El placer de escribir citas y frases me recuerda a las aventuras de dos grandes exploradores: David Livingstone y Henry Morton Stanley. Según se dice, el primero se empeño en "cristianizar" el continente negro costara lo que le costara. El segundo, años más tarde, estuvo resuelto a cumplir el trabajo que le mandaron, encontrar al 'desaparecido' Livingstone vivo o muerto.

Stanley logro encontrar a Livingston con vida algunos meses después a pesar de las adversidades que tal hazaña le acarreó.



“Puede resultar ser un gran error, con tan solo “dos palabras”, describir todo lo que nos rodea”.

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sábado, 20 de septiembre de 2014

María, Marta y Lázaro.



María, Marta y Lázaro.


Que éxtasis debió de producirse cuando Jesús el Nazareno resucitó a Lázaro tres días después de aquel equinoccio vernal del 33 e.c. Es cierto, pudo haberlo resucitado desde ese lugar desconocido distante más o menos a un día de camino, o también, como hubiera hecho cualquiera de nosotros por algún amigo, salir disparado preocupado y afligido. Sin embargo, estaba en marcha una gran lección que presenciarían sus discípulos, Juan 11:1-18.

De camino y antes de llegar a Betania de Judea, Marta salió a su encuentro tras oír que “el Señor” se dirigía al lugar. Jesús tuvo que consolar y animar a Marta, al poco, María también salió apresuradamente una vez que se entero de su llegada. El relato anima a pensar que las hermanas hablaron de Jesús en esos cuatro días. Fíjense que las dos hermanas, primero Marta y luego María, le objetan palabras parecidas, si no las mismas: “Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto”. Hasta incluso algunos  que fueron al velatorio expresaron: “no podría, este que curó al ciego, haber impedido que muriera” -paráfrasis propia-, Juan 11:21,32, 37. Esas expresiones, junto el ver a ese grupo de personas llorando, incluida María a sus pies, provocó en Jesús una de las reacciones más tiernas registradas en el Evangelio: “gimió en el espíritu y se perturbo”. Expresión comparable al sentir la traición de Judas a tenor de una gran diferencia.

En la cita que escribe el apóstol Juan en su evangelio capítulo 13 verso 21 se lée lo siguiente, con diferentes sinónimos según la traducción leída: “dejando de enseñar, Jesús se inquietó en espíritu” -paráfrasis propia-, Juan 13:21ª. En los versículos implicados en ambos relatos, Juan emplea la palabra griega “tarásso” que se traduce, dependiendo del contexto, como perturbar, inquietar, conmover, turbar, agitar, e incluso mover, etr. Sin embargo, en el relato en cuestión, Juan añade una palabra muy peculiar. Cuando leemos en el capitulo 11 verso 33 “gimió en el espíritu y se perturbo”, aquí Juan incluye una palabra que refuerza y describe un dolor diferente. La palabra en cuestión es ésta: “jeautou”. Esta palabra griega, pronombre reflexivo,  se empleaba para indicar que algo es propio. En éste caso concreto, refuerza, con acento y carácter, la agitación interna que debió de padecer Jesús en aquella ocasión. Me recuerda a esas personas que además de llorar por la noticia recibida hasta incluso se desmayan.

Y debió de ser de esta manera, pues uno de los presentes hasta expreso “¡cuanto amor le tenía!”; en español también se emplea la palabra cariño para especificar como amaba Jesús a esos hermanos.

Una vez ante la cueva que servía de tumba, no le hizo falta ni entrar. En el relato que describe el apóstol Juan, testigo presencial de ese milagro -11:2-, dice textualmente que lo que sí hizo el Hijo de Dios fue dirigirse a su Padre que está en los cielos mediante una oración publica, es decir, oró ante los presentes. Luego, a la voz de “Lázaro sal, ven aquí” -paráfrasis propia- 11:43, Lázaro salió de la tumba andando tal como le dejaron encima de la piedra, envuelto en vendas y maniatado según la costumbre.

Efectivamente este gran milagro consiguió glorificar a nuestro Padre Jehovah,  y muchas personas que acudieron al lugar terminaron por creer en el Mesías, el Nazareno, el Hijo de Dios.

 ¡Que temple debió de tener Jesucristo! Si los cálculos son correctos, para ese momento faltaban once días para la pascua. Le quedaba muy poco para que le asesinaran, tanto judíos como romanos. Y él, a sabiendas de su muerte, resucitó a una persona, dando a sus discípulos una de las enseñanzas más maravillosas que se leen en los evangelios. Pero también me enseña otra cosa.

A los estudiosos de la cronología bíblica  les puede resultar relativamente fácil sacar 'algoritmos' en base a lo que se conoce (...). Pero resulta que mientras Jesús estuvo con sus discípulos, estos no fueron capaces ni percibieron el momento clave que estaban viviendo en aquel presente. Tardaron algún tiempo para empezar a encajar las piezas, sobre todo las espirituales y no tanto las cronológicas. Pasó bastante tiempo para tener algo en claro en lo que se refiere a cronología bíblica en base a lo que ya estaba escrito.

