La conciencia del individuo. ¿La habitación privada?
Según el contexto que leo Jesús y sus discípulos deben de andar cerca de Jerusalén o sus alrededores. En esto que en un momento dado se describe como las muchedumbres se acercan a escucharle. Por lo visto algún que otro millar según se lee en Lucas 12: 1.
Este capítulo 12 me ayuda. Claro, ¿yo tengo mucha imaginación verdad?
¿Qué debió de percibir Jesús entre tanta gente que dijo a sus discípulos “cuidado con la levadura de los legalistas que esconde hipocresía” (descripción propia ). La cosa es que entre las enseñanzas descritas en este capítulo 12, hubo alguien de ese público que le pidió que mediara para que su hermano le diera la mitad de la herencia. Por lo visto existía alguna actitud egoísta con uno de esos hermanos, (vs 13). El Maestro le contesta que él no se dedica a esos menesteres legales.
Pero aprovecha esa circunstancia para explicar un peligroso comportamiento a aquellas muchedumbres que fueron a escucharle.
Les dice que “no tropiecen con la codicia. Porque la vida no depende de la abundancia que posee quién sea”, (descripción propia del vs 15). Para que todos entendieran esas palabras emplea la famosa ilustración del hombre rico.
Fíjense en un asunto que pasa desapercibido en esta enseñanza ubicada entre los vs 16 al 20:
El rico necesita seguir guardando sus cosechas, pero necesita más espacio, con lo cuál se dedica a hacer obra para realizar sus dependencias más grandes y así poder continuar guardando sus cosechas. Entonces empieza para ese rico un periodo de tiempo de tranquilidad y satisfacción. ¡Que bueno!
El Maestro corrige esa conducta: tonto, o estúpido, o loco, o insensato, o irrazonable, o necio, son sinónimos para describir al que padece esa situación. ¿Quién disfrutará ahora de tus ganancias, pues esta noche morirás. Concluye su enseñanza diciendo que lo importante es morir con una conciencia rica ante Dios y poder resucitar y no perder tiempo y expectativas ante una vida egolatra que puede terminar en el Gehena.
En esta ilustración se esconde el verbo griego Ἑτοιμάζω bajo la palabra ἡτοίμασας (hetoimásas), que se ha traducido al español como acumular, almacenar, preparar, guardar, acaparar; hasta en alguna traducción se puede leer prevenido.
Lejos de tropezar con la idea de que no es bueno ser prevenido o precavido, etr, y más con los tiempos que corren, lo que sí me resulta evidente en esta enseñanza (de entre otros detalles) es que el cristiano verdadero cifra su confianza relacionada con las profecías bíblicas y NO los mezcla con asuntos mundanos motivados por la codicia.
Que bueno es tener la conciencia bien entrenada ante Dios y ser alguien precavido en todos los sentidos posibles. Hechos 21:25.
Sí, me da algo de miedo.