. Los átomos de un producto con esa calidad no desaparecerían así como así de una tela con las características que describen los Evangelios.
Hace unos 1978 años que esta historia ocurrió. Es extraño que para algunas personas tenga más importancia un pedazo de tela, aunque fuera ello cierto, que la misma enseñanza registrada en los Evangelios que anuncia la solución del mayor de los problemas que afronta la Humanidad.
Poco a poco la ciencia va demostrando, y descubriendo, que la susodicha tela conocida como “la Sábana Santa” fue y es un fraude.
Secuencias sinópticas:
- José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús a Pilato.
- Una vez que Pilato confirma su muerte da permiso a su entrega.
- El evangelista Marcos especifica como José compró lino.
- José fue a donde tenían colgado al difunto Jesús.
- Baja el cuerpo y lo envuelve con el lino.
- El apóstol Juan especifica como ‘se lleva el cuerpo’.
- Nicodemo acude con mirra y aloes, arreglan el cuerpo.
- Envuelven el cadáver con ‘vendas’ y con especias.
- Debido a la Preparación lo entierran en un lugar muy próximo al lugar de la ejecución.
* El relato de Lucas 7 se narra un episodio similar pero que no tiene nada que ver con esta escena. En aquella ocasión según lo registrado por Lucas Jesús acudió a comer a la casa de un fariseo.