Una reflexión del relato del evangelio de Juan 11: 1 al 45 basada en las diferentes traducciones de la Biblia que poseo.


María, Marta y Lázaro.



 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El fiel equinoccio.



El fiel equinoccio.


Las hermanas de Lázaro, mientras éste yace enfermo en su lecho, mandan un recado urgente al Maestro: “esta enfermo este a quien le tienes mucho cariño”, Juan 11:3. El contexto de este versículo explica como esa enfermedad tuvo un propósito. Jesús dijo a sus discípulos que serviría de medio para ‘la gloria de Dios’ y ‘para que ‘el Hijo de Dios sea glorificado mediante ella’, Juan 11:4.

A fin de llevar al límite la estrategia que estaba en marcha, Jesús continuó adrede dos días en el lugar donde le informaron la noticia. Pudo partir enseguida hacia Betania, pero no lo hizo. E incluso pudo haber curado a Lázaro sin haberse movido del lugar. Pero todo lo contrario, permaneció allí aparentemente sin hacer nada por Lázaro unas 48 horas más.

Aunque no se sabe el lugar donde se encontraba Jesús en ese momento, debió de ser una zona distante mas o menos un día de camino de Betania de Judea, por lo siguiente.

Comenta el relato que al llegar Jesús a Betania, hacia cuatro días que había fallecido, Juan 11: 17. Bien, si al llegar Jesús hacia cuatro días que Lázaro ya estaba muerto, y Jesús permaneció tres días no completos en aquel lugar, es interesante pensar en lo siguiente: “Jesús recibe la noticia de que Lázaro esta enfermo en un primer día, en un segundo día enseñó a sus discípulos y muere Lázaro. Quedándose en ese sitio un tercer día. Al cuarto día viaja hacia Betania de Judea y llega al quinto día”, Juan 11: 3-17.

¿Pudo fallecer Lázaro en el equinoccio vernal del año 33 e.c? 

Resulta muy útil el  siguiente versículo del mismo contexto. En un momento dado Jesús anuncia que tenía que partir hacia Judea, sin embargo los discípulos le ponen en advertencia de un problema que tuvo anteriormente. Y he aquí la intriga, ante esas palabras “Jesús contestó: Hay doce horas de luz del día, ¿no es verdad? (…)”, Juan 11:9.

Hoy sabemos que no todos los días tienen doce horas de luz, solamente los días que tienen equinoccio. A más peso, esta respuesta fue dada en alusión a ir a Judea. ¿Tendría algo que ver esa respuesta con la Pascua? Juan 11: 7-10.

Los evangelios sinópticos permiten esta perspectiva:

1- Después del cuarto día estando en Betania, Jesús se retira a Efrain, Juan 11:34.
2- Lucas 17: 1 comenta que viajaba en una pequeña gira pasando por Samaria y Galilea. 
3- Marcos 10: 1 añade que levantándose de allí, tal vez Betania ‘al otro lado del Jordan’. 
4- Marcos vuelve a escribir ‘al salir él para seguir su camino’ quizá se refiriera a Pela o algún pueblo cercano, Marcos 10: 17.
5- Marcos registra un avanzar hacia Jerusalén pero antes pasarían por Jericó, Marcos 10: 32,46
6- Finalmente el evangelista y apóstol Juan cita a Jesús “seis días antes de la pascua”, es decir el 8 de Nisán, Juan 12:1.

NOTA: esto último es un resumen de varios tiempos que pudieran interpretarse como algunos días. La idea es que entre ese ‘cuarto día’ y el día 8 de Nisán pudieron haber ocurrido esos necesarios tres días para poder ‘ver’ y completar los siete primeros días de Nisán.

Si bien es muy difícil, debido al desfase del calendario juliano, conseguir una armonía empleando los años bisiestos a modo de regla, no así ocurre con los fieles Equinoccios. Si esta hipótesis es correcta resulta que Lázaro pudo haber fallecido en el mismo día del equinoccio vernal del año 33 e.c, cerca del 1 de Nisán antes del mediodía, hace en este año 2014, 1981 años.




El fiel equinoccio.




miércoles, 2 de mayo de 2012

Reflexión sobre el Sudario de Turín: “la Sábana Santa”.


Reflexión sobre el Sudario de Turín: “la Sábana Santa”.

Unos días antes de que José de Arimatea y Nicodemo se ocuparan del difunto Jesús, ocurrió la siguiente escena.

Jesús se encontraba en la casa del resucitado y amigo Lázaro junto con algunos de sus discípulos, de entre estos Judas Iscariote. El relato nos narra como en un momento dado la hermana de Lázaro, María, mientras su otra hermana Marta servia a los comensales, obsequio a su estimado invitado con un exquisito regalo.

