Reflexión: ¿Puestos a prueba?
Poco tiempo después de alimentar milagrosamente a una considerable muchedumbre en algún lugar cerca de Betsaida Jesús y su 12 se encuentran ahora en tierras de Capernaum. Llegaron allá embarcados a través del mar de Galilea. En esto que horas después algunos discípulos le estuvieron buscando por aquí y por allá, y al no encontrarlo se dirigieron también rumbo a Capernaum y por allí le encontraron.
¡Qué discípulos tan raros!
Por lo visto aquellos seguidores del Maestro que hicieron algunos esfuerzos por encontrarlo le buscaban por motivos materialistas ya que en Juan 6:26 se lee cómo Jesús les dice que le buscaban porque, por lo visto, digo yo, deberían de tener hambre. Pero tal vez ese grupo de gentes venidas en busca de alimento físico estaba compuesto por dos clases de “discípulos”. Me llama mucho la atención que de un lado Jesús contestara positivamente cuando algunos le preguntaron:
“¿Qué debemos hacer para portarnos como Dios quiere? Jesús respondió: - Lo que Dios espera de vosotros es que creáis en su enviado.” (Juan 6: 28 y 29, AF),
fíjense en el cambio tan abrupto en los siguientes versículos que se leen :
“Ellos replicaron: - ¿Cuáles son tus credenciales para que creamos en ti? ¿Qué es lo que tú haces? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio a comer pan del cielo.” (Juan 6: 30 y 31 AF)
¿Qué clase de discípulos fueron estos que preguntaron ahora?
Entonces me concentro en el relato a continuación. Jesús explica la diferencia entre el maná y el alimento espiritual. La necesidad de creer en él vs 35. les explica que ha sido enviado para seguir las instrucciones y la voluntad del que le envió vs.38.
Su misión aún no ha terminado pues para esa fecha le debe de quedar cerca de un año de ministerio.
Pero entre esas gentes habían judíos que no estaban conformes con sus enseñanzas vs.41. ¿Serían estos los que le hicieron esa pregunta tan rara? ¿Estos mismos que, ahora, le ponen en evidencia ante el público señalándolo como Jesús el Nazareno? Que su padre era José y que tenía familia carnal. Claro, ¿cómo aceptar ahora la idea de ser enviado por Dios. De bajar del cielo? Este grupo de “discípulos” mezclado entre esos débiles discípulos intentando satisfacer su hambre, no creían en él. Lo veían como humano. Entonces el lector apreciará un dialogo con un mensaje contundente por parte de Jesús entre los versículos 51 al 58, dirigido a ese grupo de “discípulos”.
De entre esos versículos se lee como el Maestro anima a esas gentes a alimentarse de su carne y de su sangre. ¡wow, espectacular! ¿Se imaginan la profundidad de esa escena? ¡Que convincente fue Jesús con esas palabras! Alguien que observaba la ley mosaica y que debía de tener cuidado con los que hacía y decía, ahora resulta que les anima a practicar el “canibalismo”. Claro, fue un simbolismo. Una enseñanza. Que años más tarde sus discípulos terminarían entendiendo de manera cabal (ej. Hebreos 10:10). Pero esos “discípulos” mezclados entre otros discípulos no entendieron y se separaron. ¡Qué convincente fue el Hijo de Dios en esta escena!
El representante en la Tierra de nuestro Padre Eterno Jehová animando a comer carne y sangre humana.
Las profecías deben cumplirse.
La idea que me llama la atención de este pasaje, y mucho, es que por lo visto, y si no me equivoco, algunos mezclados entre ese grupo de discípulos que le buscaban para satisfacer sus necesidades carnales, hubo algunos que se tomaron muy en serio. Muy de manera literal sus palabras, vs. 61, 66. y le abandonaron por concentrase en el supuesto literalismo de sus palabras. Al separarse esas gentes de él, Jesús les dice a los 12 ¿“ustedes no quieren irse también verdad? vs. 67