Los evangelios sinópticos Mateo y Marcos citan en este mismo relato a ‘una mujer’, pero el apóstol Juan en su narrativa describe a esa mujer llamándola María.*

El asunto es el siguiente. La hermana de Lázaro utiliza una cajita de alabastro que contenía, según el relato, una libra de aceite perfumado. Nardo muy costoso. María tuvo que romper ese frasco para poder emplear el aceite. Tal vez ese aceite tenía alguna antigüedad. Si eso fuera así encarecía su valor. La mujer derrama ese aceite sobre la cabeza de Jesús y le enjuaga los pies. Juan específica que la casa se llenó de la fragancia de ese aceite. Ese aceite debió de tener una calidad muy buena.

Los discípulos secundaron la crítica de Judas Iscariote, pero el Maestro se indigno con estos. De entre la respuesta que les da para corregirlos llama a la atención lo siguiente:

"Porque esta mujer, al ponerme este aceite perfumado sobre el cuerpo, lo hizo en preparación de mí para ser enterrado." (Mateo 26:12)

"Ella hizo lo que pudo; se anticipó a ponerme aceite perfumado sobre el cuerpo en vista del entierro". (Marcos 14:8)

"Por eso Jesús dijo: “Déjala, para que guarde esta observancia en vista del día de mi entierro". (Juan 12:7)

Esta escena comentada tuvo lugar seis días antes de la pascua.



José de Arimatea y Nicodemo preparan el cuerpo para el entierro.

El día 14 de Nisán ya termina y empezará la Preparación con el día 15. Los discípulos deben de apresurarse para no transigir el mandamiento del sábado.

Según el relato sinóptico que analizo José de Arimatea pide a Pilato el cuerpo de Jesús, y, efectivamente, una vez que lo baja del madero de tormento, lo envuelve. Al parecer la palabra griega autos empleada en la frase ‘lo envolvió’ da énfasis a un él, refiriéndose  al parecer en este caso a José de Arimatea.

José debió de coger el cadáver sucio, ensangrentado y medio desnudo. Y según se lee lo envolvió bajo el madero, al parecer,  con esa ‘sabana’ de lino fino y limpio que compró horas antes. La cuestión es preguntarse lo siguiente: ¿metieron a Jesús en la tumba con esa tela?

Los evangelios sinópticos reflejan como José envuelve al difunto Jesús, pero acto seguido la exposición sinóptica del apóstol Juan indica que ‘se llevo el cuerpo’. Este detalle es sumamente importante. El relato no dice el lugar donde lo llevaron. Pero sea cual sea ese lugar debió de ser el sitio donde prepararon al difunto para el entierro.

A ese lugar acude Nicodemo con mirra y aloes. Y entonces los dos arreglan el cadáver de Jesús. Juan es claro. Lo envuelven con vendas untadas de especias tal como era la costumbre judía. Pero es necesario indicar que no disponían de demasiado tiempo para arreglarlo, o eso parece según se lee, pues se dieron prisa en llevarlo a la tumba antes que empezara el sábado.

¿Empleo José la tela simplemente para trasladar y luego limpiar el cuerpo?

¿La emplearon rompiéndola en tiras para luego hacer las vendas? Difícilmente si la tela de lino ya estuviera sucia y manchada debido al uso que le dio José.

Si la famosa reliquia, ‘la sabana santa’, fuera la misma que empleo José de Arimatea,  cosa que a título personal niego, debería de contener elementos químicos de aquel tan preciado perfume que María impregno tanto en los pies como en la cabeza de Jesús. Los átomos de un producto con esa calidad no desaparecerían así como así de una tela con las características que describen los Evangelios.

Hace unos 1978 años que esta historia ocurrió. Es extraño que para algunas personas tenga más importancia un pedazo de tela, aunque fuera ello cierto, que la misma enseñanza registrada en los Evangelios que anuncia la solución del mayor de los problemas que afronta la Humanidad.

Poco a poco la ciencia va demostrando, y descubriendo, que la susodicha tela conocida como “la Sábana Santa” fue y es un fraude.

Secuencias sinópticas:

-    José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús a Pilato.
-    Una vez que Pilato confirma su muerte da permiso a su entrega.
-    El evangelista Marcos especifica como José compró lino.
-    José fue a donde tenían colgado al difunto Jesús.
-    Baja el cuerpo y lo envuelve con el lino.
-    El apóstol Juan especifica como ‘se lleva el cuerpo’.
-    Nicodemo acude con mirra y aloes, arreglan el cuerpo.
-    Envuelven el cadáver con ‘vendas’ y con especias.
-    Debido a la Preparación lo entierran en un lugar muy próximo al lugar de la ejecución.


* El relato de Lucas 7 se narra un episodio similar pero que no tiene nada que ver con esta escena. En aquella ocasión según lo registrado por Lucas Jesús acudió a comer a la casa de un fariseo.